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76 A B C REPORTAJE JUEVES 29- 10- 87 Un extranjero en el El historiador Ahmed Osman sostiene que la momia de Yuya, conservada en Egipto, corresponde a José, último patriarca del Génesis José, patriarca hebreo, hijo de Jacob y de Raquel, que condujo a la Tribu de Israel a Egipto, es en la realidad histórica la misma persona que Yuya, visir del Faraón Tutmosis IV (1413- 1405 antes de Cristo) y de Amenotep (1405- 1367) La teoría rompe las brumas de la Historia. Esa momia de Yuya, que se conserva en el Museo Arqueológico de El Cairo, con sus cabellos blancos, su perfil de pura raza hebrea y su gesto de inteligencia y autoridad, es la de uno de los padres de (as tres religiones más importantes: judaismo, cristianismo y la musulmana. La nueva teoría pertenece a Ahmed Osman, nacido en El Cairo de padres musulmanes. La expone en el libro Stranger in the Valley of the Kings Extranjero en el Valle de los Reyes que acaba de ser publicada por la editorial británica Souvenir Press El autor estudió Derecho en ia Universidad de la Capital egipcia y practicó el Periodismo. Escribió obras de teatro. Desde 1965 vive en Gran Bretaña, donde trabaja como profesor de árabe, y traduce de ese idioma. A las investigaciones sobre la identidad de José Yuya dedicó más de veinte años. Es la primera vez que un erudito logra vincular un personaje destacado de la Biblia a uno del antiguo Egipto. En el Génesis, primer libro del Pentateuco, está la biografía de José. Era el predilecto de su pueblo, que le regaló una capa de muchos colores. Fue un gran soñador y pronto excitó la envidia de sus parientes. A tanto llega ese resquemor que a los diecisiete años de edad fue vendido a los ismaelitas. La Biblia no alude a las circunstancias y méritos que alientan el ascenso político del patriarca José en Egipto. Habla de su resistencia ante las tentaciones y de su talento para interpretar los sueños de los servidores del Faraón y del propio monarca. Le hacen gobernador de Egipto, José adopta las medidas contra el hambre que había previsto, recibe a sus familiares y, por último, la Biblia dice que sus restos fueron trasladados a Cana, la ciudad de Galilea en la que Jesús, más de un milenio después, transformó el agua en vino. éxodo, por el contrario, ocurrió mucho antes de lo que se pretendía: en los días del faraón Horemeb (1335- 1308) último rey de la XIX Dinastía. Amenotep III se casó con Tíye, l a h i j a del patriarca José (Yuya) y la honró con el título de Gran Esposa Real. Los cuatro reyes siguientes que heredan el trono (Aknaten, Semenkare, Tutankamen y Aye) tenían, por consiguiente, sangre de Israel y de Egipto. Otra de las conclusiones que revolucionan la Historia Bíblica es que Moisés no se llevó los huesos de José a Cana en los días del éxodo. La momia del patriarca hebreo siguió en la tumba del Valle de los Reyes, donde fue descubierta en 1905. Los arqueólogos e historiadores pensaron que carecía de relieve y la depositaron en el Museo Arqueológico de El Cairo. Y en la primera planta del edificio sigue el patriarca José, según la tesis de Ahmed Osman. Para respaldar esas conclusiones, recuerda el investigador que José es el único personaje del Antiguo Testamento que recibió el título de Padre de un faraón El nombre faraón equivale, de hecho, a padre de todo su pueblo. La momia de Yuya es la única conocida que tiene ese título inscrito en la tumba. También es una circunstancia muy significativa que esa momia no tiene las manos cruzadas sobre CronoSogía de li Abraham, fundador de la raza hebrea, se casó con Sararí. Tutmosis III (1490- 1436 antes de Cristo) se casó también con Sarah. El fue castigado por contraer nupcias con la esposa de otro hombre. Sarah fue madre de Isaac, supuesto hijo de Abraham, que en realidad lo fue de Tutmosis III. Isaac tuvo dos gemelos, Esaú y Jacob. Los derechos que éste vendió a Jacob por un plato de lentejas eran los correspondientes al título real egipcio heredado por Isaac. sa distinción pasó de Jacob a su hijo predilecto, José; un soñador que tenía la visión de que en el futuro estaría en una posición de poder. Sus hermanastros muy envidiosos, le condenaron a la esclavitud en Egipto donde, tras un rosario de desventuras, fue nombrado visir, dirigente en la práctica del país del faraón Tutmosis IV (1413- 1405) El rey le recompensó por interpretar los sueños acerca de siete años de abundancia seguidos de otros siete de escasez. José se llevó a su familia israelita Descendiente de un faraón El autor del libro establece que Isaac, el abuelo de José, no era el hijo de Abraham, el fundador de la raza Hebrea. Fue el descendiente del faraón Tutmosis III (1490- 1436 á. C) José, por tanto, tenía sangre israelita y egipcia. Otra importante conclusión de Ahmed Osman es que la presencia de los israelitas en Egipto duró, tan sólo, cuatro generaciones alrededor de un siglo. El Antiguo Testamento menciona que fueron cuatrocientos treinta años. Los israelitas llegan durante el reinado de Amenotezp II (14351413 a. C) Es decir, más de dos siglos después del tiempo que habían establecido los historiadores. El Este es el impresionante aspecto de la posible momia de José, que se conserva desde 1905 en Ei Cairo