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60 A B C CULTURA JUEVES 29- 10- 87 Iipovetsky: La posmodernidad no es una refigión; debemos jugar con los conceptos El sociólogo francés abre el ciclo Individualismo y posmodernidad Madrid. José Javier Esparza Gilíes Lipovetsky, profesor en la Universidad de Grenoble, es uno de los más conocidos sociólogos posmodernos. En España se dio a conocer con La era del vacío un innovador análisis del individualismo contemporáneo. Lipovetsky, que hoy hablará en el Instituto Francés, inauguró ayer el seminario sobre Individualismo y posmodernidad que dirige Luis Martín Santos y organiza el Banco de Bilbao. Horas antes habló para ABC. El objeto de mis trabajos- dice Lipovetsky- es analizar la sociedad contemporánea a la luz del concepto de individualismo; ello me hace ajeno a los análisis marxistas y estructuralistas, hoy relegados, así como a la clásica polémica entre humanismo y antihumanismo resucitada por Alain Renaud y Luc Ferry a propósito del pensamiento de mayo del sesenta y ocho. Precisamente, el movimiento de mayo del sesenta y ocho no fue, de hecho, sino un movimiento individualista, aunque se presentó como lo contrario. La edad posmodema supone una mutación de la sociedad occidental, una mutación marcada sobre todo por el auge del consumo y de la comunicación de masas. Salimos del primer gran momento de la historia de la democracia, que es el de la democracia revolucionaria, autoritaria. Entramos en una fase donde la democracia abandona los deseos de cambiar el mundo. La sociedad funciona a partir de ahora en otro registro en una órbita diferente. La comunicación y e ¡consumo se rigen por la seducción, por lo efímero La sociedad marcha hacia la comunicación, hada la psicologización, lo que configura un estilo diferente de democracia. El individualismo revolucionario de la modernidad se convierte, en la posmodemidad, en un individualismo narcisista, que ha dimitido de las grandes ideologías y de los grandes discursos históricos, que se concentra sobre sí mismo, sobre la personalidad, sobre el hedonismo de masas, donde nace la indiferencia, pero también dónde, justamente por esto, la convivencia se hace más soportable. Ya no hay posibilidad de guerras civiles aunque siga siendo posible la existencia de pensamientos radicalmente opuestos. Crecen las diferencias entre los individuos, pero, paralelamente, aumenta la indiferencia hacia (o político, lo histórico. Esta es una de las grandes paradojas de nuestro tiempo. Es la edad de la frivolidad democrática La posmodernidad es esto, y este es el sentido de ruptura posmoderno; una ruptura que no es en el fondo algo radicalmente diferente de la modernidad, sino su continuacióndesde una perspectiva inédita: la personalización. Pero, por supuesto, tampoco podemos hacer ahora una religión, una dogmática de la posmodernidad, sino que, como hace por ejemplo la publicidad, esa forma tan posmoderna de comunicación, debemos jugar con los conceptos Hoy en día hay dos procesos superpuestos: por un lado, la producción de masas, el consumo; por otro, la burocratización de la sociedad. No se trata de procesos diferentes. La primera edad burocrática era mecánica, autoritaria; la segunda edad, la contemporánea, no es así, sino que parte de la cibemetización de la sociedad, de la intensificación de la comunicación, que tiene un efecto individualizador. Nacen así dos enormes paradojas que contradicen todas las teorías de tos intelectuales de izquierdas de los años sesenta: la primera es que cuanto más se burocratiza la sociedad, más se individualiza; la segunda es que cuanto más se intensifica la comunicación, cuanto más crece el bombardeo sobre lo público, más crece el espacio individual y más trata el individuo de acrecentar su espacio privado. En El imperio de lo efímero que aparecerá próximamente en Francia, he tratado de hacer un esbozo de un fenómeno que hoy determina nuestras vidas: la moda. Y he tratado de hacerlo desde un ángulo no explorado. Desde finales del siglo diecinueve no ha existido prácticamente una teoría de la moda, sino que nos limitábamos a repetir la teoría clásica: los ricos se visten de modo diferente para distinguirse de los pobres; los pobres se visten entonces como los ricos para parecerse a ellos, y entonces los ricos vuelven a vestirse de modo diferente, dando lugar así a una carrera que llega a nuestros días. Pero justamente en nuestros días, cuando las modas se personalizan y se diferencian cada vez más, esta explicación ya no tiene sentido. La moda se tiene que examinar entonces desde un punto de vista cultural; es decir, que vendrán determinadas por la cultura predominante, y en nuestros días esa perspectiva será la de la extensión del individualismo, su explosión en mil formas diferentes, en un proceso que comienza en el siglo catorce Un posmoderno contra el apocalipsis de la modernidad Madrid. J. J. E. Estamos acostumbrados a oir interpretaciones de la posmodernidad desde et lado de los modernos: Habermas, Lyotard, etcétera. Por eso tenemos una imagen casi apocalíptica de la posmodernidad. Pero cuando oímos hablar a los posmodernos de su propia criatura, el- apocalipsis se enfría y el contenido se hace glacial. Esto pasa con Gilíes Lipovetsky (1944) que es a la sociología posmoderna lo que Vattimo es a la filosofía. Lipovetsky constata el imperio del hedonismo, la disolución de los grandes discursos históricos, la muerte de los dioses y de los héroes, pero constata también que a nadie le importa un bledo y esta es su alegre novedad. Nos estamos disolviendo, pero cada vez lo pasamos mejor. Nada que añadir. Su discurso no es banal. Este profesor de la universidad francesa de Grenoble, bajito, delgado, moreno, ropas deportivas, pelo corto, ojos verdosos tras unas gafitas de Herr Profesor nos habla de la nada que domina el glaciar posmoderno con la vehemencia de un Danton contemporáneo. De una nada que, contra todos los discursos de la reacción moderna (Habermas en particular) no es de hecho sino una rigurosa continuación de la modernidad y su fe en el progreso, aplicando esos dogmas a la esfera de Ja intimidad individual. Premios Correo del arte El próximo día 4 de noviembre, y en el transcurso de una cena de gala en el hotel Tryp Palace, se entregarán tos premios a las Artes Plásticas, instituidos por la revista Correo del Arte Los premiados de este año han sido: Pintura: Guillermo Vargas fíuiz. Escultura: Osear Estruga. Grabado: José Hernández Quero. Dibujo: Francisco Hernández. Acuarela: José Estelles. Cerámica: Elena Colmeiro. Fotografía: Alberto Schómmer. Diseño: Julián Santamaría. Labor en pro del arte: Duque de Badajoz. Labor editorial: Gustavo Gtli. Mejor institución: Asociación Amigos de Serrablo. Mejor labor galería: Kreisler Uno. Mejor exposición: Fundación Banco Exterior de España. Mejor labor crítica: Javier Rubio. 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