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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 28 DE OCTUBRE 1987 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA OMO saben mis lectoras de más edad, Santa Rita de Cas; sia, abogada de lo imposible, tenía, Elvira rediviva, un marido inaguantable. Le hacía la vida imposible, la traía a mal traer. Mujer ejemplar, todo lo soportaba. Un día estaban almorzando en el jardín; al aire libre, pues. Seguía el marido con sus bajos improperios y su cosa atrabiliaria. Gruñía y rezongaba. Con más paciencia que una vez canonizada, ella imperturbable. ¡Esto es una porquería de comida! Rita, entonces: -Pues dime lo que quieres. -M... Destapó la de Cassia un cuenco que estaba boca abajo sobre el mantel, y apareció una cagada. (Porque todo esto ocurrió en milésimas de segundo y, mientras él coprolalizaba, una paloma en vuelo había dejado caer sus necesidades sobre la mesa, por la santa en el acto tapadas. San José de Cupertino (creo que fue San José de Cupertino) era un fraile muy milagrero. Tanto lo era que exageraba, y su prior le prohibió que siguiese haciendo milagros. Obedeció José. Mas hete aquí que una tarde, pasando por un obra, delante de él se escurrió un albañil desde un andamio muy alto. Bajaba en picado. Apiadóse el de Cupertino, pero no podía hacer milagros. Así que paró al albañil a media altura, entre cielo y tierra, y corrió al convento para pedirle permiso al prior. Erró, pues, el señor Ortega y Gasset, y demostró con ello tener poco oído para el humor, al decir que la frase de San Lorenzo en la parrilla es la única manifestación de humor en el santoral: San Lorenzo fue sin duda un gran santo, y duro de quemar, pero su humor era mecánico. ¡Diferencia con el humor de Cassia y de Cupertino! Y, encima, de la primera se encomie la economía en el milagro (como el milagro de los espárragos, sublime de small is beautiful que fue que a San Juan de la Cruz, agonizante en un camino, le apetecieron antes de morir. Desalado otro carmelita, a un tiro de piedra, orillas del camino, encontró un mazo de espárragos se le habrían caído a algún campesino y así son los mejores milagros, los milagros- como los mejores efectos literarios- de litote) Esto que he contado es porque estoy viviendo ahora en un estudio alquilado. En todo estudio hay, casi por definición, siempre muchos libros. El lee- ABC IDENTIFICACIÓN tor sabe (y una de dos: o le preocupa o no se lo cree) que no leo libros desde hace treinta y cinco años. Pero si se me ponen a tiro, y las veladas en Ginebra son como son, los hojeo mientras miro la televisión. El prólogo y los méritos del autor y la bibliografía y demás á- cótés, eso sí leo. (O si hay textos de unas líneas a media página. Uno de tales libros ha sido la Antología de la literatura fantástica de un escritor argentino cuyas iniciales coinciden con este periódico. Mis conclusiones después del ojeo: 1. Me ha reafirmado en mi idea de que sólo lo corto te pone pensando largo tiempo; lo largo te resbala. No me he leído, por supuesto, los textos largos de la antología, pero estoy seguro de que no son tan buenos, en el mejor de los casos, como los cortos. Serán tal vez, quiero decir, una idea brillante, una chute ocurrente, un efecto de sorpresa. Pero alargado y alargado y alargado, borra con paja. (Por ejemplo, así, hojeando a toda velocidad me he topado en un texto interminable con El diablo miró la hora Seguro que con esta frase hubiese bastado y un título ad hoc para hacer un cuento superior a todas esas páginas. 2. Dice ABC que la literatura fantástica es cosa de anglosajones. Bien, pero no será porque si el clima o el carácter o la idiosincrasia. Es simplemente que son protestantes, protestantes que expulsaron a los santos cuando la Reforma. Para suplir los prodigios a que con ello habían renunciado, se inventaron los fantasmas y los aparecidos, etcétera. 3. La antología se vence por el lado del exotismo y la triste dolencia actual de idolatrar todo lo que es oriental. Abundan los sucesos de santones REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID C hindúes, lamas, bonzos. 2 bis y 3 bis. Como ésos los hay a cientos en nuestras vidas de santos o en la biografía del padre Rubio y, sobre todo, en La leyenda áurea del medieval Vorágine, libro a mi entender divino si encubriera más lo divino. 4. La conclusión mayor es que se confirma mi tesis de que todo puede reducirse a truco. Hasta lo más excelso (la poesía, verbigracia) Sobre todo lo más excelso. En la fantástica hay dos o tres arbitrios técnicos, o recetas, que, variando los personajes y las circunstancias, te dan automáticamente el efecto de sorpresa, o el de misterio paradojo, que buscas. 5. Reproduzco a continuación, de ejemplo, tres relatos de esa antología: Una mujer está sentada sola en una casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean a la puerta. (Thomas Bailey Aldrich. Chu Fu Tze, negador de milagros, había muerto; lo velaba su yerno. Al amanecer, el ataúd se elevó y quedó suspendido en el aire, a dos cuartas del suelo. El piadoso yerno se horrorizó. Oh, venerado suegro suplicó, no destruyas mi fe de que son imposibles los milagros El ataúd, entonces, descendió lentamente, y el yerno recuperó la fe. (Anónimo. Al caer de la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo: -E s t e lugar es siniestro. ¿Usted cree en los fantasmas? -Y o no- respondió el otro- ¿Y usted? -Y o sí- dijo el primero- y desapareció. (George Loring Frost. Con estos tres sucedidos me identifico, y con el tercero me identifico plenamente. Si la palabra truco molesta, lógica. El ardid es valerse de la lógica, pero de la lógica magna, lógica que está por encima o por detrás de la lógica vulgar, de la lógica de los tratadistas de lógica. En otras palabras: contraposición, permuta, espejo. Lanzadera. Permutación que no es, en definitiva, sino jugar con el tiempo. Por ejemplo (aunque siempre desluce explicar) Elvira rediviva. Julio CERÓN EDICIÓN INTERNACIONAL Para hacer llegar sus mensajes comerciales a todo el mundo.