Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
-Premios Príncipe de Asturias El Príncipe de Asturias con las personalidades galardonadas el año pasado. De izquierda a derecha, el escritor peruano Mario Vargas Llosa; monseñor Santiago Tapia, de la Vicaría de la Solidaridad, de Chile; Ruy Nogueira, rector de la Universidad de Salamanca; el académico Rafael Lapesa; el director de cine Luis García Berlanga; Roberto Merinho, presidente de O Globo el psicólogo José Luis P ¡nillos; Julio Fermoso, rector de la Universidad de Coimbra, y el químico Antonio González quien, desde que en 1942 publicó La familia de Pascual Duarte hasta Cristo versos Arizona ya en manos del editor, ha demostrado ser un prosista excepcional. Nacido en Iria Flavia (La Coruña) en 1916 y con residencia actual en Palma de Mallorca, Cela no se muestra preocupado por la escasez de los reconocimientos oficiales. El papel del escritor Cela es el de defensor de una sociedad más abierta, y se ha convertido en símbolo de la lucha contra numerosos tabúes, tanto en las costumbres como en el propio lenguaje. No me siento autor siquiera o siento estupor cuando comienzo un nuevo libro son frases frecuentes de este sensacional prosista, indiscutible merecedor del Nobel, y a quien, especialmente tras la muerte de Jorge Luis Borges, otro claro aspirante de idioma español, no es difícil que le llegue al galardón de Estocolmo. Hace algunos meses escribía en un artículo periodístico: Los premios literarios, ese inmenso cúmulo de desalentadora oscuridad, ese torrente, sin principio ni fin, de agua de la conveniencia que se quiera echar al buen vino de la literatura, son algo que Dios envía, en su complejo gobernar de los mundos, para confundir a quienes quiere perder. Ahora le llega a Cela su tercer galardón por medio de un Jurado que le eligió por la elevada calidad literaria de su abundante y universalmente conocida obra, y por JUEVES 29- 10- 87 su significación singular dentro de las Letras hispanas de este siglo, en las que ha influido considerablemente razones que le hacen merecedor indiscutible del galardón Jacinto Convit y Pedro Rndomín, la ciencia en Iberoamérica El pasado 10 de abril, Severo Ochoa comunicaba oficialmente la concesión del premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica al venezolano Jacinto Convit y al mexicano Pedro Rudomín. Acompañaba al profesor Ochoa durante la comunicación otro gran científico español: Juan Oró. Los dos profesores galardonados son el exponente de una labor desarrollada casi desde el anonimato en Iberoamérica. Jancinto Convit nació en Caracas el 11 de septiembre de 1913. Licenciado en Medicina, es director del Centro Panamericano de la Lepra y Enfermedades Tropicales, y ha desarrollado una gran parte de su carrera profesional al logro y perfeccionamiento de una vacuna preventiva contra la lepra. El Jurado valoró su contribución al conocimiento de importantes enfermedades infecciosas y parasitarias. El distinguido investigador venezonalo es considerado como una de las figuras mundiales de la lucha contra la lepra, detacando sus trabajos de inmunopatología de esta enfermedad Jacindo Convit recibía la noticia del premio, reconociendo que se trataba de un gran estímulo, y que España es, para los venezonales, motivo de profundo cariño, no sólo por los nexos raciales, sino también por la comunidad de la lengua y de cultura Para este investigador, casi desconocido hasta ahora en nuestro país, los premios resultan estimulantas, aunque lo que más satiface a un investigador es el beneficio que reciben los pacientes, lo cual se manifiesta en numerosas expresiones de gratitud Y añade: -En nuestros países, un premio internacional es muy importante para obtener ciertas facilidades de investigación que hagan menos pesada la carga que significa hacer frente a dificultades casi insuperables. Jacinto Convit, de origen catalán, confiesa que, de no haberse dedicado a la investigación, le hubiera gustado ser matemático. Al margen de su actividad científica, y siempre que el tiempo se lo permite, procura mantener contacto con la Naturaleza y escuchar música clásica. -Amo la Naturaleza y prpcuro hallar tiempo para pasear por las montañas. Y, en esta ocasión, insite, en que el premio Príncipe de Asturias le servirá para continuar con su trabajo, que ha significado un avance importante para resolver la grave supervivencia de la lepra en muchos países. El otro galardonado con el premio de Investigación científica y Técnica, el neurofisiólogo mexicano Pedro Rudomín, cuenta con un só- lido prestigio en la comunidad internacional. Ha contribuido de forma decisiva con sus investigaciones al conocimiento de los mecanismos de transmisión de información en el sistema nervioso central. Sus investigaciones le ha servido para obtener en su país el Premio Nacional de Ciencias y el premio de Ciencias Naturales de la Academia de Investigación Científica. El doctor Rudomín considera el galardón asturiano como un reconocimiento al país que es patria de Cajal y de Severo Ochoa, de Unamuno, Ortega, Lorca, Picasso y Casáis Se define como un observador de la Naturaleza y un experimentador, y considera que es posible hacer ciencia de buena calidad en América Latina, y la existencia del galadornes de este tipo pueden servir de reconocimiento a la tarea de los investigadores El abandono de sus trabajos durante unos días, por el viaje a España, servirá al doctor Rudomín para estrechar sus vínculos de colaboración con científicos españoles, aunque reconoce que esta colaboración no alcanza los niveles de eficacia que debiera, quizá por desidia de ambas partes Uno de mis propósitos al visitar España- -afirma- es ponerme en contacto con estos colegas para ver si podemos establecer mayor coordinación con el objetivo de desarrollar una neurobiología iberoamericana más vigorosa y relevante. Faustino F. ALVAREZ A B C 27