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DOMINGO 1- 11- 87 A B C ao so ABC 81 S curioso obserdad? var el silencio En un alarde de magque guarda la nanimidad la propia ley ley General Tributaria en del impuesto exonera de un tema tan central del sanción la infracción reDerecho tributario cual sultante de la conducta es el de las valoraciones. del contribuyente que se Ni una mención, ni una hubiese atenido en la dePor Magín PONT MESTRES referencia a los princiclaración a la valoración Catedrático de Hacienda pios y criterios valoratiestablecida en el Imvos. Por cierto que esto no es óbice para que el y derechos sin más orientación. ¡Ah! pero luego, puesto sobre el Patrimonio, con lo que viene a propio ordenamiento tributario atribuya al contri- si en vía de comprobación por la Hacienda Públidejar sin efecto porvía de perdón loqueen rigor no buyente el deber de valorar, quizá pensando en la ca, resultase que el valor comprobado excediere debiera constituir infracción. El declarante, pues, a ciencia infusa del ciudadano o algo similar. en más del 50 por 100 del declarado y éste, a su lo máximo que puede aspirar, en ausencia de pauResultado de tan extraña inhibición es la prolife- vez, fuere inferior al que resultaría de la aplicación tas valorativas, es a eludir sanciones, aunque no ración de normas compartimentadas en las diver- de las reglas del Impuesto sobre el Patrimonio, la se libre de las infracciones. Y esto por más que se sas figuras tributarias, propensión a la que tan Hacienda Pública tiene la facultad de adquirir para ajuste a las reglas de valoración del Impuesto soproclive se viene mostrando secularmente la Ad- sí los bienes correspondientes, con independen- bre el Patrimonio, ya que tales reglas no son vincuministración fiscal española. Tan anómala actitud cia de las sanciones aplicables a las infracciones lantes para la Hacienda Pública, toda vez que por oficial genera confusión en el sujeto pasivo, con la cometidas. Si, por el contrario, el valor declarado vía de comprobación, puede aumentar la valosubsiguiente inseguridad jurídica e inevitable for- fuere superior al comprobado, prevalecería aquél ración. ¿Increíble también, verdad? En cuanto mación de enrarecida atmósfera fiscal, absoluta- sobre éste. ¡Todo un laberinto! ¿Increíble, veral segundo de los impuestos citados, sobre mente contraindicada en las relaTransmisiones Patrimoniales, tras ciones de la Administración tributaestablecer que la base imponible ria con los contribuyentes. vendrá determinada por el valor real del bien transmitido o del deEsa inexplicable actitud de la Harecho que se constituya o ceda cienda Pública parece fortalecerse el tributo queda huérfano de oriendía a día. Para ilustrarlo y ejemplifitaciones respecto a la determinacarlo, basta referirse a los dos últiCasi con la misma fuerza que los tradicionales chapuceros ción del valor real, labor ésta que mos impuestos remozados, cuales técnicos- d e los que se quejaba hace poco Julio C e r ó n- los parece delegarse en el contrison el de Sucesiones y Donaciones chapuceros de cuello blanco vienen proliferando últimamente buyente al que se abandona a la- e n vísperas de publicarse la nuecon pasmosa impunidad. Ahí están, a la vista de todos, al amintemperie, sometido a las incleva l e y- y el de Transmisiones Patriparo de las nuevas tecnologías, refugiados en la excusa de la mencias de la climatología tributamoniales, al que se introducen alprisa, ante la improvisación de una cultura política y socioecoria en forma de posibles apreciagunas modificaciones en la misma nómica que diluye la responsabilidad. No se trata sólo de abuciones dispares en la acción comley. sos en situaciones de monopolio de oferta, oportunismo o aproprobatoria, inmerso en lo que con En lo que concierne a valoraciovechamiento de la ignorancia general. Hay chapuceros intelecplástica expresión se ha llamado nes en el primero de los impuestos tuales en el Parlamento, en los partidos políticos, en la por algún autor lotería de los mecitados, se limita a decir que la base Administración; los hay en las profesiones liberales hasta detrás dios de comprobación El contriimponible la constituye el valor neto de las mesas de los despachos de algunos flamantes ejecutibuyente ha de actuar en campo en unos casos y el valor real en vos. Nadie conoce la fórmula para acabar con ellos. Son los abierto, la Administración ie espera otros. Pero nada informa acerca de que hacen perder a sus empresas miles de millones o trasplanagazapada para comprobar. lo que es y cómo se determina cada tan a un enfermo un riñon canceroso. Los que defienden una uno de dichos valores. Esta labor la Mírese como se mire y por más enmienda que ya ha sido recogida en la Ley, los que venden delega en los contribuyentes, propensión benevolente que se tendeclaraciones como si fueran ideas, programas informáticos bien que sin pauta alguna que sirva ga a la hora de enjuiciar esa extraña como magia blanca o caciques como filosofía política. En benede guía. ¡Que se espabilen! debe regulación de las valoraciones tribuficio de todos los profesionales de dedicación honesta y realizapensar el legislador, según cabe tarias, lo menos que cabe decir es ciones competentes, las chapuzas intelectuales deberían entender del contenido de uno de que la ley parece estar concebida apuntarse en un libro de reclamaciones. Aun a riesgo de que los preceptos del impuesto que orpara atrapar al contribuyente declauna editorial chapucera lo vendiera como best seller. dena se consigne por los interesarante en una trampa de la que, por dos, que están obligados a presenmás avisado que esté, le será muy tar la declaración, el valor real que Luis Ignacio PARADA difícil zafarse. Y esto, es cualquier atribuyen a cada uno de los bienes cosa menos serio. EL CONTRIBUYENTE ANTE LA TRAMPA DE LAS VALORACIONES TRIBUTARIAS Tirando a dar CHAFUCEI 10 S DE CUELLO BLANCO Panorama internacional- Se oscurece otra vez el horizonte La semana transcurría en relativa calma, y abriendo un portillo a la esperanza la tangible recuperación en Wall Street que las Bolsas mundiales reflejaban positivamente. Sin embargo, el periodo semanal se cerraba bajo el signo de la inquietud, provocada como siempre por la incógnita dólar Porque la divisa, en efecto, daba muestras de renovada debilidad al término del periodo semanal, por las razones que no vamos a repetir, puesto que han sido ya desmenuzadas en otros comentarios. El caso es que hay observadores pronosticando nuevos descensos inmediatos del dólar. Y si así ocurriera, ¿cuál sería el destino, también inmediato, de los valores bursátiles en dólares nominados? Porque ya es mucho tentar la suerte, por parte de reconocidos expertos que, contra viento y marea, siguen viendo en un dólar puesto en el santo suelo el remedio soberano de todos los males que afectan a la economía norteamericana y, por retrueque, para los de todo el Occidente. Porque seguimos teniendo a los empecinados en la idea, como, por ejemplo, el ex asesor económico del presidente, Martin Feldstein, que dama por una devaluación del 30 por 100 en el dólar. Por lo visto, para el señor Feldstein es pecata minuta el crack de magnitud año veintinueve provocado en Wall Street por un declive del dólar de mucha menor cuantía. Al parecer, tampoco tiene en cuenta el susodicho ex asesor del presidente Reagan que hoy no se dan en economía compartimentos estancos y que una tal devaluación del dólar llevaría cosigo una pérdida más o menos parigual del poder adquisitivo de la divisa en lo interno, con unas inherentes implicaciones inflacionistas que añadir a las recesivas de otra caída en las Bolsas financieras. Ahora bien: si lo que buscan aquellos que como Feldstein piensan en convertir los Estados Unidos en un gigantesco almacén de saldos a vender en precio tirado, renunciando a la dura lucha por la calidad competitiva, se puede seguir adelante con los faroles de un dólar perdiendo sus últimos adarmes de prestigio. Pero, entretanto, las consecuencias las tendrá que soportar todo el Occidente, a comenzar por los propios Estados Unidos. Porque no creemos que la solución de los desequilibrios comerciales pueda estribar en que los Estados Unidos vendan a bajo precio mercancía sin calidad. Jaime JEREZ