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52 A B C CULTURA MIÉRCOLES 28- 10- 87 Miguel Mümra 5 un hombre de teatro sembró de humor la escena española Diez años de la muerte del autor de Tres sombreros de copa Madrid. S. C. Hoy se cumplen diez años de la muerte de Miguel Mihura, uno de les más chispeantes autores del teatro español de este siglo. Mihura sembró de humor los escenarios españoles, y io hizo crecer hasta que alcanzó carta de seriedad. Tres sombreros de copa, Melocotón en almíbar, Maribel y la extraña familia, y tantas otras hicieron de é! un escritor querido y admirado, que escuchó a! tiempo los aplausos de critica y público. Para José López Rubio, que habla de Mihura con el afecto del compañero y el amigo fue uno de los autores más importantes del siglo. Y ¿que puedo decir de Migue! que no haya dicho ya? Le tuve un tremendo afecto, una gran admiración Fruto de eila fue gran parte del discurso que López Rubio pronunció en 1983, al ingresar en la Real Academia. Le dediqué a Miguel Mihura prácticamente el discurso íntegro. Yo siempre decía que, como él quedó, por su muerte, en académico electo, y yo no tenía antecesor en el sillón, él era un académico nonato y yo un académico huérfano. Y quise brindarle mi discurso, decirle ¡va por ti, Miguel! Juan José Alonso Millán, presidente de la Sociedad General de Autores de España, no duda tampoco en calificar a Miguel Mihura como el autor teatral, junto con Antonio Buero Vallejo, más importante de la posguerra española. Tres sombreros de copa rompió un molde en la escena española. Y no sólo de nuestro país, ya que esta obra supuso ia Negada a España del teatro del absurdo, antes de que lonesco y otros lo llevaran a Europa. Y de lo que se ha venido en íiamar su teatro comercial hay que decir que fue la fuente de la que todos bebimos, y que tuvo también una gran importancia. Creo que incluso es mayor que la que tuvo Jardie! Poncela, porque Mihura puso una mayor humanidad en sus personajes. Cuando un día se estudie su teatro, se centrarán sobre todo en las personas, especialmente en las mujeres. Alonso Millán tuvo la oportunidad de conocer a Miguel Mihura. Le admiraba y le quería mucho. Lo que más destacaría de él es su mal humor. Me hacía mucha gracia porque se quejaba constantemente, y en especial del teatro. Se enfadaba a menudo porque no le hacían las comedias como el día del estreno, y regañaba- yo creo que con cariño- a los actores. Porque Mihura era un hombre de teatro por encima de todo. Desde que estrenaba una comedia hasta que se daba la última función, se pasaba el día en el teatro Mihura era un hombre de teatro por encima de todo. Desde que estrenaba una comedia hasta que se daba la última función, se pasaba el día en el teatro. Fuimos fraternales amigos- afirma Joaquín Calvo- Sotelo- incluso escribí con él (aunque haya sido ignorado por TVE) la única obra que yo he escrito en colaboración. Se titulaba Viva lo imposible o el contable de estrellas, que fue llevada al cine y tuvo también muy buena crítica. Tuvimos una convivencia amistosa, intensísima. Nos veíamos con mucha frecuencia, cenábamos juntos, con Edgar Neville, Tony Román, y otras gentes de entonces. Tengo un recuerdo de él lleno de ternura, de emoción. En cuanto a su teatro, supuso la irrupción del humorismo en la escena española. Había hasta entonces en nuestro teatro gracia, pero no humor. Jardiel y él eran humoristas, y eso les distanciaba de los demás autores. Y sobre humor quería escribir en el discurso de la Academia que no pudo llegar a leer A la casa de Felipe IV llegó Mihura bajo el padrinazgo de CalvoSotelo, que quiere destacar que en el tiempo que él lleva en la Academia nadie ha conseguido la unanimidad que Mihura obtuvo en la primera votación. Una leve sonrisa sin fin Madrid. Documentación En 1923 comenzó a colaborar como dibujante en periódicos y revistas. Sus historietas cómicas se publicaron en los diarios La Voz y El Sol y sus cuentos y artículos en Buen Humor Gutiérrez y Muchas Gracias Durante la guerra civil alcanzó gran popularidad como director de La Ametralladora editada en Valladolid y considerado como la primera publicación española de humor. En 1942 fundó y dirigió La Codorniz hasta el año 1947. De la importancia que supuso esta publicación es buena muestra el hecho de que los mejores humoristas de la actualidad pasaron por sus páginas. Escribió su primera comedia, Tres sombreros de copa en 1932, pero su talante de vanguardia impidió que esta obra encontrara empresario, hasta que en 1952, veinte años después, pudo, por fin, estrenarse. Con Tres, sombreros de copa Premio Nacional de Teatro, establece la base del teatro del absurdo en Europa, pues la revelación de lonesco como padre de este tipo de dramaturgia se produce en 1950, bastantes años después de la obra de Mihura. Otras dos comedias suyas obtuvieron e! Premio Nacional de Teatro: Mi adorado Juan estrenada en 1956, y Maribel y la extraña familia en 1959. Anteriormente había estrenado diversas comedias en colaboración T; on oíros autores: Viva lo imposible en 1939, en colaboración con Joaquín Calvo Sotelo; Ni pobre ni rico, sino todo lo contrario con Tono, en 1943; El caso de la mujer asesinadiía con Alvaro de Laiglesia, en 1946. Como autor único escribió y estrenó Una mujer cualquiera (1953) Sublime decisión (1955) Ninette y un señor de Murcia (1964) Sólo el amor y la luna traen fortuna (1968) Amén de sus primeros escarceos en el Nuevo vuelo de la tarde a las 20,20, además del de las 12,20. Siempre evolucionando para ofrecerle el mejor servicio. DESDE EL 25 DE OCTUBRE cine, Miguel Mihura escribió los guiones de importantes películas, como Bienvenido, Mr. Marshall en colaboración con Luis G. Berlanga; La calle sin sol o Confidencia La personalidad polifacética de Mihura le llevó también a pintar abanicos, componer cuplés y diseñar carteles. En diciembre de 1976 fue elegido miembro de la Real Academia de la Lengua, para ocupar el sillón K vacante desde la muerte de Gili Gaya, pero no llegó a pronunciar su discurso de ingreso. Pedro Laín Entralgo, Joaquín Calvo Sotelo y Manuel Halcón presentaron su candidatura. Cuando se le preguntó sobre su elección, respondió con el humor que siempre le caracterizaba: En el fondo, creo que se han equivocado de señor. El 28 de octubre de 1977, después de dos meses de enfermedad, Miguel Mihura fallecía en Madrid a los setenta y dos años de edad. El humor se quedaba un poco huérfano. Cinco vuelos más en Invierno. r u w Negocios con Italia. IIA K I mi N I