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MIÉRCOLES 28- 10- 87 CIENCIA Y FUTURO A B C 65 (y le la clave genética habían preparado extractos bacterianos (E. coli) capaces de sintetizar proteínas a partir de una mezcla de aminoácidos, en presencia de GTP, ATP (como fuente de energía) y preparados de RNA natural que posiblemente contenían mRNA. Pensamos entonces que si polin u c l e ó t i d o s p r e p a r a d o s con polinucleótido- fosforilasa actuasen como mensajeros en este sistema, dirigirían la síntesis de proteínas cuya composición de aminoácidos dependería de la composición de bases de los mismos y que tal vez podría utilizárselos para descifrar la clave genética. Mis colaboradores Peter Lengyel y Joseph Speyer estaban convencidos de que tales experimentos abrirían un camino para la solución del problema e iniciaron el trabajo a comienzos de 1961. Desgraciadamente, Nirenberg se nos adelantó con la sensacional observación, que los extractos de E. coliformaban- polifenilalanina cuando se les añadía poli (U) en vez de RNA mensajero. Así se descubrió el primer triplete de la clave genética, UUU. Pronto confirmamos la observación de Nirenberg, pero también vimos que mientras que el poli (U) sólo promovía la Estos resultados, que fuimos los primeros en obtener, demostraban claramente que el poli U. C) además de tripletes UUU que codificaban la fenilalanina, tenía otros, como UUC, UCU. CUC, etcétera, que codificaban la leucina, isoleucina, serina y prolina; el poli (U. A) tenía, además de UUU, tripletes, como UGU, UUG, etcétera, que codificaban 1 a leucina, valina y cisteína. Siempre recordaré aquél momento como uno de los más emocionantes de mi vida. Anuncio de resultados En septiembre de 1961 hubo una reunión de la Sección de Microbiología de la Academia de Medicina de, Nueva York en la que Nirenberg presentó sus pioneros resultados con el poli (U) El también había probado, como es lógico, el efecto de copolinucleótidos conteniendo más de un tipo de base, que le habían proporcionado nuestros antiguos colaboradores Heppel y Singer, pero, sorprendentemente, resultaron inactivos. En aquella reunión anuncié yo nuestros resultados positivos con copolinucleótidos, que fueron recibidos con extraordinario entusiasmo. La primera publicación de una larga serie titulada Polinucleótidos sintéticos y el código de aminoácido desamina ¡a adenina y la convierte en hipoxantina, de tal modo que sus residuos de AMP (ácido adeníüco) se convierten en residuos de IMP (ácido inosínico) Por tanto, el poli (U. A) se convierte en poli (U. I) un análogo del poli (U. G) Su código debería, pues, cambiar de acuerdo con esta conversión. Así fue efectivamente. Después del tratamiento con ácido nitroso, la capacidad del poli (U. A) de promover la incorporación de la isoleucina y tirosina disminuyó considerablemente, apareciendo, en cambio, la capacidad de promover la incorporación de valina y cisteína. Como era de esperar, el poli (U. I) causaba la incorporación de los mismos aminoácidos que el poli (U. G) En poco tiempo, el grupo de Nirenberg preparó polinucleótidofosforilasa con la que obtuvieron copolinucleótidos activos, y entonces se inició una carrera entre los dos laboratorios que resultó en la publicación de frecuentes comunicaciones en los PNAS con resultados muy concordantes. Nuestro hallazgo de que el poli (A) dirigía- la síntesis de polilisina (AAA codifica, por tanto, la lisina) y el del grupo de Nirenberg que el poli (C) dirigía la síntesis de poliprolina (CCC codifica, pues, la prolina) facilitó grandemente este estudio. En poco más de un año habíamos encontrado la composición (pero no la secuencia) de bases de la mayor parte de los sesenta y cuatro tripletes de la clave genética y abierto el camino para el desciframiento total de la misma por los grupos de Nirenberg y Khorana. Como las proteínas contienen sólo veinte especies de aminoácidos, es claro que la clave genética es redundante. En conclusión espero poder haberos transmitido algo de la emoción que un científico siente cuando. encuentra algo nuevo, algo que es él el primero en ver. Para mí no hay emoción o satisfacción comparable a la que produce la actividad creadora, tanto en ciencia como en el arte, literatura u otras ocupaciones del intelecto humano. Mi mensaje, dirigido sobre todo a la juventud, es que si sienten inclinación por la ciencia, la sigan, pues no dejará de proporcionarles satisfacciones inigualables. Severo OCHOA Premio Nobel de Medicina De esta forma abrimos el camino para el desciframiento total de esta clave genética por los grupos de Nirenberg y Khorana Mi mensaje, dirigido sobre todo a la juventud, es que si sienten inclinación por la Ciencia, la sigan, pues no dejará de proporcionarles satisfacciones inigualables, aunque es cierto que abundan los momentos de desaliento incorporación de fenilalanina en un polipéptido (polifenilalanina) insoluble en ácido tricloroácetico, polinucleótidos, como el poli (U. C) promovían la incorporación de fenilalanina, serina, tirosina, leucina e isoleucina; y poli (U. G) la de fenilalanina, leucina, valina y cisteína. Cuando, en nuestro primer experimento, Lengyel, Speyer y yo observamos ansiosamente el contador de radiactividad y vimos que los polinucleótidos que contenían dos bases diferentes promovían la incorporación de diversos aminoácidos, nuestro entusiasmo no tuvo límites. dos apareció en diciembre de 1961 en los Proceedings of the National Academy of Sciences USA Concluíamos este trabajo expresando la creencia de que, paralelamente con Nirenberg y sus colaboradores, habíamos abierto una vía experimental para el desciframiento y estudio de la clave genética. Nuestra convicción de que íbamos por buen camino fue completa cuando observamos que había un cambio en los aminoácidos codificados por el poli (U. A) después de tratarlo con ácido nitroso. Éste áci-