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I DOMINGO 1- -11- 87 RELIGIÓN -ABC, pág. 67 Buena nueva ¿Y LOS SANTOS? Desde la historia de los santos, no como personas sino como fenómeno religioso, se podría hacer un diagnóstico no sólo del estado religioso, sino también del estado económico y sanitario de cada época de la historia. La devoción y el culto a los santos estuvo siempre en relación con el acontecer próspero o adverso de cada momento. La afirmación de la santidad estuvo siempre dominada por la inmediatez, en este caso: por la necesidad apremiante. El santo fue más bien objeto de manipulación que de atehción, interesó más lo que pudo hacer que lo que realmente hizo, se le inventó más poderoso que ejemplar. El santo, y así interesaba que ocurriera, resultó siempre más divino que humano, más distinto que parecido, más de la otra orilla que de esta. Dos, quizá tres constataciones originan una nueva situación que no podemos ignorar: -La mayoría de las situaciones adversas encomendadas a los distintos santos con un curioso reparto) están ya superadas por los avances científicos. -Resueltas esas inmediateces, ha lugar una aproximación serena a la verdadera figura humana de los santos, que recobran así sus biografías menos fantásticas. -Y, decíamos, quizá una tercera constatación sería que a la hora de la verdad los santos no resolvían ni una mínima parte de los problemas que se les encomendaban. Habría que decir que la Iglesia Institución no dirigía estos tipos de devoción; propiedad e iniciativa del pueblo, simplemente las aceptaba, aunque con agrado y provecho notorio. Sí, fue práctica eclesia ¡proclamar santas sólo ciertas formas de vida presentadas en ruptura con la vida del común de las gentes. Las preguntas se agolpan. Planteamos una como preocupación y aportamos nuestra reflexión a otras dos: 1) Todavía hay situaciones humanas que acuden a los santos correspondientes con problemas lacerantes que ya tienen solución. ¿Podremos decir (o parecer que decimos) ¡Vengan, vengan y pidan a los santos! 2) ¿Qué hacemos con los santos? Los santos, y una vez que recuperemos sus vidas, son éxitos del Evangelio, de la Gracia y de la Iglesia. La santidad (presencia de lo santo) no es sólo posible, es cierta, es posible la Bondad y la Belleza. Los santos son reconfortantes y llenan de luz indiscutible la historia. Con los santos se puede hacer lo que siempre se debió hacer: fiesta- alegría- esperanza- respiración. Los santos no demuestran que el cielo es penetrable a los hombres sino que los hombres son penetrables al Espíritu de Dios. 3) ¿Quién es santo hoy? Hoy son santos los hombres fieles a la vida, los hombres penetrables a la verdad, a la bondad y a la belleza, virtudes siempre humildes y crucificadas: los que así han sido señalados por Jesús: los mansos, los pacíficos, los limpios de corazón, los que sufren por hacer el bien; los que creen en el Dios que se ve inconfundible en todos los rostros, sobre todo en los rostros del hambre y de la opresión. Virginidades nuevas de vida no manchadas de mentira y ambición. Nuevos mástires de laboriosidades sanantes y dulcificantes de todo lo inhumano. Nuevos confesores laicos (no clericalizados) con vidas laicas y consoluciones laicas a los infinitos problemas laicos. Los Santos aunque no lo parezca siempre fueron así. Jaime CEIDE Esta es nuestra fe María ha cumplido, por partida doble, aquel viejo refrán que dice: De tal palo, tal astilla Es una gran actriz, con más de cincuenta años de ejercicio profesional, y, al igual que su padre, Pepe Isbert, une la calidad artística con la humana. Me quedé sorprendido por la devoción que tiene a la eucaristía, hasta el punto de que, al principio, pensé que era más bien fruto del temor que del amor. Después comprendí que sólo el amor puede hacer que algo se mantenga tantos años como ella lleva siendo fiel. María es también una mujer que ha sufrido. Como tantas otras madres, sus hijos han sido fuente de alegría y, a veces, de dolor. Pero ella reconoce que siempre ha sabido salir adelante porque con Cristo nunca se ha sentido sola. ¿Hay muchas. maneras de creer? -Creo que no hay más que una manera de creer. Se cree o no se cree. Lo que no puede ser es que haya un código para cada persona, unos mandamientos que se arregla cada uno a su manera. ¿Cómo es el Dios en el que usted cree? -Es el Dios creador de todas las cosas y que está presente en todas las cosas. Sobre todo está presente en la eu caristía, que para mi es muy importante. ¿Desde cuando es esa fe? -Desde muy pequeña, antes incluso de hacer la primera comunión. Voy a comulgar todos los días de mi vida. Hubo momentos en que no fui, y entonces ocurrieron cosas que me hicieron pedir a Dios ofreciendo comulgar todos los días. En aquella época eso era muy duro porque había que estar mucho tiempo sin tomar nada antes de comulgar y, como nosotros nos acostábamos muy tarde por cuestiones de trabajo, el levantarme a las ocho de la mañana para ir a comulgar era un sacrificio. Yo iba a comulgar casi sin lavarme la cara y luego, cuando volvía a casa, me acostaba de nuevo. Y Dios me escuchó y me concedió lo que pedía. Otra vez se me puso muy enfermo mi hijo Toni y yo ofrecí de nuevo comulgar todos los días; el niño se curó y nunca más ha vuelto a padecer de esa enfermedad. ¿Comulga sólo por cumplir una promesa? -Y o amaba la eucaristía. Luego hice la promesa, pero rápidamente se me olvidó la idea de la promesa y yo continué comulgando porque lo necesito. Es Cristo el que está ahí. Lo que siento es no poder prepararme mejor, aunque me confieso cada quince días. Tengo, sin embargo, una ilusión enorme y no creo que sea una manía o una costumbre. ¿Quién es Cristo para usted? -Es lo más importante. Más que mis hijos y más que mi propia vida. Cuando voy a comulgar y estoy en la fila le he dicho a Dios muchas veces: Antes morirme que quitarme de esta fila ¿Y la Virgen? -L a quiero muchísimo. Me ha concedido muchas cosas y siempre recurro a eila como madre. Sin embargo la dejo en un segundo lugar, porque el primer lugar es para Cristo. ¿Cómo ha influido su fe en su vida familiar? -He intentado que mi fe me guiara en ia educación de mis hijos. He hecho todo lo que he podido. Pero quizá mi vuelta al teatro cuando el menor tenía sólo siete años, influyó en que no les prestara iuego toda la atención que necesitaban. Pero yo necesitaba trabajar; estábamos agobiados, con deudas y con siete hijos. Solucioné los problemas económicos, pero me vi obligada a ocuparme menos de ellos y ahí empezaron sus problemas. Sin embargo, ahora me acaba de ocurrir una cosa que atribuyo a la Virgen; un hijo mío había pasado una mala racha, en malas circunstancias, unido sentimentalmente, como le llaman ahora, a una persona casada. Esto se ha terminado y mi hijo se ha casado con una muchacha estupenda y ahora viene a misa y comulga conmigo los domingos. ¿Son creyentes los actores? -Los actores somos todos muy devotos. Los camerinos están llenos de estampitas como los de los toreros. Ya pueden decir que no son practicantes, pero tienen sus camerinos llenos de estampitas y todos, hasta el más ateo, se santiguan tres veces antes de salir a escena. ¿Cómo ve la Iglesia hoy? -Siempre la he visto muy necesitada de gente honrada que tenga mucho cuidado con lo que dice y habla. Es natural que los sacerdotes tengan defectos, pero sus defectos se comentan mucho. Tengo setenta años cumplidos, estoy en tratos con sacerdotes desde que era niña y no he encontrado un cura malo todavía. He encontrado curas pesados, curas políticos, pero no curas malos. También los seglares somos importantes, pues de una manera activa, en nuestra vida profesional, debemos divulgar la fe. ¿Qué opina del aborto? -Es horroroso. Me parece comprensivo intentar evitar los hijos, pero no cuando ya está la madre embarazada. He visto a muchas mujeres que han abortado y luego las he encontrado destrozadas. La conciencia es una señora donde reina el Espíritu Santo y no se le puede engañar. Santiago MARTIN María Isiierl: Voy a comulgar todos los días desde nue era niña