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d o n Itrtal o parcial de uno o varios dedos de I; mano. b n el primer caso, cuando 5 t lo está aft; i4; i o un ncrvit ta operación L s mefios compleja gcneV se obtienen hucnos resultados, siendo este lipo de accjd e n i c s en o p i n i u n de l o s e peeialist a. lüs que más frecuente mente se pioducen. En el segundo caso, cuando existe una semramputadón o una ampulación lolal de uno t varios dedos, se multiplican los problemas y las complicaciones quirúrpcas, ya que se deben suiurar al En algunos casos se reimplantan en la mano dedos de los pies para que el paciente pueda asir objetos p r i i c i i c j r b operación dada i complejidad y los posibles rie gm que puede enlrariar para el pacíente. Hay gente que piensu que 5 e puede r e i m p l a n t a r casi liído, m tener en cuenta t ue mu- tividad laboraí a la que se dediqui el aíectnido. La mujeTes, al tener más laxilud en sus articula dones, suelen recuperarse mejor, V en general cuiínlu mus habilidad reijuicin el trabajo que se de- músculos y tendones de la mano pueden volver, normalmente sin excesivos problemas, a re ihzar su actividad laboral iras eslc tipo de intcrventiones. Pero la m i c i o c i r u l a de la mano, en la actualidad, no sólo extiende su campo de acciOn u las amputaciones producitias por iicc i d c n í c s sino t a m b i é n y por cierto con cicelcnle rebultados, en casos de m nos con malformaciones corigónilas. reumatismo agudo o problemas den vados de una parálisis, En el primer supueMo, el de N? l EN SABOR DE RUBIO AMERICANO. menos dos venas por cada arteria del dedo, siendo éstas muv finas y por tanto, difíciles de manipular. El dedo reimplanlado debe tener estabilidad, sensibilidtid y movilidad- -afirma el doctor García T o r r e s- y para que la piel no se necrose es necesario que se suturen venas y ¡iTlerias. y todo ello ha de lograrse en una sola operación, ptir lo que éstas rcsulían muy prolongadas y complejas. A s i m i s m o es i m p o r t a n t e en opinión de los espcdalisias, lenei muy e b r o sí esta o no mdic: do chos de esos rcimplanies no tienen mncún tipo de indicación, sopesando pros V contrus- a f i r m a el doctor Abad T o r i b i o- En la amputación de una falange dist l de un eudito o quinCo d do, por ejemplo, el rcimplantc no está i n d k a d o va que en este (ipo de operaciones no se buscj la estética, sino la funcionalidad, y este reímplante no va a avudar al paciente en lo más mínimo a manejarse mejor. En cuanto il p- iso pera Torio v rehabilitación de estas intervenciones depender mucho de la acsarrolle niejores son lo resultados V es que l habilidad y la fuena en este terreno son, al parecer, inversamente proporcionales V cuanto mis rudo sea el trabajó que se deiariolle y m i s fortaTe ca la mano menos habilidad se adquiere. las malformaciones congi nitas, so suele reimplarítar un el muñían uno o varios deiJi s de los pjcs del paciente para que este pueda reali ir lo que los especialistas Hamíin- ipin a es deeir. la actividad de coj; er objetos con lo dedos pulgar, índice y a razíSn. El doctor JosL Maria Serra Remón a f i r m a como d i r e c t o r del Servicio de Cirugj- i P! ás jc; i, ReparaJüra v Estética de la d i m c a Universitaria de N; ivarra. que en este centro se han practicado desde el año 7 unas once operaciones de este tipo. E n la mavoria 29 Fortuna Reumatismo y malForma clones congénilas Ivn general, todas aquellas personas que desarrollan un trabajo en e l q u e se e j e r c i t a n fus