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44 ABC NACIONAL -División en el PSOE ante el XXXI Congreso- DOMINGO l- J 1- 87 La política económica del Gobierno une a los disidentes contra la mayoría felipista El PSOE ha pasado de la revolución a la defensa del mercado Madrid. Ángel Collado La política económica protagonizará los debates del XXXI Congreso del Partido Socialista. Tras superar oficialmente en la anterior convención el problema de la permanencia en la OTAN, en el PSOE dirimirán dentro de dos meses sus diferencias de opinión sobre los criterios aplicados por el Gobierno socialista a la economía nacional con un pragmatismo que ha provocado la ruptura con UGT y la disidencia interna de nuevos críticos. Sólo el capítulo dedicado a la economía en la ponencia- marco preparada para el Congreso contiene importantes novedades con respecto al texto aprobado hace tres años. La evolución ideológica hacia la socialdemocrada experimentada por el PSOE desde Suresnes también había influido en los apartados socioeconómicos de los documentos oficiales del partido y en la práctica del Gobierno. Ya en el XXX Congreso, el enojo de Nicolás Redondo se dirigió contra el entonces ministro de Economía, Miguel Boyer. En aquella ocasión, el secretario general de la UGT estuvo presente para reprochar al responsable de Hacienda el, a su juicio, desprecio por el socialismo que suponía su política económica. Esta vez, Redondo ni siquiera estará presente para expresar sus discrepancias sindicales y combatirá esa política desde la calle. A juicio de la mayoría de los dirigentes de UGT y de Izquierda Socialista, la ponenciamarco del XXXI Congreso va más a la derecha de la socialdemocracia en los puntos dedicados a la economía. Los críticos han llegado a hablar de giro hacia el socialcristianismo y al liberalismo progresista. La dirección socialista destaca que el mercado es compatible con los objetivos del partido y reafirma que quiere conservar su dinámica porque fomenta la eficacia y la competitividad. No obstante, también resalta la necesidad de corregir las consecuencias de la economía de mercado. En palabras de Benegas, el PSOE sigue siendo anticapitalista por ese rechazo de las desigualdades y la insolidaridad que produce, en su opinión, el funcionamiento del mercado. El documento de debate incluye un desprecio a la polémica del peso del sector público en el economía- la meta no es la expansión del Estado, sino la construcción de un Estado mejor -que ha molestado, no sólo a los avituales críticos y a la UGT, sino también en otros sectores del partido, como prueba la aparición del grupo de ex altos cargos que piden un sector público fuerte. El hecho de que en la ponencia- marco quede realzado el papel de los sindicatos como interlocutores sociales y se destaque la necesidad de instaurar la democracia industrial con la participación de los trabajadores en la gestión de las empresas, no ha servido para contentar a los que hablan insistentemente del centrismo y el liberalismo como in- Carlos Solchaga concita las iras de sindicalistas y críticos del PSOE por dirigir una política económica que, dentro de la evolución ideológica del partido, consideran liberal más que socialdemócrata. gredientes nuevos de a doctrina oficial y la práctica política del PSOE y el Gobierno. Izquierda Socialista y los sindicalistas ven con satisfacción como personalidades de la hasta ahora sólida mayoría felipista se suman a sus críticas contra la defensa de la iniciativa privada y el, a su juicio, desprecio del papel del Estado como protagonista de la política económica que mantiene la dirección socialista. Se ponen incluso, como es el caso de Joaquín Leguina o Ricardo García Damborenea, del lado de Nicolás Redondo. En fuentes socialistas críticas y oficiales, reconocen que hoy parece impensable que los dirigentes de UGT acudan al Congreso para defender sus posturas e insisten en que el verdadero debate no será protagonizado por el problema de las divergencias con el sindicato, pero sí por la política económica del Gobierno que provocó la ruptura familiar. El pacto del Betis entre socialistas andaluces y vascos- dirigidos por Redondo- que en Suresnes llevó a Felipe González a la Secretaría general del partido, es recordado en las filas del PSOE, al comentar el hecho de que Damborenea y los vizcaínos se hayan puesto del lado de UGT. fjljitlliiiliff o o Propugna la abolición de las clases sociales, transformación de la propiedad individual en colectiva y posesión del Poder por la clase trabajadora. Convencimiento de la necesidad de luchar por la aplicación pura e integral del socialismo como remedio a los enormes males que son producto del régimen capitalista. El PSOE aspira a la conquista del poder político y económico de la clase trabajadora y la radical transformación de la sociedad capitalista en sociedad socialista. Aceptación de la economía de mercado, compatible con los objetivos del partido, pero con mecanismos correctores sobre sus consecuencias. Defensa de la iniciativa privada. Para los críticos, más que socialdemócrata, el proyecto es liberal progresista. Aceptada la integración en la OTAN, los socialistas proponen el reforzamiento del pilar europeo de la Aliana Atlántica. Reducción de las fuerzas norteamericanas en España. Decidido apoyo a la creación de una Europa unida entré los dos bloques. Puesto en pie el Estado de las autonomías, se propone un debate sereno de su evolución en los próximos diez años, sin que ello implique la reforma de la Constitución. En contra, en 1984, no se habla de igualar el desarrollo de las Cuestión superada que no fue debatida en el anterior Congreso ni tampoco se planteara en el próximo. El Partido acepta, respeta y defiende la Monarquía constitucional. oQ o Oposición al colonialismo y, por tanto, a las guerras de coloniales. Considera que estas conflagraciones sirven a los intereses de la burguesía y perjudican a los combatientes, mayoritariamente proletarios. Adhesión a la OTAN siempre que conserve su carácter defensivo. El PSOE tratará de impedir que la dictadura franquista ingrese en el Pacto Atlántico, ya que su carácter dictatorial es incompatible con la misión fundamental de la OTAN, que es la defensa de las libertades. Respeto a las expresiones regionales en ebullición en la II República. Esta cuestión, en cualquier caso, se considera de segundo orden. Lucha unitaria de los trabajadores frente al capitalismo internacional. Hostilidad hacia todo imperialismo, a la división del mundo en zonas de influencia y a la existencia de bloques militares (OTAN y Pacto de Varsovia) Reconocimiento del derecho a la autodeterminación de las nacionalidades que integran el Estado español. La República Federal reconoce las peculiaridades de cada nacionalidad y su autogobierno. El PSOE se pronuncia por la constitución de una República Federal de las nacionalidades que integran el Estado español. La única salida a la dictadura franquista es la ruptura democrática. El PSOE se configura, inicialmente, como un partido fuerte centralista, inspirado en el internacionalismo proletario. El problema regional no se considera preeminente. LU CCCO OLU El PSOE de Pablo Iglesias considera que el verdadero enemigo de los trabajadores es el capitalista, no el Rey ni el militar, ni el clérigo ni el magistrado Aunque republicano, se burla del culto a la Santa República. Propugna la reinsíauración del régimen republicano, aunque firma un pacto con la Confederación Española de Fuerzas Monárquicas para conseguir la derrota del franquismo.