
ABC, póg. 68-
RELIGIÓN
-LUNES. 26- 10- 87
Ir a misa
EL PADRE CLARE?
Siete de la tarde. Parroquia del Inmaculado Corazón de María. Huele a lluvia reciente en la esquina de la calle Ferraz con Marqués de Urquijo. Y hace fresco afuera. Celebra la misa un cura joven. Un claretiano llamado Manuel. Y está el templo bastante concurrido. Se dice que a una iglesia cercana a ésta, allá en los años de mediados del siglo pasado, venía frecuentemente aquel buen misionero catalán que se llamó Antonio María Claret. Que llegó a ser confesor de la atribulada Reina Isabel II. Y que fundó la congregación de Hijos del Inmaculado Corazón de María, en cuya parroquia se han celebrado estos días los cultos del novenario al fundador. Porque resulta que el sábado, día 24, era precisamente la fiesta de este santo varón. Y a nadie podía sorprenderle que la eucaristía de la fiesta estuviera dedicada al Santo Patrono. Fue lo que quiso justificar de alguna manera el padre Manuel cuando empezó a decir lo que no fue una homilía propiamente dicha, sino más bien la nota conmemorativa del día. (Por cierto: me sorprendió que una misa así, ante tan fausto acontecimiento, fuese una misa pobrecita, raquítica casi. Sin nadie que ayudara al cura en el altar. Sin nadie que subiera a hacer las lecturas. Sin nadie que iniciara una canción. Sólo durante la distribución de la eucaristía hubo música en el templo. Y fue un Ave María de Schubert. Enlatada, naturalmente. Lo cual le venía bastante mal a la sobriedad de la celebración. Para que la homilía fuera aún menos homilía, al padre Manuel no se le ocurrió otra cosa que decirnos que nos iba a leer una pequeña síntesis de la vida del fundador, el Padre Claret. El cual- por lo que dijo el curaparece que fue un misionero de cuerpo entero. Un hombre que se sintió en la Iglesia de Dios como un enviado a salvar a las almas. Y al que toda la acción pastoral se le volvió un puro deseojde conseguir que los hombres llegaran al mejor conocimiento de Dios y de la gloria de su Madre. De palabra, de obra, por escrito, Antonio María Claret fue misionero en la Iglesia. Y fundó familias de misioneros. Y por eso, después de la eucaristía, habrá en esta parroquia una ceremonia especial por la que serán enviados a la comunidad, para misionarla, algunos de los miembros de la parroquia que han sentido sobre sí esta vocación misionera. Eso dijo el padre Manuel antes de tirar la cuartilla para decirnos que Antonio María Claret había nacido en Sallent en 1807, que era hijo de tejedores y que se dedicó al trabajo textil hasta que fue sacudido por las palabras de Cristo acerca de que de nada le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma. Se hizo sacerdote. Y se entregó al Evangelio. Tuvo un hondo sentido de Iglesia y un amor inefable a la Virgen. El padre Manuel pretende al final unir los cabos sueltos de la fiesta y de la liturgia. Dice que miremos la hoja que se nos ha entregado a la entrada. Y que hagamos lo que en ella se nos enseña Así será. Ricardo Herrero
Un médico que hizo de su profesión un servicio de amor, elevado a los altares
El Papa le presentó como modelo de todo el personal sanitario
Ciudad del Vaticano. Ep, Efe, Afp, Ap Un médico italiano, que dedicó toda su vida al servicio de los pobres en Ñapóles, fue elevado ayer a los altares, al canonizarle Juan Pablo II. Giuseppe Moscati, que murió en Ñapóles en 1927 a los cuarenta y siete años, fue presentado por el Papa en su homilía de ayer como un ejemplo que no sólo debe ser admirado, sino también imitado, especialmente por parte de los profesionales de la sanidad y por cuantos trabajan en clínicas y hospitales A la solemne ceremonia de canonización, celebrada en la plaza de San Pedro, asistieron 80.000 peregrinos. El presidente italiano Cossiga, en forma privada, además de los ministros de Sanidad y de Educación, que presidían la misión oficial de Italia, asistieron al acto. Doce años después de su beatificación por el Papa Pablo VI, Juan Pablo II proclamaba santo al napolitano Giuseppe Moscati, insigne figura de laico, de médico y de profesor universitario, con el que la Iglesia desea mostrar al mundo, y especialmente al laicado católico, que el trabajo profesional es medio de santificación. Moscati nació en Benevento en 1880 y murió en Ñapóles en 1927. Este médico santo, que curó cuerpos y salvó almas, se licenció en medicina en 1880 y, a los veintitrés años, comenzó una brillante carrera hospitalaria y universitaria, en la que detacaron las facetas humana y científica del santo. Se dedicó a los enfermos incurables. Trabajó especialmente entre los obreros portuarios de Ñapóles, donde era muy conocido porque sé negaba a cobrar a los pobres. Publicó 33 estudios médicos, destacando sus intervenciones en diversos congresos médicos, como el de Budapest (1911) y el de Edimburgo (1923) Se hizo célebre su generosidad y su buen hacer médico atendiendo a los hospitalizados de la erupción del Vesubio, (abril de 1906) a los enfermos del cólera (1,911) y a los militares heridos durante la primera guerra mundial (1914- 1918) trabajando con gran visión científica en el uso de fármacos recién descubiertos, como la insulina, y en la curación de la diabetes. Su vida extraordinariamente intensa en lo humano y espiritual se consumió finalmente en pocos minutos, tras sufrir un ataque cuando atendía en el consultorio a un enfermo, el 12 de abril de 1927, a la edad de cuarenta y siete años. En la ceremonia de canonización, la tercera que tiene lugar en el plazo de sólo un mes, concelebraron numerosos prelados, entre los cuales figuraba el cardenal Pironio, presidente del Pontificio Consejo para los laicos. En las lecturas de la misa y en las ofrendas participaron médicos de diversas ciudades italianas que tuvieron que ver con la vida del doctor Moscati, así como enfermeras y estudiantes de medicina. En las primeras filas de la plaza de San Pedro, repleta de fieles, se encontraban enfermos incurables de la zona de Ñapóles y localidades circundantes, a los que el Papa saludó uno a uno al terminar la ceremonia. En su homilía, el Papa destacó la figura del nuevo santo y dijo que. al igual que la Iglesia, el origen de toda su obr. a había sido el amor al hombre. Dijo igualmente que hoy todos los hospitales y clínicas del mundo deberían ser lugares privilegiados de la caridad, de servicio al hombre que sufre y de servicio a la vida desde el inicio de su concepción en. el regazo materno El arzobispo de Ñapóles, monseñor Giordano, ha subrayado que la Iglesia necesitó sólo sesenta años para proclamar la santidad del doctor Moscati. Y afirmó que su canonización prueba que es posible a los laicos que viven en el mundo mostrar a Cristo a los demás, principalmente con el testimonio de su vida y el resplandor de su fe
El Consejo Ecuménico se reúne en El Escorial
El Escorial. Efe, Afp El secretario general del Consejo Mundial de Iglesias, el pastor metodista Emilio Castro, inauguró en la tarde del sábado la Asamblea del Consejo, que por primera vez se reúne en España. Asisten a ella 263 representantes de las Iglesias evangélicas y ortodoxas del mundo, además de cuatro observadores enviados por el Vaticano y uno por Caritas Internacional. El tema principal de este encuentro es la búsqueda de una transformación de los intercambios entre las Iglesias del norte, tradicionalmente fuentes de recursos, y las del sur, ordinariamente receptoras de la ayuda internacional La ceremonia de apertura tuvo lugar en la capilla católica del Centro San José, a pocos centenares de metros de la basílica de San Lorenzo y del monasterio construido hace cuatrocientos años por Felipe II. La elección de El Escorial por el COE no se ha hecho por casualidad. Cuatro siglos después de la Reforma y de este monumento que simboliza la Contrarreforma, los dirigentes del COE han querido mostrar simbólicamente los progresos que el ecúmenismo ha hecho- en este cuarto de siglo. Los debates de estos días se centrarán en la eventual aprobación de un documento de trabajo centrado en la necesidad de transformar las relaciones norte- sur de las Iglesias. Las Iglesias ricas- dice el documento- no pueden pretender que el hecho de aportar una ayuda material y espiritual al desarrollo les dispense de luchar para cambiar las estructuras injustas. El documento preconiza la sustitución de la búsqueda de poder por el establecimiento de un sistema solidario de ayuda mutua entre pobres y ricos.