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DOMINGO 1- 11- 87- OPINIÓN -ABC, pág. 3! EGOCEO DEL DOLOR L culto de los muertos se pierde en los tiempos más remotos de la especie humana. Honrar a los difuntos ha servido para fundamentar creencias o simplemente subrayar la continuidad solidaria de las generaciones a través de las edades. Desde los menhires prehistóricos a los parques anglosajones se ha desarrollado una notable variedad de necrópolis, monumentos, estelas y demás señales de este culto. Pero resulta que modernamente se ha convertido también en un negocio. Y poco hay que objetar mientras éste se mantiene dentro de unos límites razonables: despedir a los difuntos y darles una última morada digna lleva consigo unos gastos inevitables. Estos gastos, que- salvo circunstancias de menesterosidad, todos pagamos como una obligación moral, son en última instancia la expresión de la dignidad con que los muertos merecen ser tratados. Esa dignidad define a los pueblos civilizados, forma parte de sus códigos profundos, constituye una expresión de la voluntad humana de trascendencia. Es, en fin, una frontera que separa a los países serios de los subdesarrollados. Las técnicas. de incineración han venido a modificar en parte este panorama como consecuencia de una nueva sensibilidad mucho más secularizada, pero no es probable que lo altere de modo sustancial, al menos a corto plazo. ¿Dónde se ubica España? A veces, Con las naciones de primera fila: pero otras, con el Tercer Mundo. Somos un pueblo que por nuestra cultura mediterránea presta una especial atención a los difuntos, quizá hoy de otromodo que hace años, mas aun así el culto a su memoria sigue teniendo un notable arraigo popular. Y hay buitres avispados que se han dado cuenta de que pueden hacerse negocios suculentos con el dolor de las gentejs. Y lo malo es que cuentan en demasiadas oca- siones con el respaldo o la tolerancia de los Ayuntamientos. Los precios de las sepulturas en sus diferentes variedades han alcanzado cantidades exorbitantes. Una tumba en el cementerio madrileño de la Almudena puede costar hoy más de 400.000 pesetas. DESPUÉS DE LA HAYA A última reunión de la Unión Europea Occidental (UEO) en La Haya ha planteado a escala continental las dificultades que los más poderosos y evolucionados pueblos europeos sufren en estos especiales momentos del debate geoestratégico mundial para determinar con claridad el código de su propia seguridad. Y ciertamente en España, quizá más que en ningún otro país, resulta urgente convocar una reflexión serena sobre las incidencias que la llamada Declaración de La Haya vaya a tener sobre el proceso de inserción de nuestra defensa en el dispositivo colectivo de la OTAN. Las cosas son demasiado complicadas como para liquidarlas con una nota de Prensa. Que el mundo haya entrado en una nueva fase en la que será preciso renovar una gran parte de los esquemas mentales que habían ordenado hasta aquí el pensamiento diplomático europeo, no parece ofrecer la menor duda. La e n t r e v i s t a Reagan- Gorbaehov de diciembre constituye algo muy diferente a la prolongación de las cumbres tradicionales, porque puede abrir un proceso enteramente nuevo de las relaciones entre los supergrandes. La guerra de las galaxias en su aspecto técnico, y la voluntad real de desarme entre los pueblos, en su aspecto político, ponen los fundam e n t o s de u n a n u e v a versión de las relaciones internacionales Está comenzando un período nuevo, donde los viejos soportes conceptuales de la política internacional em- E Se arguye por los responsables de las necrópolis que se trata de la ley de la oferta y la demanda; pero pensamos que en un ámbito como éste el mercado puede y debe ser corregido. Hay algo o mucho de macabro en la reciente denuncia formulada por funcionarios municipales de Madrid de que el monopolio de los Servicios Funerarios está haciendo su agosto con la conversión de las sepulturas perpetuas en temporales, según informaba hace unos días este periódico. Y mal se aviene la altísima facturación de esta empresa municipal- 3 6 1 6 millones de pesetas en el último año- con el mal estado en que se encuentran muchas de las necrópolis madrileñas. Los servicios de los cementerios suelen ser por lo general mesurados y correctos, pero ¿cómo negar la existencia de picaros que como aves carroñeras pululan a l r e d e d o r de los Servicios Funerarios, transportes, capillas, coronas mortuorias, lápidas o recordatorios? Son auténticos ventajistas que actúan sobre las familias en trances en que éstas carecen de posibilidades de respuesta, la cual se produce en ocasiones evitando el enfrentamiento y enterrando a los deudos fuera de la capital. Creemos que se impone la vigilancia y el control por parte de las autoridades competentes. El dolor humano es demasiado respetable para prácticas comerciales de este jaez, que son los sectores más humildes de la población quienes en mayor grado las padecen. L Presidente- EcHtor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUtS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Francisco Giménez- Alemán Subdirector: Antonio Burgos Subdirectores Darío Valcárcel, Joaquín Vila, José Javaioyes, Manuel Adrio, Joaquín Amado Jefes de Redacción: J. A. Gundín (Continuidad) J. C. Azcue (E. Especiales) B. Berasátegui (ABC Literario) A. Fernández (Economía) J. I. G. a Garzón (Cultura) A, A. González (Continuidad) R, Gutiérrez (Continuidad) L. U Nicolás (Repórtales) C. Maribona (Continuidad) J. L. Martín Descalzo (Sociedad) J. Olmo (Edición) L. I. Parada (Suplementos Económicos) L. Prados de la Plaza (Continuidad) C. Prat (Dominical) Santiago Castelo (Colaboraciones) J. M. Zuloaga (Investigación) Secciones: J. 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Y eso no es tarea fácil, como acabamos de ver en La Haya, donde los pueblos europeos más poderosos y expertos en las sutilezas diplomáticas han terminado por adoptar una especie de Carta de Europa que podría entenderse como la confesión humilde de las realidades europeas y de las obligaciones lógicas que se desprenden de ellas. En La Haya, los siete miembros de la UEO no han hecho otra cosa que dejar constancia de una situación geoestratégica en la que la seguridad y el equilibrio pacífico del continente pasan necesariamente, guste o no, por el mantenimiento de la disuasión nuclear por la UEO. La declaración de La Haya y su insistencia en mantener el elemento disuasorio nuclear, tanto americano como propiamente europeo, en condiciones de equilibrar la superioridad convencional soviética, podrá considerarse para ciertos oídos como desagradable, pero es la única respuesta razonable que siete países europeos pueden dar al problema del equilibrio militar en el continente en octubre de 1987. Y quien no entienda esta verdad es que no vive en 1987. El componente nuclear de la defensa europea es un elemento indispensable a la disuasión, aunque todo el mundo esté de acuerdo en que hace falta buscar otros procedimientos para guardar en el futuro el equilibrio entre las naciones. Pero mientras semejante cosa no ocurra, y aunque el mundo necesite buscar otros sistemas, mezclando la concertación y la técnica, capaces de sustituir a las actuales reglas de la disuasión posiblemente en trance de agotamiento, todo apresurado utopismo será o bien un suicidio de la Europa libre, o una invitación a la gran potencia oriental que vive sin conocer la libertad para rematar su conquista. En La Haya se ha dicho lo único que se podía decir. Falta por conocer los argumentos de quienes no han querido recibir el mensaje, y las posibilidades de diálogo que les quedan con el resto de una Europa, quizá triste, pero sin duda alguna lúcida.