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JUEVES 29- 10- 87- ESPECTÁCULOS póg. 103 Montserrat Caballé puso calidad y brillo a la clausura del Festival de Otoño Con asistencia de Doña Sofía y un Teatro Real abarrotado En ese clima de calor, simpatía y gratitud hacia la artista, peculiar en las actuaciones de Montserrat Caballé, que habla con el público y anuncia sonriente los regalos que concede, el Festival de Otoño tuvo clausura brillante, abarrotado el TeaHabía salido Montserrat con muletas, en un paseíllo a forzoso ritmo lento, con Miguel Zanetti de escudero y la esposa del pianista- pasa hojas de calidad- de respetuosa escolta. La ovación fue interminable. Posiblemente, la más larga de la noche, quizá también como premio a una diva que cumple su compromiso aún víctima del problema físico que, bien lo dtfo ella misma, le causaba más cansancio en esos traslados que al cantar. Y no se nos olvide el momento conmovedor: cuando brindó el tercero de los regalos, una página de Obradors, precedida por otra de este músico y un aria de Massenet, en recuerdo a su compañero y amigo entrañable José Carreras, cuya recuperación es grande, a mayor rapidez de lo previsto, con magnífico estado de ánimo, y que enviaba para todos un gran abrazo. -Hubo fervor emocionado en los aplausos que interrumpieron por dos veces el parlamento. Pero, hablemos del recital. Uno de los indiscutibles méritos tro y en su palco Real Su Majestad Doña Sofía- recibida con Himno y ovaciones- en compañía de Sus Altezas Reales la Princesa Irene de Grecia y la Infanta Doña Cristina, junto con el presidente de la Comunidad, Joaquín Leguina. tan rica en magistrales muestras, alguna de altísima inspiración, que están en el ánimo de todos. Recuerdo: Montserrat, que dedicó en Barcelona un concierto a los veinticinco años de la muerte de Eduardo Toldrá, ¿no pudo seleccionar un ramillete de páginas del mestre Muy justo en cambio, en y para acto de la Comunidad de Madrid, elegir las dos romanzas de Chapí- E l barquillero La patria chica exponente de la fresca savia de nuestra zarzuela y que fueron lo más ovacionado en la parte. Referirse a la voz acariciadora, las maravillas de ligado, flexibilidad, agilidades, portamentos, trinos que logra Montserrat, a la impresión que causa cuando cede al placer de regalarnos el caudal, lleno y dulce, que posee en el centro, no es sino repetir lo mil veces comentado. Hay momentos en los que el preciosismo sonoro sacrifica un poco la claridad del texto y sentimos delectación ante la belleza del timbre, del efecto, el matiz, la frase holgada, el- llamémósle- Cantó un aria de Massenet en recuerdo de José Carreras artificio que, por tan admirable, nos deslumhra como arte supremo y se impone por encima de la naturalidad y pureza de estilo. Un recital de Montserrat Caballé es siempre una demostración de nivel interpretativo extraordinario, pero un artista, menos aún un cantante, no es una máquina y no se alcanza en todas las oportunidades resultados paralelos. En la alta medida comparativa establecida con ella misma, no creo que pueda hablarse de esta noche entre las mejores de Montserrat Caballé, como, sin mengua de la jerarquía de gran maestro de la colaboración atenta y sensible que aplaudimos en Miguel Zanetti, no fue su actuación más impoluta e infalible la que se comenta. En cualquier caso, gran noche para el Festival de Otoño. Para terminar, un ruego a su directora, con vistas al futuro: es inexcusable que remedie la pobreza triste de los programas de mano, que figuran entre los peores hoy repartidos en Madrid, ya que importan bastante más que un libro general, que ha de comprarse y no puede ser llevado al teatro cada día, en el que los comentarios se pierden y la cumplida información para el asistente desaparece. Antonio FERNANDEZ- CID de Montserrat Caballé es el dé no estancarse en el repertorio y renovarlo de forma permanente. Quizá por ello mismo, no siempre ofrezca idéntico atractivo y adecuación a sus enormes cualidades. Nada que objetar, muy al contrario, la primera parte: un bloque de páginas de Vivaldi- ¡qué belleza de línea y contrastes entre los períodos extremos y el central de Son qua per mare ignoto -y tres arias de Rossini, uno de sus compositores predilectos, con los que luce la riqueza de sus cualidades vocales y virtuosistas. Tuvo condición de filigrana el recitativo y aria de Tancredi Pero la segunda parte supuso un bajón de nivel inocultable. Ni son ya el ideal los Cantos populares de Joaquín Nin- elegidos los cinco del bloque como si el Festival fuera de la Autonomía andaluza- ni los cuatro Recuerdos de la juventud de Lorenzo Martínez Palomo pueden figurar en una antología de la canción española del siglo XX, Una soprano olímpica Madrid. Julio Bravo Montserrat Caballé presenta estos días una imagen inusual, ya que necesita para andar la ayuda de dos incómodas muletas, que serán su apoyo durante cuatro o cinco semanas más. Es un poco molesto, pero afortunadamente no ha habido que operar La causa, un mal paso dado en Los Angeles. Su actuación en el Teatro Real supuso su primer encuentro de esta temporada con el público madrileño. Cada pieza del programa, que incluyó a Vivaldi, Rossini, Joaquín Nin, Martínez Palomo y Ruperto Chapí, tiene justificada su inclusión: Las Olimpiadas de Vivaldi las canté para demostrar lo contentísima que estoy con la elección de Barcelona como ciudad olímpica para 1992. Las tres arias de Rossini- que me las ha regalado el Festival de Pesara- las he incluido porque son infrecuentes, y creo que deben escucharse en Madrid. Las canciones de Martínez Palomo (un compositor que dirige en la Opera de Berlín y que estuvo en la Sinfónica de Filipinas) son piezas que tuve la oportunidad de escuchar, y- me parecieron tan lindas, tan nuestras que no dudé en incluir en mi repertorio Montserrat Caballé se encuentra ahora mismo llena de proyectos. Casi todos los vincula con 1992, un año que va a ser muy importante para España Ya ha empezado su particular carrera hacia el año de las Olimpiadas, del V Centenario y de la Exposición Universal de Sevilla. Y lo ha hecho de una cuando menos curiosa manera. Cantando a dúo con Freddie Mercury, una de las más rutilantes estrellas del pop Freddie ha sido siempre aficionado a la. ópera, y un fan mío declarado. Desde hace tiempo tenía la idea de cantar conmigo, y pensó en algo que fuera de mi agrado. Y qué mejor que hacerlo por Barcelona. Era absurdo crear un himno, porque ya existía (precisamente lo acaba de cantar, en un programa en el que se conectó con Seúl. Así que pensamos en una canción que explicara cómo nos unió la música y que invitara a la gente a visitar Barcelona. Lo más interesante es que cada uno conservó su estilo, y se han unido en un dúo rock y ópera Y del pasado al futuro. Uno de los proyectos que más ilusionada tiene a la soprano es el de unas Master class que, si todo sigue su curso normal, se celebrarán a partir del curso de 19881989. La idea, que surgió de su hermano Carlos, la presentó Montserrat Caballé a José Manuel Garrido hace más de un año, y consistirá en que un selecto puñado de nuestros músicos- instrumentistas, directores, cantantes- impartan en Madrid clases magistrales. Hay mucho interés por estas clases, tanto en el Ministerio, donde se está trabajando para llevar adelante el proyecto de la mejor manera posible, como por parte de Universidades extranjeras. La propia Montserrat Caballé presentó el proyecto a Su Majestd la Reina, que aceptó patrocinarlo con su presidencia. De todos es conocida la gran amistad que une a Montserrat Caballé con José Carreras, que la semana que viene se trasladará a Estados Unidos. Es, también, una de las pocas personas que visita con frecuencia al tenor catalán: José sabe perfectamente lo que tiene, y se encuentra con un ánimo magnífico. Se ha especulado mucho, pero los médicos han hablado sólo dehemopatía aguda, e incluso no ha sido necesario aplicar la última fase del tratamiento que estaba previsto. Se espera que José pueda volver a estar en su casa en Navidad