Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
64 A S C CULTURA DOMINGO M- 1. -87 Prosigue la polémica sobre las relaciones de Heidegger con el nazismo Se cuestiona su comportamiento respecto a Edmund Husserl París. Juan Pedro Quiñonero El ensayo Heidegger y el nazismo de Víctor Parias (ver ABC del 25 de octubre) ha desencadenado un debate público extremadamente tenso, una polémica muy viva que está desenterrando pormenores particularmente ingratos, ofreciendo testimonios insospechados, subrayando el carácter pasional de unos enfrentamientos que exceden, cbn mucho, las fronteras de lo razonable y se convierten en duelos tan apasionados como fecundos. Durante varios días consecutivos, los diarios Le Matin y Le Monde han acogido en sus páginas las opiniones y contraopiniones de germanistas, filósofos, ensayistas, profesores y estudiosos de la historia de las ideas enzarzados en una formidable batalla campal. Grosso modo, la batalla puramente intelectual se divide en tres campos: los detractores, los defensores y los testigos de excepción. Es difícil cifrar numéricamente el alcance de cada bando. Para los detractores, no cabe la duda ni el matiz: la existencia de escritos que prueban de modo aparentemente irrefutable la complacencia de Heidegger con respecto a las autoridades políticas y académicas de la época nazi se convierte, automáticamente, en una bomba de relojería que desacredita toda la obra filosófica de Heidegger, que, cómo dudarlo, influyó de modo tan decisivo en la obra de Sartre y Camus, y constituye, por sí sola, un proyecto único de relectura de toda la filosofía occidental, desde Platón y Aristóteles. Entre los defensores no es difícil percibir dos líneas de conducta: los integristas que niegan la evidencia o se limitan a dar la callada por respuesta; y los reformistas dispuestos a aceptar la evidencia, pero considerando que el comportamiento cívico de Heidegger no puede empañar su obra íiiosófica, que sus discípulos más fieles consideran corno uno de los empeños más monumentales del pensamiento, la filosofía, la crítica de las ideas y la historia de la metafísica de nuestro siglo. Los testigos de excepción que han escrito a Le Monde por su parte, aportan revelaciones mayores. El profesor Jean Lassner, por ejemplo, cuenta con detalle y precisión las revelaciones directas de Edmund Husserl (el maestro de Heidegger, a quien se dedicó la edición original de Ser y Tiempo dedicatoria que desapareció misteriosamente en las ediciones publicadas entre 1933 y 1945) Husserl y su esposa contaron directamente a Lassner el comportamiento moralmente ignominioso de Heidegger, retirando de su despacho la fotografía de Husserl, cambiando de acera cuando lo encontraba en Friburgo, cuando Heidegger debía toda su carrera a la hospitalidad intelectual y puramente material de Husserl, que le acogió en su domicilio personal y le dio cobijo y cuidados médicos, para recibir, a cambio, según los testimonios más directos y fiables, una traición moralmente incalificable. Por su parte, uno de los analistas más inteligentes, más entusiastas y mejor conocedores de la obra de Heidegger, traductor emérito de Ser y Tiempo el filósofo Emmanuél Martineau, ha denunciado con una vehemencia muy personal la vidriosa complacencia de Heidegger en la superposición de capillas con que el maestro de Friburgo gustó de rodearse durante buena parte de su carrera, dejándose arropar por minúsculos y gregarios grupúsculos de arrivistas de distinta especie, que no s i e m p r e ha contribuido a iluminar la obra de Heidegger a la luz de la razón y la historia de la filosofía. Sin embargo, la violencia y pasión verbal de un número considerable de polemistas, interviniendo espontá- Martin Heidegger neamente, ha dejado de manifiesto, a un tiempo, el alcance mayor de la obra de Heidegger, y la susceptibilidad trágica que continúa suscitando una evidencia que no deja de plantear, con crudeza y apremio, problemas mayores para el entendimiento, la miseria y la gloria de un legado filosófico complejo, contradictorio, de una envergadura mayor empañada, sin embargo, con unas manchas que rozan lo venenoso. Exposición antológica en Granada del pintor Manuel Maldonado Granada. Inmaculada Vilardebó Más de cien cuadros, procedentes del legado donado por la viuda del pintor granadino Manuel Maldonado (1915- 1984) a la Junta dé Andalucía, así como de diversas colecciones particulares de Madrid y Málaga, se exhibirán a partir del próximo 6 de noviembre en Granada, en una exposición de carácter antológico, primera de estas características que se realiza tras la muerte del pintor, ocurrida el 2 de noviembre de 1984. Setenta y un óleos, cincuenta y un dibujos, entre ellos el cuaderno de viajes donde el artista tomaba apuntes al natural, bautizado por Miguel Rodríguez Acosta como Libro de cheques veintinueve grabados y treinta y cinco planchas configuran, como ya adelantó ABC, junto con otras pertenencias, la donación desinteresada que la viuda, Carmela Ruiz Jiménez, ha dejado a la Consejería de Cultura y a la ciudad de Granada, no sin grandes esfuerzos, como reconoció ella misma en la rueda de Prensa que sirvió para la presentación de la muestra. La exposición, que reviste carácter de homenaje, de admiración a la obra de Maldonado y a la mujer que la defiende tan valientemente según reconocimiento escrito del rector de la Universidad de Granada, pondrá en manos de los estudiosos y eruditos un libro con participación de diversas personalidades. En el acto de presentación de la exposición el delegado provincial de Cultura, José Hervás, destacó la importancia de la muestra como pieza clave para instalar en Granada unas salas dedicadas a exposición permanente de pintores granadinos contemporáneos nutriéndolas en parte con los fondos de Bellas Artes. mal de nuestra sociedad es separado, lo técnico de lo humanístico Barcelona. Carmen Segura Estruch Sóio quien quiera ser clásico sabrá ser moderno afirmó el académico Pere Gimferrer en el transcurso de su conferencia El escritor y ei mundo clásico que pronunció en la tarde del viernes en e! Colegio Mayor Monterois, con motivo del acío inaugural del curso 1987- 88. Para Gimferrer, el abandono de los clásicos es un síntoma actual de barbarie. Pere Gimferrer indicó tres fenómenos mayores que ponen de manifiesto la crisis actual de las Humanidades: Ha dejado de ser general el conocimiento de las lenguas clásicas en la sociedad culta; ya no es común a todos ni postulable como referencia mayor la lectura de los clásicos griegos y latinos; y se ha empezado a extender la creencia de que algunos nombres de lenguas modernas puedan sustituir a aquéllos El académico calificó de bárbaro a quien nunca ha leído de verdad, en versión original, a autores como Tácito, Sófocles o Virgilio. El bárbaro contemporáneo es un hombre que renuncia a leerlos creyendo que otros más cercanos a él pueden ocupar su lugar. Cabe albergar la esperanza de que estos sean Dante o Shakespeare, Cervantes o Goethe, etcétera Gimferrer añadió que los clásicos leídos de forma cabal llegan a ser parte constitutiva de nuestra existencia, como lo fueron del gran poeta catalán J. V. Foix quien concebía los autores clásicos como auténticos contemporáneos Precisamente, el renacimiento de las letras catalanas, en el siglo pasado, fue posible gracias a los clásicos: No es en, modo alguno casual que el resurgimiento de la literatura en la lengua catalana tuviera su símbolo y su motor máximo en la Aílántida de Verdaguer. Este poema tuvo un papel fundacional gracias a su substrato clásico El académico señaló también la relación entre la producción literaria catalana y el mundo clásico, a través de la obra de autores como Maragall, Carner, Graves y Renis. Finalmente, tras indicar que la sociedad está enferma añadió: la culpa no es de quienes escogen ios estudios técnicos por encima de las Humanidades, sino de una sociedad en la cual es posible separar lo técnico de los humanístico porque éstas son cosas igualmente necesarias para la persona que realmente lo sea