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ABC, póg. 50 O es fácil olvidar la escsna. A la puesta de un antiguo palacio Sevilla no, entre aromas de primavera en tensión, cuando la tarde empieza a vestirse de luto para mejor vivir el misterio, un grupo de personas esperábamos la llegada del que había de venir TRIBUNA ABIERTA MIÉRCOLES 28- 10- 87 N LLega, al fin, el Cristo de los gitanos. Y mientras se vuelve hacia nosotros, lenta, majestuosamente, a hombros de una raza que hace miles de años cambió la prisa por el arte, una estremecida sensación de paz, de dolorido gozo, se imprime en nuestra piel. Los costaleros, con un sentido del ritmo que sólo poseen las viejas razas, con un señorío que sólo alcanzan los pueblos con raíces, con una comprensión de la tragedia divina que sólo es propia de los marginados de la historia, detienen su camino, pero no paran la imagen. E! Cristo, a hombros de los gitanos, no puede pararse jamás. Es el Dios de una raza andariega que inventó el baile para no quedarse quieta entre una y otra etapa. Y mecen al Cristo. ¡Le fnecen! Para los espíritus superficiales, con ritmo; para los más sensibles, con ternura. Es como un rito, subconsciente, esotérico, inaprehensible. En ese instante de inefable grandeza, dos damas se adelantan. Con un estilo, con una belleza insuperables, ambas representan allí al pueblo: al pueblo del pasado y al pueblo del futuro. La presencia actual y actuante de treinta generaciones de duques del ayer y quizá- precedentes hay- de treinta generaciones de duques del futuro. Es un punto de contacto entre ias tradiciones del pasado- no pasadas- y las tradiciones del mañana- y a rozando- Y este punto común es la presencia de la fe de un pueblo. En ese momento comprendí que e! auténtico protagonista de una procesión cíe Semana Santa sevillana no es el paso no es la imagen (aunque escandalice a muchos) los protagonistas de una demostración de fe tan portentosa son los hombres y ías mujeres que gozan de ella. Cuando se cruzan en el aire finísimo la mirada del Cristo o ds la Virgen con la angustia barroca de la saeta es cuando el ser humano está más cerca de Dios. Cuando, quién sabe, arrebatarle jamás- ¡y ay de quien lo intent e! sino porque hay quien lo intenta, de espaldas a las más intiPor Migue! JUSTE IRIBARREN mas convicciones poes posible que Dios se asombre un punto de pulares, a quinientos kilómetros de distancia. Ib bien que le salió su trabajo del sexto día. Ya no se trata de rendir homenaje ante un Esto io intuye el pueblo andaluz perfecta- Cristo venerado, portado y seguido por una mente. Desde arriba hasta abajo, si es que cofradía popular. Ahora se trata de retirar la en Andalucía hay alguien abajo. Y aquellas imagen de ese mismo Cristo de las aulas de dos damas que, unidas por la impresionante una institución que paga y sostiene ese misgrandeza del momento, ofrendamo pueblo- e n su. gran mayoría ron un ramo de flores ante el Dios cristiano- -a través de un Estado crucificado, sabían que represenque administran por elección unos taban el homenaje de un pueblo mandatarios; que si imponen sus- e l suyo- a la fe de muchos sifobias sobre la voluntad popular, o glos, a las profundas creencias si acatan la voluntad de las minoarraigadas en miles y en millones rías, están traicionando su mandade españoles. Porque la religión to y el mismo espíritu de la demono es el opio del pueblo, sino la cracia. medicina que le libera de otras Lo que no es de recibo es que adicciones; como la fe no es un unas veces- cuando la voluntad velo que oculta la Verdad, sino del pueblo es manifiesta y exultanprecisamente la espada que rasga t e- se ofrenden flores públicael velo, el velo de la naturaleza mente al crucifijo y otras veces caída y los velos que acumulan- cuando la voluntad popular se los hombres a quienes estorba la distancia y puede ser escamoteaVerdad. d a- se retire el crucifijo de las paY así, la duquesa de Alba y redes. ¿A quién molesta tanto? No Miguel Juste Carmen Romero, la esposa dei Abogado al alcalde Tierno Galván, que lo presidente del Gobierno, rindieron conservó en su despacho- de altributo público de emoción religiosa a una calde de todos los madrileños- porque, adeCruz que el sevillano pueblo seguía con camás de demócrata, era un hombre con estilo, denas y los pies descalzos. Como siempre, con respeto hacia los demás y hacia sí misestuvo el pueblo detrás de Dios y sólo de El. mo. No un arribista sin escrúpulos, adulador Ai día siguiente también coincidí con la del pueblo, pero despreciándole. Presidenta (valga la licencia protocolaria) en uno de los balcones más sevillanos, ese de Creo que este respetuoso mensaje hacia la caiie de la Parra, donde el señorío inimita- una dama, que me impresionó por una distinb! e de unos anfitriones andaluces de pura ción y un ángel indiscutible está bien claro. O cepa acoge cada año a un puñado de privile- ejerce su natural y benéfica influencia para giados- por ser amigos, único privilegioconseguir que el crucifijo- aunque no haya para presenciar, y casi tocar con la mano, a la Macarena. Y allí es donde y cuando Juana gitanos en ese Instituto- vuelva a su lugar, o Reina canta esa saeta que los ángeles- pu- podría ser oportuno que pidiera la devolución urgente de las flores que depositó a tos pies ros, pero espíritus- envidian. Han... pasado varios meses de aquellas vi- de Aquel otro- y mismo- crucificado. (O tenvencias inolvidables. ¿Por qué las recuerdo dré que imaginar que aquella manera indesahora? No porque se mostrase allí sin lugar a criptible de mecerse Jesús a hombros de sus olidas- y a lo sabía- -que el noble pueblo es- gentes era tan sólo una cariñosa reconvenpañol tiene entre sus galas espirituales una ción: o por el ramo que ¡e daban o por la pared que le quitaban. sólida religiosidad que nada ni nadie podrá cínico como lúcido, La izquierda divina, Jean Baudrillard escribe que, hoy por hoy, y al ritmo que van las cosas, la Por José Javier ESPARZA única distinción entre los regímenes totalitarios y los regímenes detralivos, maestros de escuelas, funcionarios) mocráticos es que los primeros trataban de cuyo sueldo, gracias a la mediación de Hallegar a la solución final por medio del excienda, no alcanza la cifra del solaz senil de nuestros diputados, y que contemplan aterro- terminio, mientras que los segundos lo hacen por medio de la indiferencia. Es esa creciente rizados la perspectiva de la jubilación porque indiferencia lo que debe preocuparnos. Ese van a cobrar pensiones de miseria. Los Bancos se han dado cuenta de ésto y han em- creciente divorcio entre ei Estado (sus instituprendido decenas de planes de jubilación ciones, sus reglas, su clase política y la para Jos asustados contribuyentes. Contri- sociedad civil, que todos los sociólogos dé buyentes que pagarán (que han pagado ya) nuestro tiempo, sin excepción significativa, con su dinero el no siempre merecido retiro constatan abiertamente. Ese divorcio radical que nos aproxima a una situación abisal, de sus señorías. Pero lo grave no es la decisión de los dipu- donde una inmensa brecha separa al ciudatados, o al menos no directamente. Lo grave dano de lo político. Esa brecha que sus señoes que los ciudadanos pasan (indignamente, rías, con este paso, han contribuido a ensanpero pasan) de sus diputados. En un übro tan char. STUPEFACCIÓN general (pero poco más) ha causado la noticia de que ¡os señores diputados se han concedido una jubilación que ronda las ciento cincuenta mil pesetas. Aquilino Duque, ese poeta tan admirado por sus versos como controvertido por sus ideas, escribe en La España Imaginaria que, si el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente, el poder democrático corrompe democráticamente, es decir, que la corrupción deja de estar monopolizada, o dicho de otro modo, que hay más gente que tiene acceso a la corrupción. Aunque la palabra sea un poco fuerte para esta circunstancia, conozco centenares de personas que, a la vista del comportamiento de sus señorías, suscribiría apresuradamente la afirmación de Aquilino. Centenares de personas (titulados medios, adminis- E