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AL LORO Historias dei más acá PARA NUESTRAS MAMAS Y PARA LA TELEVISIÓN, NOSOTROS SOMOS LOS MAS GUAPOS DEL MUNDO O voy por la calle y. excepto algunas aaolescenies de miradas proliOcalivas y carnes mas todavía lodos me parecen feo Servidor incluido, porque yo lambii n, cuando paso Frente a lo espejo me miro de reojo para arreglarme la pernera y cuando me veo no dov erédilo a mis ojos al ver en qu ¿se ha transformado el rev de la casa que decía mi mama que en paz deséense. Aforiuñadamente, la lelevísión eslü viva y refleja un sus anuncios una imagen de nosotros que será el asombro de nuestros nieíos en los siglos venideros. Porque ellos no podrán ser nunca U n hermosos c o m o c r e e r á n q u e l o hemos sido nosolros. ¿Habrá nunca mnos tíin regordetes, tan rubios, tan luminosos, l ¿in simnenies como los q ue comen papillas en la televisión y hacen caquilas sanas, hermosas y abundantes como las cosechas del siglo? ¿Por qué los niños qutí en la vida normal se pasan tardes c n t e r y s ber r e a n d o p o r razones i n c o m prensibles, en los anunnos sonríen más que una dentadura postiza? Y Y los adolescentes? ¿Viven asi los adolescentes? ¿L ¿pa a Jo que k s pasa en los anuncios, que por la v u l p r operación de afeitarse ios sobacos con un j a bón de linaje dudoso son amados par millares de bellas jovencttas que salen de las piscinas, de los cuartos de baño, de los jardmes de ensueño que no se los imagina ni Barranco; iaten, repilo, con los pechos al aire y con unas nalgas tostadas como las de las antiguas dknas del tfico? ¿Dñnde están, en qué O l i m po viven esos caballeros que en los anuncios corren en coches biilldutcs, rodeados de lujo alcahuetes que les proporcionan hermosiis mujeres de ojos que prometen paraísos musulmanes y salen de las penumbras dejándose caer las ropas inieriorcs ríos los pasillos? ¡DIOS mio ¿Por qué seré yo un pobre miserable que no vive como t n l s anuncios? ¿Por qué soy feo, pobre, sarnoso? ¿Para eso hemos hecho una democracia ¿Para que la t i cen solamente los que trabajan en los anuncios? Si lo sé. no voto. CHUUY CHUMEZ Tratado de Las Buenas Maneras Ijección (26) LA AMERICANA D E J A R a americana no ü í n c scnlido. Q u i t r w la ümericana de c n d ma. aún menos. Lo que se deja o quila unü de c n d m a si acaso, es la chaqueta. E l que se quita una amerieana de endma n deja una americana C? K el üue rompe rclacionei con una rubia de Oregón. Arkansas t Carolina del Sur. Si esa americana, además llene dinero, dejarla o quitársela de encima es una monumental majadería. Lo que se quila uno de encima- i n s i s to- i i calor tiene- -aunque no sea aceptable ni correclo- es la chaqueta. El que quita ia americana es el mismo que de llevar un jersey abierto se quila la rebeca -Y el que se quila la rebeca tíeni abán en lugar dú abngo. Y eJ que tiene gabán en lugar de abrigo, l o primero que hace cuando llega a su casa es ponerse u n zapatillasH por lo común de fielcro y con dibujo de cuadros. Y el que se pone unas zapanllas nada mus llegar a su casa, enciende el lele visor en vez de la letevisián y Ibma- eariñoí- a su mujer v ntesorü j a su h i j a V a n e i i a Enlonces Vancssa, que es muy mirada recoge lo zapatos de su padre y le Te aña por tener lan arrugada eja americana cuando su padre, por o r d i n a r i o lo que tiene anubada es otra cosa, Duranie el verano, los conducfores de a u t o m ó v i l e s sin aire a c o n d i c i o n a d o ponen la chaqueta en Í I asiento trasero. Esta es la figura aprobable. Sin embargo, auien lira la americana en el ü i i c n t o trasero ademús de c o l a b o r a r c o n la propaganda subliminal v i é f i ca. cómele acío de irreprimible ordinariez. Las americanas puntualicen) os definí I i vilmente- -son las mujeres nacidas o n: icianalizadas en el coniinenLe amencanü. stan del norte, del centro o del sur. si bien por razones de difícil eíplicaciGn. la elasiljcaciún de ame rica na sin especilicar cono- -reparen que he puesio c o n o- da a entender, por h bilQ. la nacionalidad catadounidenjie. A las americanas del cono sur se les cpnoce por sudamericanas, a las naturales del ccniTo por cenlroamcricanas. v a las de muy al simpJcniente por canailienses. Por ello, tirar la americana en el a c e n t o trasero demuestra una falta de laclo, i e ñ ü t i o cortesía y hospitalidad de muy difícil comprensión. La prenda de veslir. no nos e n g a ñ e m o s es la c h a q u e t a Q u e c a d a u n o haga l o q u e q uiera con sy chaqueía, incluso 1 está hecha a la propia medida, Pero a las americanas, dejémoslas en paz. Por muy rojo que uno a no se nene de lecho a lirarlai en asienLo aleuní cuando el calor aprieta. Hasta Mico Sartorius lo reprobaria. A l f o n s o ÜSSIA V. 34