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Conrado Meseguer Galería Ingres Espalter, 13 Hasta el 3 de noviembre cuela impresionista valenciana, que ha querido convencerse (y convencernos) de que la facilidad de su pincelada y su dibujo puede ser aplicada a ese realismo exacerbado, que tantos cultivadores tiene en España. Sobre un fondo oscuro nos ofrece los temas del bodegón clásico y moderno (frutas y frutos, objetos apropiados para el llamado trompe- l oeil y, en la parte superior o inferior del lienzo, una de sus características escenas levantinas, llenas de luz, que rompen la uniformidad sombría del conjunto como un desgarrón abierto a los campos y las playas de su tierra natal. El experimento confirma el oficio de este pintor, que cuenta en Madrid con una legión de admiradores, y la permanencia de un género y un estilo que se prolonga en el tiempo y en el gusto de tantos aficionados. Dignos de mención, en este conjunto de pinturas, son los pequeños bodegones realistas (castañas al fuego, almendrucos) cuya sencillez de concepción oculta la excelente técnica de Meseguer, deseoso sin duda de renovar su imagen de pintor sorollesco con este ejercicio o diverttimento R Galería Torres Begué Fernán González, 31 Agoval ABC de ía arfes Hasta el 14 de noviembre De 90.000 a 400.000 pesetas L O que presenta Conrado Meseguer (Sueca, Valencia, 1946) a través de los treinta y seis cuadros de su cuarta exposición en la sala Ingres es, como él mismo afirma, una relación entre el hiperrealismo y el impresionismo. Pero definiríamos con más exactitud la muestra como un ejercicio de virtuosismo del pintor, plástica y emocionalmente unido a la es- Oleo de Conrado Meseguer Isidoro Lázaro Galería Alcolea Claudio Coello, 30 OS temas casi únicos le permiten a Isidoro Lázaro expresar a través de una pintura acuarelada (de hecho, óleos y acuarelas guardan gran semejanza técnica en este pintor) sus dos obsesiones manifiestas: los jardines y las barrocas y orientales figuras femeninas. Resulta inevitable el recuerdo de Rusiñol, a la vista de los rincones de Aranjuez que Isidoro Lázaro también ha visiOctubre- noviembre Desde 350.000 pesetas tado, pero este recuerdo sólo puede referirse a la localización de algunos de aquellos jardines, pues en lo que se refiere al tratamiento pictórico, Lázaro mantiene una gran independencia. Y lo mismo cabría decir de Granada, Córdoba o Mallorca, captadas en sus árboles, arbustos, flores y juegos de agua con la pasión de un enamorado que canta sus bellezas como un Villaespesa lo hizo en sus Jardi; nes de plata Sólo dominando el dibujo pueden pintarse, con tanta soltura, los conjuntos que la Naturaleza y la mano del hombre han creado y modificado. Luz, sombra, reflejos y colores dan vida a estas estampas, tan gratas al contemplador y las arquitecturas que las rodea hacen aún más agradable la imagen, unida siempre a una cierta nostalgia. En cuanto a sus odaliscas, son bellezas de serrallo, pálidas entre joyas y sedas, reclinadas en el diván multicolor, ausentes en ensoñaciones introducidos, que han sido sorprendidas por el pintor en su solitaria intimidad. Pintura al aire libre, de rápida ejecución, luminista, que une la tradición del impresionismo español a una visión actual. j Homenaje a la guitarra GOVAL es uno de esos artistas difíciles de encontrar a estas alturas de un tiempo que discurre entre la previsión y la seguridad social. Agoval, hace años, salió de su Alicante natal y se recorrió Europa llevando por todo equipaje unas tizas de colores y una guitarra. Hacía alto en Mont- A D martre, pintaba en la acera un tema español, o una Santa Faz, y acompañaba con la guitarra aqueHas imágenes, y así hasta que la fortuna (que en su caso era una búsqueda laboriosa) le hizo detenerse en Mannheim. Dice un proverbio levantino que en Alicante, el más tonto hace relojes Y como Agoval es muy inteligente hizo muchísimo más, siempre a la sombra buena de su guitarra. Y entre las cosas que hizo fue esta pintura tan personal, de un cromatismo casi agresivo y un geometrismo que resalta los contornos. La exposición se titula Alegoría a la guitarra. Kubismo y cubista es, de alguna manera, esta apasionada alegoría, no importa su barroca promiscuidad. El pincel del artista sirve de fino escalpelo para extraer de la vieja cantera de los temas nuevas visiones de la misma piedra de toque dice el doctor Juan Canto Rubio. Se trata de una prolongada alegoría española, de un recuerdo colorista (el pintor vive hace mucho tiempo en Mannheim) y evocador. Antonio Gómez Val (Agoval) rinde aquí un fervoroso homenaje a Andrés Segovia, señor de la guitarra. Un homenaje que se torna surreal y se entrecruza de hondos misterios, de misterios jondos A. M. C. ABC 141 Odalisca óleo de Lázaro JUEVES 29- 10- 87 Fin de la guitarra