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1 Iraeta y Suárez Galería Egam Villanueva, 29 Hasta el 7 de noviembre De 25.000 a 60.000 pesetas L punto de partida de Jon Iraeta y Jer Suárez es coincidente: en ambos la imagen nace de un acto poético. Pero la coincidencia se acaba aquí, luego cada uno sigue su propio sendero. Jer Suárez creo que titula sus trabajos después de realizados, actúa al costado de Iraeta: Guía dé nieblas Paul Klee- b u e n a sombra, por cierto, para quien la por lo leve y fugaz, aunque permaconoce y le estima- pues no es nezca sobre el lienzo o el papel. posible preconcebir este universo Imágenes muy sensibles y evocapequeño y manejable- lenkba- doras que, no obstante su levedad, rer -donde el trazo, la línea recta son muy sugeridoras; imágenes o curva cambian en un segundo la que crean un espacio dramático, o dirección, convirtiéndose en bulbo inquietante, por alusión; aluden, o en carrusel o mudando de tama- nunca pronuncian, también porque ño y agrandándose. Fantasía y no se sienten apoyadas por un ciencia transitan sin estorbarse. Y pueblo, por una multitud. digo ciencia por la geometría suarista que encierran los formatos Tanto Jon Iraeta como Jer Suápequeños, pequeños porque para crecer regularmente necesitan que rez deben ser vistos y alentados, pues sus puntos tte partida, sus diles anime un pueblo, una multitud. namismos, tienen buena tensión pictórica. Jon Iraeta imprime sobre los soportes casi una imagen retiniana, A. C. Tapies Galería El Coleccionista Claudio Coello, 23 S admirable encontrarse con un trabajo artístico apoyado en una voluntad de hacer del todo armónica con la voluntad de existir, tan acordes ambas notas que hombre y obra crean un estilo. En las escrituras de Tapies, en las que habla el hombre, puede palparse su pintura; en las pinturas de Tapies, en las que crea el hombre, sus escrituras resplandecen. Este talento de hacer que vida e imágenes entren al cuadro, en el espacio limitado, y en él se vuelvan imagen y nada más que imagen, convierte a Tapies en un clásico. Pero, ¡cuidado! hay que dar al término el peso y el sabor justos, no el acostumbrado, el que se otorga al pasar, sin calar en la hondura que es preciso que se acumule en el adjetivo, para que alguien sea, de verdad y plenamente, un clásico. Ser un clásico obliga a mantener no sólo el lugar de excepción desde el cual somos observados, sino también a progresar en el buscar conseguido, progresando incesantemente, OTmo el astro, sin aceleración y sin descanso. Y Tapies progresa así. Su pasión por el signo nunca se agota. En cada etapa de conocimiento, de crecimiento humano, es indudable que el signo cambia, aunque en su fondo guarde siempre la memoria de la realidad que le dio origen: la forma de un árbol, la situación de unas rocas, el color de unos ojos, la estructura de un paisaje, el esquema de un deseo o de una constelación. Pero este cambio se hace cada vez más sutil, más espiritual; los esquemas primordiales penetran en la fuerza de la huella o de la pincelada y el total de los trazos que articulan la composición, se metamorfosea en un único signo percutiente que abandona lo lc ía arfes ABC Hasta el 8 de noviembre Alrededor de 2.000.000 de pesetas E E Bosque y Chapa Galería Moriarty Almirante, 5 Hasta el 9 de noviembre De 35.000 a 240.000 pesetas pintura se mueva, se agite dentro de los límites precisos, y luego la hiende con un trazo de color certero, divisor a su vez del espacio que propone a la comunicación. Severo en su color, se aleja premeditadamente de la greografía mediterránea en la que ha nacido, no elige la fiesta sino la meditación. Javier Chapa sí elige la fiesta. Tanto la pirámide a la que nos invita Te invito a mi pirámide es uno desús títulos) como la soledad del cono que. él ha visto y comprobado (otro de sus títulos es No es bueno que el cono esté solo están, un si es no es, envueltos en una pirotecnia gozosa y discreta, en la que flotan ebrios pirámide y cono. Es evidente que el factor fundamental en la pintura de Julio BosChapa: No es bueno que el que y Javier Chapa es el propiacono esté solo mente pictórico, casi el estrictaL espacio y la materia trági- mente pictórico, pues aunque ca de Julio Bosque contras- ambos muestran sus intenciones tan con el ámbito lúdico hay una parte del iceberg que queque Javier Chapa hace saltar del da oculta, no sé bien si por pudor o encuentro entre su pintura y los tí- porque no encaja en su propuesta tulos- burlones y literarios- con mostrarnos el talón donde se apoya su aventura humana. que la califica. Julio Bosque no es extremoso, A. C. no grita, hace que la materia de su JUEVES 29- 10- 87 Tapies particular, lo sentido, lo vivido, lo intuido por el artista, haciendo que se apodere de la imagen lo universal, lo que puede ser comprendido desde fuera, por el espectador que mira y sabe mirar, mirando. Yo me pregunto qué debe nuestra pintura actual a Tapies, qué efectos ha producido y seguirá produciendo. Y mi pregunta me escalofría porque vivimos en tiempos de desprecio, en tiempos de tabla rasa, en un tiempo no de héroes sino de antihéroes, en tiempos que no asumen a la madre y al padre, saltando por encima de ellos, aprovechando la vida y lo bueno que nos dieron para llegar más allá, lejos de donde ellos permanecen. Así, la gratitud por el uso del signo, de la textura, del color, de la caligrafía, si es necesario; el empleo del número, de la huella, del centro y de su poder ordenador, de las letras aisladas, y de tantas imágenes que Tapies ha ido desvelando para nosotros, al ser usadas, tocadas, por él, ¿son tomadas como punto de partida o simplemente usadas en su vertiente superficial? ¿Se tiene en cuenta que él las ha vivificado, yendo y viniendo desde el pasado perenne hasta el presente, y nos las ha ofrecido para que sean contempladas, sentidas y trascendidas? Adolfo CASTAÑO E Bodegó ABC 143