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La escuela oteo de Martín Rico pintado en Granada (1871) a la derecha, La carta de Raimundo de Madrazo (colecciones particulares) Mercado del arte Pintura de género, siglo XIX, en la galería Sammer Parece ser que la caída de la Bolsa ha provocado mi súbito auge en la venta de obras de arte P INTURA de género, en efecto: anecdótica, costumbrista, narrativa, fabuladora, documental; también historicista, paisajista, orientalista, floral... De todo hay en esta amena exposición de otoño reunida por la galería anticuaría Sammer (plaza de la Independencia, 9) para recreo de los degustadores de la estética decimonónica en su vertiente más amable y pintoresca. Hay mucha tabla, soporte dilecto- n o sé por qué- del grueso de los coleccionistas. Y una buena nómina de firmas españolas y extranjeras con crédito reconocido. El excelente catálogo de la exposición- -avalado, como de costumbre, por los especialistas Carlos González López y Montserrat Martí Ayxela- destaca en la portada, muy justamente, un bello lienzo de Raimundo de Madrazo (18411921) La carta (93 x 62 centímetros) con atractiva media figura femenina de perfil, sobre neutro, en la que creo identificar a Aliñe Masson, la modelo parisiense predilecta del pintor. Es obra de gran impacto, dicha con elegante maestría, en la que se conjugan felizmente negros, blancos y rosados. El tratamiento de la cabeza, tocada con sombrero de plumas, es una delicia. Llaman la atención en el conjunto tres lienzos que tienen como característica común un formato superapaisado: una excelente y no tópica vista de Venecia (60 x 130) que firma el malagueño Antonio Rey na Manescau (1859 x 1937) quizá el mejor Reyna que yo he visto hasta hoy; una festiva, luminosa y bien lograda composición (27 x 68) del sevillano José García Ramos (1852- 1912) titulada Ter 146 ABC tulia con nueve figuras, siete de ellas femeninas, y una animada y bien movida Batalla (40 x 99) resuelta a punta de pincel, del zaragozano Mariano Barbasen Lagueruela (1864- 1924) Los amigos del preciosismo quedarán encantados con dos tablitas del madrileño Pablo Salinas Teruel (1871- 1946) La visita del cardenal (19 x 29) firmada en Roma, y Conversación entre señoras (14 x 23) ambas con ropajes dieciochescos. No quiero dejarme atrás la excelente tabla del jerezano José Gallegos Arnosa, El rosario tan pequeña de tamaño (18 x 28) como grande en calidad. Excelente es asimismo el paisaje sobre tabla del madrileño Eduardo León y Garrido (18561949) El camino (45 x 55) obra de afortunada factura impresionista. También hay dos tablas de la misma mano que merecen mención, éstas con temas de interior: Tocando el laúd (24 x 32) y Confidencias (65 x 53) León y Garrido- creo haberlo dicho alguna vez- -es pintor- pintor. Pieza sobresaliente por su mérito y ternura es la de Martín Rico Ortega (1833- 1908) titulada La escuela pintada en Granada en 1871, donde a la sazón era huésped, en unión de Ricardo de Madrazo, de Mariano Fortuny. Federico de Madrazo, padre de Ricardo y suegro de Mariano, que visitó a la familia Fortuny en abril, vio y elogió el cuadro de Martín, aún en trámite de ejecución. Un mes más tarde, el 13 de mayo, Ricardo de Madrazo escribe a su padre: Rico está trabajando en el cuadro de la escuela. Es, pues, obra de elaboración lenta, como lo exige el delicado tratamiento que revela la veintena de encantadoras figuritas infantiles que contiene el cuadro. Otro buen trozo de pintura está en la tablilla (14 x 16) del valenciano José Navarro Llorens (18671923) titulada Gitanillos esbozo hecho con ágiles pinceladas y res- tregones. Son también estimables las escenas campestres del cordobés Tomás Muñoz Lucena (18601942) y del luminista alicantino Rigoberto Soler (1896- 1968) las chuscadas de Francisco Moles, los espadachines de Juan Antonio Benlliure y Joaquín Agrasot, y los tipos y hábitos orientales de José Echena, Francisco Masriera y Luis Gasch. Dos hispanistas a tener en cuenta: el italiano Filippo Indoni y el francés Jules Worms. Obra sin par en la exposición es la del prerrafaelista gaditano Juan Antonio González. No todas las obras expuestas ahora en Sammer están a la venta; algunas de las mejores pertenecen a colecciones particulares. Las venales tienen precios comprendidos entre 600.000 y 4.500.000 pesetas. El rosario tablita del pintor jerezano José Gallegos Arnosa valorada en cuatro millones y medio de pesetas Me urge contarlo. Me dio la pista mi compañero Mario Antolín y he confirmado su observación tras un sondeo de urgencia entre galeristas y artistas: la caída de la Bolsa ha sido seguida de un imprevisto y súbito auge de la venta de obras de arte en Madrid. ¿Pura coincidencia o reacción psicológica de causa a efecto? Me inclino por la segunda hipótesis. Creo que muchos que tenían sumas inactivas dispuestas para invertirlas en valores bursátiles azarosos- como se acaba de ver- -han resuelto, de la noche a la mañana, colocarlas en objetos muebles no rentables a corto plazo, pero seguros. Las primeras palabras de un ávido y desconocido comprador fueron éstas: ¿Qué puede usted ofrecerme para invertir equis millones ahora mismo? Santiago ARBÓS BALLESTÉ JUEVES 29- 10- 87