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MIERC 0 LES, 284 Ú- 8.7- ABC 95 Crítica de cine El corazón del ángel de Alan Parker Producción: Winkast- Union Prod. (USA) 1987. Director: Alan Parker. Guión: Alan Parker, según Falling Ángel de William Hjortsberg. Fotografía: Michael Seresin. Color. Música: Trevor Jones. Duración: Ciento quince minutos. Principales intérpretes: Mickey Rourke, Robert de Niro, Lisa Bonet, Charlotte Rampling. Stocker Fontelieu, Brownie McGhee. Michael Higgins y Elizabeth Whitcraft. Salas de estreno: Callao, Vergara, Regio, Rosales (V. O. y La Vaguada. La colina de la hamburguesa de John Irvin Producción: Nasatir Carabatsos para RKO Picture (USA) 1987. Director: John Irvin. Guión: Jim Carabatsos. Fotografía: Peter McDonald. Color. Música: Philip Glass. Duración: Ciento dos minutos. Principales intérpretes: Dylan McDermott, Harry O Reilly, Anthony Barrile, Courtney B. Vanee, Don Cheadle, Michael Dolan, Don James, Daniel O Shea, Tegan West, Steven Weber y Tim Quill. Salas de estreno: Paz y La Vaguada. Relato convencional de un episodio de la guerra del Vietnam, con más efectos especiales que penetración dramática. Historia fantástica, detectivesca y demoniaca, que narra las peripecias de un detective para encontrar la pista de un desaparecido. Tiene El corazón del ángel una clara mezcla de géneros en su sustancia dramática. De un lado parece una intriga detectivesca más o menos al uso- a Harry Ángel, en el Nueva York de 1955, le encarga un misterioso cliente la búsqueda de un cantante, con quien le unía un cierto contrato y que ha desaparecido- pero en seguida vemos que la gabardina del protagonista, el detective- sin clientes, o casi- Harry Ángel, está confeccionada a base de tejido fantástico. Hay detalles claros: el cliente de Ángel se hace llamar Louis Cypher, el día del contrato es un viernes y trece, el número de la calle es el 666... Pronto, por poco avisado que se sea, el espectador advierte que la intriga no es sino el cañamazo formal de la historia, en la que van surgiendo bordados de satanismo, cenefas de rituales y asesinatos sangrientos; calados sombríos de sexo, y puntadas, acaso un tanto superficiales, de trascendencia mística. Harry Ángel se moverá por los bajos fondos neoyorquinos buscando el rastro de Johnny Favorite, el cantante de la orquesta de Cypher y, siguiendo tanto a su olfato cuanto al reguero de sangre que provocan sus indagaciones, llegará al mundo complejo, mezcla de culturas, imperio del vudú, de Nueva Orleáns. Hasta descubrir, agotando su encuesta nvestigación y el cupo de personajes asignados, el fondo del asunto, la personalidad tras la que se ocultaba Favorite, y también la razón última del encargo detectivesco. La película, que para cierto público puede resultar muy evidente en su intriga, tiene a su favor, junto a la mezcla- indudablemente atractiva- de géneros y actitudes, una soberbia realización debida al talento de Alan Parker. La estética de El corazón del ángel se entronca- expresionismo barroco trufado de naturalismo, Fausto injertado de Sam Spade, Goethe con incrustaciones de Dashiell Hammet- con la de El expreso de medianoche o El muro mientras las sorpresas- fundamentalmente visuales- se suceden y hay un ritmo, deliberadamente premioso, dentro de la espectacularidad de alguna de las secuencias, que conduce inexorablemente hacia un final de solución mística, donde se iluminen todas- casi todas- las oscuridades anteriores. Parker mueve con su habitual soltura las piezas- los personajes- del rompecabezas que Harry Ángel intenta componer, espejo de vida y de muerte, consiguiendo para su película una dimensión singularmente extraña e inquietante. A esa inquietud singular colaboran, muy especialmente, la fotografía, de Michael Seresin; la música, de Trevor Jones, y tos actores. Mickey Rourke cultiva de nuevo, con su habitual denuedo, su expresión en boga logrando por misteriosos vericuetos, que el es- Robert de Niro y Mickey Rourke pectador acepte su caracterización y su recital de muecas y actitudes equívocas. A su lado, con una participación mucho menor, pero mucho más brillante, está el luciferino Robert de Niro, borrando con su aspecto, tanto exterior como interior, encarnación verosímil de su personaje, Cypher, todos sus trabajos anteriores. Rourke está de moda, por su actitud existencial y el aura que da, habitualmente, a sus personajes. De Niro es el actor, absolutamente proteico, rayando siempre la genialidad. En cometidos meramente episódicos, a los que sirven con pulcritud profesional, aparecen la jovencísima y achocolatada Lisa Bonet, como Epifanía, la hija de Favorite, y la ya veterana, de ojos obsesivos, Charlotte Rampling, como la antigua amante del cantante. No se trata de una película redonda, sin fisuras. El corazón del ángel como prácticamente toda la filmografía de Parker, parte de un truco, de un mecanismo, estético y dramático, habitualmente penetrado de espectacularidad, que el espectador debe aceptar de buen grado para disfrutar de la historia, y esto tanto en su fondo cuanto en su forma. Pedro CRESPO El manantial cinematográfico de la guerra de Vietnam parece haber encontrado aguas nuevas. Después del éxito comercial de Platoon llega La colina de la hamburguesa y se anuncian otras, como Hanoi Hilton y La chaqueta metálica Lejos quedan las películas de la denuncia- El regreso las del balance- Apocalypse now El cazador -e incluso las de la revancha moral- Más allá del valor Rambo ahora, en relación al Vietnam, lo que cuenta es la nostalgia. Nostalgia aderezada con violencia recordada, efectos especiales sanguinolentos, algún apunte pseudo- psicológico y algún desliz melodramático, pero nostalgia al cabo. Los que hicieron- d e grado o por fuerza- la guerra del Vietnam esgrimen su derecho a recordar y a lavar de supuestas indignidades su hoja de servicios personal frente a la sociedad norteamericana. Hamburger Hill cuenta cómo la compañía B, de la Tercera Brigada de la 101 División Aerotransportada, compuesta por unos seiscientos hombres, tomó, después de una batalla que duró del 10 al 25 de mayo, la colina 937 dei valle vietnamita de Ashau. La compañía perdió, en los sucesivos asaltos, el 70 por 100 de sus objetivos, la mayoría de los soldados quedaron como carne picada y de ahí el apelati dado a la colina. Jim Carabatsos, guionista y coproductor, ha echado mano de sus recuerdos como ex combatiente y de la mayoría de los tópicos de las películas bélicas para llegar a una premisa que ocupa toda la intencionalidad de La colina de la hamburguesa la del Vietnam fue una mala guerra, pero sus combatientes norteamericanos eran estupendos. Y lo eran también siendo negros, reclutados en su mayoría a la fuerza, y el mando de unos oficiales incompetentes, No hay, por parte de John Irvin- recuérdese Los perros de la guerra más que un cierto decoro profesional, además de un cierto gusto por el uso, y el abuso, de los efectos especiales guerreros. La colina de la hamburguesa resulta reiterativa, ingenuamente artificiosa en su interpretación y desarrollo, y tan poco original en los planteamientos de sus personajes, en su mínima estructura dramática, que cae directamente en el lodazal del aburrimiento. Ya se sabe que de buenas intenciones- l a rehabilitación de ía calidad humana de los combatientes del Vietnam, rechazados como perdedores, como participantes en un conficto incómodo y moralmente poco justificable por la sociedad norteamericana- están los infiernos del celuloide llenos. P- C- mmm Primera calidad Piscina y plaza de garaje Hasta doce años para pagar Le llevamos a verlos, gratuitamente, en fines de semana Llámenos: Madrid (91) 521 59 92 Murcia (963) 56 43 43- Bilbao (94) 416 00 83 Promociones Atuse. Gran Vía, 31- 5 -Madrid CONCSIONAKJO Í IIC! A: MAORIO lO Alberto Aguilera. 15 c Galilea. Tel 341 43 Tel. 4 JM 0O