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DOMINGO 1- 11- 87 AULA CULTURAL DE ABC A B C 77 La democracia y las élites Cuando uno piensa en una democracia, al estilo occidental, no puede pensar, por ejemplo, en el modelo político mexicano. Admiro mucho a México, sé que es un país extraornario, que ha producido en el mpo de la cultura grandes artistas Robras fuera de serie. Pero en México no es un patrón o unjriodelo. Una medida como la qué í ¡psido aprobada en Perú, a lo que puede conducir es a una forma tan irregular, para decirlo eufemísticamente, de democracia como la mexicana. Estas son algunas de las razones por las que escribí ese artículo con verdadera zozobra. Porque la democracia en mi país sólo estaba funcionando desde 1979, y nunca antes había tenido, como ahora, la posibilidad de arraigar definitivamente. Porque, en el pasado, en Perú, al igual que en otros muchos países hispanoamericanos, la democracia había sido obra de las élites. Lo que ha estado ocurriendo en Hispanoamérica en los últimos veinte años es algo muy distinto. No son las élites las que han impuesto la democratización en contra de las dictaduras militares o en contra del extremismo de los grupos insurrectos maoístas o marxistas han sido fundamentalmente los pueblos los que han llegado a la democracia a través no de razones de tipo teórico, sino de una experiencia trágica de lo que significan los extremismos en nuestros países. Son los humildes, los campesinos, los obreros, los desempleados quienes han sido las víctimas principales de las dictaduras militares y las víctimas primeras del terrorismo, de la insurrección. En el caso de mi país eso es inobjetable: la democracia ha sido impuesta a partir de una resistencia y una hostilidad hacia la dictadura militar, que fue en un momento irresistible. Y ese sentimiento popular es un sentimiento que igualmente se manifiesta en el Perú contra el terrorismo de extrema izquierda. El terrorismo ha intentado sabotear las elecciones en el Perú. ¿Y cuál ha sido el resultado? Quizá nunca en nuestra historia la participación electoral ha sido tan grande en esa última elección en la que ganó Alan García, aunque Sendero Luminoso hiciera una campaña abierta y brutal para desprestigiar el proceso. Y, sin embargo, el porcentaje de abstención fue sólo el 7 por 100 de votantes. Comparen ese 7 por 100 de abstenciones con el de las elec- Porque sabían que a partir de que el Gobierno tomara las riendas, en todas las empresas del sector público los criterios para las promociones y los ascensos iban a ser los mismos que en el sector público: los del político. El carné del partido, la influencia del ministro... Y que todo eso iba a prevalecer sobre el talento, la eficiencia y los años de servicio. Lo cual es una característica del sector público en todo el mundo subdesarrollado, y la causa por la cual ha crecido tan inmensamente la corrupción: no se puede ser juez y parte. Entre un grupo de amigos redactamos un manifiesto para demostrar nuestra solidaridad con todos aquellos que habían salido a la calle para mostrar su desagrado por la Mi primera reacción fue pensar que la democracia peruana entraba en capilla porque la medida era, por su demagogia, muy fácil de vender ciones de cualquier democracia avanzada y verán que eso significa una conciencia cívica muy elevada. La estatización del sistema bancario de pronto, no pudo ser vendida con la facilidad que yo creía. Los peruanos, de pronto, a la calle a protestar y no eran los dueños de Bancos, de compañías de seguros y de financieras los que saiían a las calles, sino los trabajadores de las empresas amenazadas. ¿Por qué los empleados, la gente humilde que aparentemente iba a ser la beneficiada de esta medida salía a protestar? estatización. Publicamos este manifiesto con más de cien firmas y entonces ocurrió algo que nos dejó pasmados: inmediatamente comenzaron aparecer adhesiones no buscadas, iniciativas de gentes anónimas. En seguida decidimos organizar de una forma más sistemática estas adhesiones, y en muy pocos días conseguimos más de 40.000 firmas. Todos nos decían ¿qué debemos hacer para contrarrestar las medidas de Gobierno? Yo no sé de quién partió la idea, pero muy pronto se decidió hacer una manifestación pública para llevar al Congreso las firmas que habíamos recogido. una realidad que reposa y vive en la voluntad y en la soberanía de las mujeres y los hombres del Perú. Los encuentros cívicos sirvieron también para que ciertas ideas modernas, palancas de la prosperidad y los altos niveles de vida de las democracias avanzadas, a las que el conformismo intelectual y la propaganda marxista habían conseguido poco menos que exiliar de nuestro medio, conquistaran derecho de ciudad. Porque el Estado sobredimensionado que tenemos desde la dictadura de Velasco es una fuente de explotación y de discriminación del débil y del pobre, un obstáculo casi insuperable, por la corrupción y el burocratismo que lo impregnan, para que el Perú se desarrolle. Ese Estado macrocefálico ha hecho de la legalidad una prebenda a la que el empresario informal, el vendedor ambulante, el peruano sin influencias no tienen acceso, pues no pueden pagar sus cohechos ni dedicarle el tiempo que exigen esos trámites infinitos inventados por los burócratas para justificar su existencia. No es expropiando, sino devolviendo a los ciudadanos la responsabilidad de crear riqueza. La propiedad p r i v a d a que es la encamación de la libertad individual y que, por lo tanto, debe ser extendida a todos los ciudadanos para que una sociedad sea genuinamente libre, había pasado a ser casi una- mala palabra en el Perú por obra de la demagogia extremista. En cambio, un país se estanca y retrocede si se entroniza en su seno la moral del resentimiento y del rencor contra el hombre de empresa, el profesional o el trabajador que se superan y triunfan. En una sociedad que elige esta receta cunde el desaliento, la frustración y el odio. Y ninguna sociedad ha progresado y forjado una vida digna para sus ciudadanos sobre esos cimientos. Ojalá lo ocurrido en Perú sirva para que ustedes no se forjen patrones o cánones distintos cuando se habla de libertad y democracia en el mundo desarrollado o en el mundo subdesarrollado. Para mí, lo más positivo que ocurrió en mi país durante las últimas semanas ha sido que una nación pobre, remota, con tantos problemas de toda índole, ha demostrado que ustedes- -las naciones avanzadas- y nosotros, en el fondo, no somos distintos y que, aunque seamos pobres, hay en nuestros países un decidido sentimiento en favor de la libertad y de la civilización representadas ejemplarmente por el sistema democrático Mario VARGAS LLOSA La manifestación La propiedad privada, que es la encarnación de la libertad de los ciudadanos, se había convertido en Perú casi en una mala palabra por obra de la demagogia extremista Decenas de miles de peruanos, muchos de los cuales asistían a una manifestación política por primera vez en su vida, se reunieron pacíficamente a protestar contra la ley totalitaria y a mostrarle al Gobierno, al mundo, que la democracia peruana no es el feudo de un partido ni de un presidente, sino