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JUEVES 29- 10- 87- OPITVION -ABC, póg. 31 EN LA CRISIS A fuerte caída experimentada ayer por el dólar en los mercados internacionales, pese a la intervención c o n c e r t a d a de los Bancos centrales más importantes de Occidente, incluido el de Japón, introduce un elemento de relativa e inquietante novedad al proceso de crisis en las grandes Bolsas, iniciado en el ya histórico lunes negro de Wall Street, el pasado día 19. Lo ocurrido ayer con la divisa norteamericana obliga a recordar que fueron precisamente unas declaraciones sobre la misma de James Baker, el factor que actuó como determinante último, como catalizador, de la caída de la Bolsa neoyorquina. El problema del déficit comercial de los Estados Unidos, de una parte, y la resistencia de Alemania federal y de Japón a reactivar sus economías, por otra, llevaron al secretario del Tesoro a pulsar un resorte- el de la de- claración de que el dólar bajaría mucho más de lo que hasta entonces había descendido- tras de lo cual los efectos producidos han ido sensiblemente más allá de lo deseado y buscado. La entrevista celebrada en Francfort entre el propio Baker y el ministro alemán de Hacienda, Stoltenberg, en medio del fragor causado por el desplome del m e r c a d o neoyorquino, sirvió para alcanzar un acuerdo que repercutió de inmediato en el frenado de la caída bolsística y en la del propio dólar; pero el efecto no ha sido duradero. La gran masa de inversores japoneses, principalmente, han venido a valorar negativamente el nuevo desplome de la cotización del dólar. Las expectativas bajistas para la divisa norteamericana han impulsado a muchos inversores en la Bolsa de Nueva York a deshacerse de unos valores expresados en dólares. Y de esta manera se han venido a combinar nuevamente, tal como decimos, los factores concurrentes en la jornada negra del día 19. Es muy posible que la propia n a t u r a l e z a de la situación, tan delicada, haya bloqueado de momento el proceso político- -de responsabilidades- -que pudiera acompañar a las desafortunadas e imprudentes declaraciones de Baker. Los efec- ESPAÑA Y LA L ingreso de España en la Unión Europea Occidental (UEO) formaba parte del decálogo de don Felipe González, cuando formuló solemnemente ante el Parlamento las grandes líneas de su política exterior. Ahora, en su reunión de La Haya del pasado lunes, existe la impresión clara de que la UEO mantiene sus puertas cerradas a España porque considera más bien incoherente y un punto insolidaria la actitud del Gobierno de Madrid en materia de defensa europea. Los miembros de la UEO, que son, en términos generales, los socios europeos de la Alianza Atlántica, han dejado ver, en su última reunión, la incomodidad que les produce todo Gobierno que confunde las obligaciones de la defensa general de Occidente con una particular política de partido. En la reunión de La Haya, L tos no deseados de una manifestación, explicable en su génesis por creencia en la insolidaridad de los aliados, han ido más allá de lo que pudo prever a quien la hizo. La dinámica de desconfianza que tales palabras ha generado tiene efectos multiplicadores cuyo alcance final sería aventurado pronosticar. No son ellab, en verdad, la causa del problema; pero sí les corresponde el triste mérito de haber puesto el problema mismo en la peor de las condiciones deseables. Los frutos perversos de la precipitación, tras el fracaso de lo convenido en las dos últimas cumbres económicas, ilustran sobradamente sobre el valor económico de la prudencia política y, sobre todo, ponen de manifiesto la necesidad imperiosa de que los aliados encaren con la necesaria decisión este problema de solidaridad económica. E OR séptima vez se entregan hoy los premios que llevan el título del heredero de la Corona. Nos parece necesario subrayar el espíritu antiprovinciano, de puertas abiertas al mundo, que ha animado este galardón desde su nacimiento. Basta echar una ojeada a los nombres de los premiados para comprobarlo. Desde Juan Rulfo a Claudio Sánchez Albornoz, desde María Zambrano a los diarios El Espectador y El Tiempo de Bogotá, desde Belisario Bentacur a Raúl Alfonsín, el Grupo Contadora o Javier Pérez de Cuéllar, entre otros galardonados eminentes, el Premio Príncipe de Asturias ha recorrido una parábola, que ha abarcado latitudes muy variadas: territoriales, históricas, científicas y culturales. La Fundación creadora del Premio ha sabido situarlo en un espacio propio de dignidad y universalidad. Debe destacarse la eficacia de los resultados obtenidos, que se suma a la de otras instituciones, públicas y privadas, alineadas en el mismo empeño: la lengua española y las culturas fundadas en el español forman hoy algunas de las bases, insustituibles, en que se asienta la común cultura occidental. P Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Francisco Giménez- Alemán Subdirector: Antonio Burgos ABC Subdirectores Darío Vateárcel, Joaquín Vita. José Javaloyes, Manuel Adrio, Joaquín Amado Jefes de Redacción: J. A. Gundín (Continuidad) J. C. Azcue (E. Especiales) B. Berasátegui ABC Literario) A. Fernández (Economía) J. i. G. a Garzón (Cultura) A, A. González (Continuidad) R. Gutiérrez (Continuidad) L. Lz. Nicolás (Reportajes) C. Matibona- (Continuidad) J. L. Martin Descalzo (Sociedad) J. Olmo (Edición) L. i. Parada (Suplementos Económicos) L. Prados de la Plaza (Continuidad) C. Prat (Dominical) Santiago Castelo (Colaboraciones) J. M. Zuloaga (Investigación) Secciones: J. Rubio (Arte) J. M. Fdez. -Rúa (Ciencia) A. Garrido y J. Espejo (Confección) J. C. Diez (Deportes) A. Yáftez (Edición Aérea) J. Badia (Educación) E. R. Marchante (Espectáculos) J. Pato (Gráfica) M. A. Flores (Huecograbado) F. Rubro (Ilustración) M. Salvatierra (Internacional) C. Navascués (Madrid) J. A. Sentís (Nacional) M. A. Martín (Sanidad) D. Martínez- Lujan (Sociedad) R. Domínguez (Sucesos) V. Zabala (Toros) E. Yebra (Vida Social) Director General de Prensa Española, S. A. JUAN MANUEL GONZALEZ- UBEDA Producción: S. Barreno. Personal: C. Conde. Financiero: I. Laguna. P. Datos: V. Peña. R. Externas: J. Saiz. Comercial y Distribución: Enrique Gil- Casares. Publicidad: L. Escolar. Teléfonos: Centralita (todos los servicios) 435 84 45, 435 60 25 y 435 31 0O Télex: 27682 ABCMDE. Publicidad: 435 18 90. Suscripciones: 435 02 25. Apartado 43 Prensa Española, S. A. la resurrección de la Unión de Europa Occidental viene a dividir a los miembros europeos de la OTAN en socios serios, o de primera categoría, y socios de segunda. Tenemos ya prefigurada a una Europa de la defensa a dos velocidades. España se halla en la segunda fila, según acabamos de comprobar en el comunicado de La Haya. La primera Europa, la de los siete incluye a las dos potencias nucleares- Francia y Gran Bretaña- más los otros dos países grandes de la CEE- -Alemania e Italia- -y los tres países del Benelux. En total, 254 millones de habitantes y el mayor potencial bélico después de los dos supergrandes. A ese conjunto de los siete fuertes -la UEO- el ministro Fernández Ordóñez le llamó un pequeño foro sin más Era en un Consejo de M i n i s t r o s de la CEE en Luxemburgo en abril. Entonces él ya tenía la certeza de que no le iban a dejar entrar. Los ministros de Exteriores y de Defensa de la UEO acaban de aprobar por unanimidad una plataforma sobre los intereses europeos de seguridad Es un credo común que hay que profesar antes de ser admitido. Así lo expresaron Genscher, Tindemans y Van Den Broek, entre otros. Parece casi un oprobio que el largo texto ni siquiera mencione la candidatura de España. La razón de ese intencionado olvido es obvia. Los siete han sacado de su hibernación el Tratado de Bruselas de 1948 justamente para hacer frente seriamente a los nuevos peligros derivados del desarme nuclear propiciado por Reagan y Gorbachov. González quiso entrar en la UÉO porque le parecía (no se informó o no le informaron bien) que sería fácil, le daría prestigio y compensaría con una nueva etiqueta europea el paso americanizante que se disponía a dar con el referéndum pro- OTAN. No supuso don Felipe González que el precio del billete de entrada en la UEO fueran precisamente los compromisos que él echaba por la borda con el citado referéndum, es decir: la obligación de compartir el peso y el riesgo de la Defensa nuclear y el deber de admitir a los americanos en el sueloeuropeo.