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M mmm smmm Por Felipe CORDAJO q u i e n me p r e g u n i a s e d ó n d e p o d r í a ir para apreciar mejor las co 5 (raijidoíiales v e modo de ser japonÉs, yo fludana en guiarle a un ryokan u hrepería de eslilo japonfó. Pienso que el- r otann es una kcción pránícíi. insuperable, de la arquiiectura. gastronomía, hospiíalidad y d í m i aite lipic ¡i. s ponci; Aqui no b c uno si se encuenlfa en un hogar, una casa A S de oración, un museo o un hos 1 1. Creo que reúne babtianie de loóas eM; iN cosas. Huespedes. cr duml rc, enipla anuenio y mobilíjTio, odo concurre a crear i c arnt ienic de tompreii? ión, descanso, aislamienio y veneración difícil de dar i entender a alguien je no lo Tidya cxperimcnl. ido. csde luego, un vryokan- no se puede recomendar a nadie que no (enga la disposición de dejar fuera sus negocios. En el h dl de enTrada, Uaniado genkjU (paso hacía el recmlo Teser adoJ. sale ¡i recibirnijs un ¡i jovencila. en kimono, quien, al mismo tiempí que nos da bi bienvenida con una prolunda inclinación, nos présenla un p: tr lie t jhuchas para iTocaí por nLle ros cápalos de viüjc que no volveremos a ver, frescos v Lusirosos. hpKia el momento de abandonar Li hostería Después, a Iravés de uno o va- rios corredores adornados de pequeñ is focíe -bonsai (artH lilos en numaiur. i y muíales m piradí. ss en la Naturaleza, nos conduce en completo srlencio a nucslra de- tatami- A l; i entrada de la rTiis- TTTa cuelan ún; i la lihlla con el nombre de Li habitación, nunca un número. Con frecuenaa el nombre de rflcuna flor, Cn el peuueño vesiibulo, que íinieeede a ¡habitación propiymeme dfcb ¡i. hfmos de despojar 7