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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 1 DE NOVIEMBRE 1987 ABC (Algunas divagaciones) gura desnuda a punto de golpear una pelota con la palma de la mano. A punto porque la postura corporal no llega a templar la actividad del brazo ni mucho menos la de la posible jugada. Es curioso anotar que antes de que llegue el espacio cerrado del juego, el frontón, es decir, la competición de la courte paume y que fuera tan popular en el año 1570, Lippomano ¡qué coincidencia fonética! embajador de Venecia, abrió ochenta campos de pelota en París y que se jugara ya profesionalmente en Guipúzcoa, Navarra, Labourd, etcétera. Pelota vasca. Términos casi sinónimos. El deporte como círculo funcional biológico según la terminología de Caro Baroja, es sustancial para comprender al País Vasco. Y no tan sólo por el cultivo de la fuerza física, por el vigor corporal, sino también por las posibilidades y vicisitudes de imaginación, de vivencia íntima, incluso de plenitud cuando la mano está dentro de la pelota Sigue siendo actual la lectura del artículo de Unamuno- pelotari de Patmos como bien le definió Rubén Darío- describiendo, de manera costumbrista, Un partido de pelota publicado en 1888. Claro está que actualmente se ha mercantilizado y urbanizado el juego de pelota, que es, como todos los deportes vascos, de origen rural. Unamuno rechaza el ambiente, las apuestas, etcétera, pero parece un aficionado experto: Mardura la coge al revés y la atrasa; vuelve a cogerla Vicente, la toma con suavidad y sin esfuerzo aparente, mira la pelota que bota alto, la espera, dobla el cuerpo en arco, atrasa el brazo, contrae la boca (posturas de juego a cesta punta semejantes a las de a mano limpia) El REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA UE Odiseo, el prudente Ul ¡ses, huésped tan hqmenajeado y tan manoseado durante este siglo, quien despertó de su naufragio viendo jugar a la pelota a Nausica, la de los brazos de nieve, hija de Alcino, rey de los feacios, con sus doncellas. Hornero canta la escena. La princesa lanza la pelota y falla el golpe, echándola a un hondo remolino, y todas gritaron: ¿Por qué? El gran poeta Joan Maragall en su tragedia Nausica describe el momento, el movimiento, la vibración instantánea del pulso vivo de la mano, la habilidad, la agudeza de la graciosa jugada tramposa: F EL JUEGO DE PELOTA A MANO poeta Ramón de Basterra escribe estos versos, tan deliciosamente ripiosos, en su poema La pelota La pelota divaga en el espacio mientras suena el austero himno de San Ignacio... Como disciplinantes, con la mano encendida, los mancebos de casta y de atlética vida sacuden con violencia a la estrellita blanca que navega los cielos y del frontis arranca al azul... Nausica On ets, bala on ets? Per qui és caiguda; jo l hvista rebotre d esta penya I caure en l herba aquí. On ets, la bala? Ah! ja et tinc! Ah! ja et tinc! Ara ja ets meva. Per lli testan cercant: vés, escomet- les. Cerqueu, cerqueu, que us ve damunt! Va! justa! Donzella 1 No val! no val! De trascantó no és lícit. Eljoc era avisant: tractes son tractes. Nausica Jo ja hedit: -Va! -Nausica levanta la pelota adrede, con sentido de la distancia, con destreza y con fuerza para que no haya posibilidad de resto, de devolución. ¿Por qué no rasa, horizontal, sino en parábola como ella quiere? Que responda la historia. Virgilio, Horacio, Catón, por ejemplo, eran conocidos, aparte de por sus versos y sus enseñanzas, por su dedicación al juego, quizá para ellos entrenamiento, de pelota a mano. A mano desnuda y largo. En los trinquetes de la Edad Media una ordenanza real obliga a una reglamentación prohibiendo el uso de determinadas materias para el relleno de la pelota porque se había comprobado que dañaban las manos de ahí la variedad, las modalidades del juego, la protección (guantes, cesta, pala... Aparte de ejercicios de soltura y coordinación del cuerpo, en función de la diversión y de la rivalidad, con pelota a mano, conocidos en el siglo V antes de Cristo, y de bajorrelieves, pinturas, cerámicas, escenas de palestra, se sabe ya con precisión que en una tumba se graba hacia principios del siglo XVII una fi- Cuánta ignorancia, cuánto desdén del llamado intelectual hacia el deporte y, desde luego, hacia su práctica. Todavía no se comprenden en nuestra sociedad las palabras de Schiller: El hombre es hombre completo cuando juega. Apunto este tema, harina de otro costal, pero muy importante y compleja en estas divagaciones, porque se trata de la educación de la persona, de la cultura, de la realización de un país. No me da tiempo para comentar la esencialidad de este juego: el ir y el venir, el movimiento y el objeto, la intensidad del ritmo, la sorpresa, la aventura, la plasticidad dinámica, el impulso cuando llega a las formas, incluso a la reglamentación; ni de cómo se convierte en deporte. Y en espíritu. (Ortega y Gasset durante sus vacaciones en Zumaya jugaba al frontón con su amigo Ignacio Zuloaga, en Santiago Echea casa del pintor, y Blas de Otero también jugaba a mano en el frontón de Orozco, al pie del valle del Gorbea, frontón- e n que tendí, diariamente, mis músculos- de muchacho La unidad de la sensación y del movimiento, además del esfuerzo y de la pericia se conjugan con el tacto y con el sonido (la calidad de la pelota, del sitio de juego, pared, suelo, etcétera) Pero me sigo preguntando: ¿por qué, generalmente, se identifica la potencia, la agilidad, la elasticidad física, con la ausencia de imaginación e incluso de inteligencia? ¿Por qué no hablar del sentimiento de las manos que exploran y que son expertas y desesperadas I do not know whose hands they are escribe Thom Gunn. Ya me lo dijo Piérola, gran e irregular manomanista después de un partido en Zarauz. Cuando la pelota llegó, rozó, en una dejada, cuando acarició el frontis sin tocar el escás, la chapa de latón, el límite: fue como una lágrima interminable Quien lo probó lo sabe. Claudio RODRÍGUEZ CARRANZA, 25 I MADRID I