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A la izquierda, fachada principal del edificio. A la derecha, ángulo del parque de esculturas, con obras de Moore, Miró y Broglia Arquitectura Restauración de antigua mansión y nuevo parque de esculturas, en Sóller (Mallorca) UE Mallorca está llena de incontables bellezas y sorpresas, lo sabe cualquiera que se haya llegado- aunque sea una sola vez- a la portentosa isla. O cualquier otro que haya leído con atención las fieles y literarias crónicas que Santiago Castelo manda de allí cada verano. Sorpresas de la Naturaleza, que parece quererse superar a sí misma en cada insospechado rincón; sorpresas en el color del mar, con tonalidades nunca imaginadas por mucho que se le haya contemplado en todas las latitudes. Y sorpresas ante las obras de los hombres, en los pueblos y ciudades isleñas, con portentosos templos, ermitas escondidas entre la variable vegetación, castillos, al parecer inaccesibles, ordenados muros que escalonan las montañas para conseguir la almendra o la vid, que parecen brotar de la misma roca... Sí, en Mallorca nunca acaba uno de sorprenderse, por mucho que se crea que se la conoce y por mucho que se hayan recorrido todos sus parajes y senderos ocultos. Y una de esas infinitas sorpresas es la de poder contemplar, tras una barrera- -bosque de limoneros, cuajados de fruto oro y de la blancura perfumada del azahar, una mansión antigua de siglos que ha sido restaurada y remozada con todo el respeto y buen gusto que merecen la sencilla arquitectura rural mallorquína- La finca se encuentra cercana a Sóller, la ciudad recóndita de los cuidadísimos portales espaciosos vestíbulos que JUEVES 29- 10- 87 Q comunican la calle con el huerto- jardín interior y que tienen la misión de ser distribuidores de las otras habitaciones de la casa- Los portales vienen a ser como los exponentes del orden, la limpieza, el amor a las plantas y a las obras de arte de las principales casas. Existe como una competición- no declarada- por ver quién tiene el portal más atractivo y mejor cuidado. Y en realidad que sería difícil decidirse por alguno de ellos, de tanto carácter. Y cuando ya se va clareando el denso caserío solleric y se adentra uno por los estrechos callejones con tapias paralelas, desbordadas de ramajes de cítricos, se llega a la finca que hoy centra nuestra capa- cidad de asombro. El camino empedrado conduce hasta la entrada principal de la casa y en ella se penetra bajo palio del emparrado, que en los días finales del verano está repleto de macizos racimos de un rosado carmín, velado por una especie de polvillo blanquecino. La mansión pertenece desde hace siglos a la misma familia y está equipada con toda clase de dependencias apropiadas, qú 6 la capacitaban para las diferentes labores agrícolas, cuando estas faenas eran la principal razón de ser de las explotaciones del campo. Hoy tiene otras finalidades, no menos necesarias: reposar, meditar, poderse dedicar a trabajos de tipo intelectual, gozar de la naturaleza circundante, ...y servir de soporte a coleccionismo artístico. Porque tras los muros ahora remozados, existe el testimonio de una intensa vida de trabajo, signada por el afán de reunir obras pictóricas para el disfrute propio y el de los ocasionales visitantes; con muchos, de los principales nombres de la e: nsa nómina artística española, e, neneral, y mallorquína, n- particular- Pero no sólo dentro de la casa, rodeándola, bajo los centenarios cipreses, olivos, pinos y ficus, el arte también está presente y ordenado formando el menos previsto parque de esculturas que imaginarse pueda existir a los pies de las descarnadas montañas que cierran el horizonte. Senderos sobre el césped, conducen de una a otra pieza de este paraíso terrenal escultórico, con obras de gran tamaño y toda clase de materiales, firmadas con nombres tan prestigiosos como Henry Moore, Pablo Serrano (en un homenaje al pintor cubista Juan Gris, realizado en acero chorten relieves inspirados en dibujos y grafismo de Miró, bronces animalistas de Broglia y de varios autores... y en el otro extremo del parque, la antigua noria de tipo árabC también amorosamente restaurada) más completa e imponente que nunca habíamos visto, verdadera obra de arte utilitario, ahora- ya escultura única Sí, todo sorpresas en el cúmulo de maravillas imprevistas que la isla mallorquína es. Juan RAMÍREZ DE LUCAS Uno de los salones, con grabados de Miró A B C 147