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JUEVES 29- 10- 87 CULTURA -Hoy, entrega de los Premios Príncipe de Asturias ABC 63 De lo universal a lo concreto ECOMENDABA Jovetlanos hace doscientos años que nunca olvidéis de premiar y de honrar a los artistas Resulta difícil identificar hoy a los artistas a quienes se refería Jovellanos, puesto que la atividad y la imaginación son valores que se extinguen en quienes cultivan las llamadas bellas artes, sino que la ciencia y la técnica son también expresiones artísticas mediante las cuales la materia o los sueños se transforman. Con este criterio de universalidad artística se plantea cada año nuestra Fundación la concesión de sus ocho Premios Príncipe de Asturias. Por distantes que parezcan las áreas que abarcan, hay mucho en común- más de lo que pueda parecemos en un principio- entre las personas e instituciones que hoy reciben, en un mismo plano de reconocimiento, los galardones. Quien maneja con destreza la imaginación y la palabra, o quien crea espacios con el hierro, o quien se entrega cada día al servicio de la paz, o quien lucha desde unas páginas de periódico por la limpieza de su sociedad, o quien investiga en favor de sus semejantes, o quien analiza los procesos sociales de su tiempo, o quien es ejemplo en la lucha del hombre por superarse a sí mismo, o quien, en fin, logra un mundo nuevo en un desierto donde la solidaridad resultó el árbol más frondoso, todos ellos son los artistas de los que nos hablaba Jovellanos. Pero en un día de alegría como el de hoy, en el que Asturias muestra su espíritu universal al rendir homenaje a quienes nos iluminan con su vida ejemplar, parece oportuno no olvidar otro trabajo, que día a día, hora a hora, realiza nuestra Fundación a lo largo del año silenciosa y humildemente. Ese territorio húmedo, de palpitantes ver- La expresión de Asturias N tan sólo siete años, los premios Píncipe de Asturias, otorgados por la Fundación del mismo nombre, han adquirido un relieve que los sitúa en el primer lugar de prestigio entre los galardones que se disciernen en España y en primera línea entre los premios del mundo. Hay dos datos que explican este fenómeno. El primero y principal, el alto patrocinio moral de la Casa Real, expresado en la asistencia de Sus Majestades los Reyes y el Príncipe de Asturias a los actos de entrega, proyectando así sobre los premios el amplísimo prestigio de la Corona. Pero el valor de los premios está asociado también a una cuestión de gran relevancia en cualquier actividad que consista en discernir méritos: la independencia. Cuantas personas hayan tenido ocasión de situarse en el entorno de los premios, bien como patronos, jurados o galardonados, no podrá sino proclamar la intangibilidad de los Jurados respecto a cualquier forma de presión, sugestión o influencia. Esa perfecta impermeabilidad ha dado lugar a no pocas sorpresas a la hora de conocer el nombre de los galardonados. Siete años de premios han ¡do definiendo sus contornos. El perfil y significación de los premiados, el papel que han desempeñado en su respectiva categoría de las ciencias, las artes o la vida social y política, configuran una línea de puntos que, al cabo de estos años, ofrece ya una imagen global, y delimita lo que podríamos llamar la personalidad de los premios. Recórranse nombres, colectivos e instituciones premiadas. Los valores del progreso, la creación a veces arriesgada, el compromiso con la libertad, la entrega a la gran causa de la Humanidad, son común denominador en todos ellos. Esa es la personalidad de tos premios, y me parece excepcionalmente bueno que esa personalidad inmaterial, esos perfiles, signos o mensajes, vayan unidos al título del heredero de la Corona. Para los asturianos, los premios son un motivo de orgullo. Son una forma, no la única, de vinculación entre el Príncipe de Asturias y el Principado de Asturias. Son una manera también de poner de manifiesto la voluntad de Asturias de servir al progreso, galardonando y proporcionando estímulo a quienes lo hacen posible a través de su esfuerzo científico, artístico o social. Quiero decir que Asturias se siente también expresada a través de los premios, otorgados por una Fundación en la que están presentes instituciones privadas y públicas y personas que en buena proporción forman parte de la región o están vinculadas a ella. Ofrecen una imagen de la región que es tan real y verdadera, por lo menos, como otras que a veces se le asignan. Pedro DE SILVA CIENFUEGOS- JOVELLANOS Presidente del Gobierno del Principado de Asturias R des sobre verdes, en el que se esfuerzan nuestros campesinos por hacer que la tierra fructifique, es incansablemente pisado por los técnicos del Instituto del Campo de nuestra Fundación que asesoran gratuitamente a los labradores para mejorar las cosechas, o que consiguen, en sólo tres años, que una actividad totalmente abandonada como era en Asturias la apicultura, genere una riqueza de más de mil quinientos millones de pesetas anuales de la que se benefician varios miles de familias. O ahora, cuando nuestras técnicas están comenzando a desarrollar un programa para el cultivo de setas que puede generar cientos de puestos de trabajo, que serían fundamentalmente ocupados por los jóvenes. Y ello sin olvidar el área musical de la Fundación, donde casi dos centenares de jóvenes realizan su vocación artística. Otros caminos de trabajo se abren ahora bajo la presidencia de Plácido Arango, que tan ilusionada y responsablemente ha recogido el testigo que le entregó nuestro inolvidable presidente Pedro Masaveu. Los caminos ya abiertos y los nuevos seguirán mostrando el verdadero espíritu de nuestra Fundación: de lo universal a lo concreto, del alto estrado a las nuevas técnicas agrarias, de la ceremonia solemne al esfuerzo cotidiano, sensibles al pasado, pero decididamente encarados al futuro, convencidos de que allí están nuestros mejores días, haciendo- como predicaba Don Quijote- el bien a todos y el mal a nadie. Todo ello para ser leales a nuestro pueblo y a quienes nos son leales: nuestros Reyes y nuestro Príncipe. Graciano GARCÍA Director de la Fundación Principado de Asturias E Oviedo, ciudad abierta y universal VIEDO, capital del Principado, recibe de nuevo a SS MM los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, y a SAR Don Felipe de Borbón y Grecia, con motivo de la entrega de los Premios Príncipe de Asturias. Se trata de un acontecimiento de gran prestigio social y que todos los años llena de legítimo orgullo a los ovetenses. Además del tradicional acto del teatro Campoamor, en esta ocasión Sus Majestades inaugurarán el Conservatorio Regional de Música. Es una obra significativa de la vocación cultural de esta ciudad, que pasa a llevar el nombre del compositor ovetense Eduardo Martínez Torner. Se rescata así un edificio valioso, propiedad del Ayuntamiento, conocido como del Deán Payarinos, en la Corrada del Obispo, lo que contribuye a lanzar la recuperación definitiva del Oviedo antiguo en el que se suceden en tos últimos tiempos trabajos de rehabilitación a la búsqueda de su fisonomía más noble e histórica. Esta edición de los Premios Príncipe de Asturias de 1987 nos trae el relevo de la presidencia de la Fundación patrocinadora. Al extraordinario esfuerzo y altruista entrega de O don Pedro Masaveu Petterson, le sucede don Plácido Arango Arias, en cuyo mandato, que ahora se inicia, tenemos aquí depositadas todas las esperanzas de continuidad en la línea de progresivo prestigio con que desde principos de los años 80 evolucionan todas las actividades de la Fundación Principado de Asturias. Los Premios son en Oviedo una cita obligada que permite a la ciudad y a la región renovar las muestras de afecto hacia la Corona española y hacia las personas de Sus Majestades Los Reyes y el Príncipe de Asturias. La presencia a lo largo de toda esta semana en nuestras calles de relevantes personalidades del arte, literatura, ciencias, el deporte y la política de España y el mundo convierten a Oviedo en una ciudad abierta y universal. Antonio MASIP Alcalde de Oviedo ¿NECESITA ALQUILAR UN APARTAMENTO? Consulte las páginas de Anuncios ¡porpalabras. de