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-P u e s verdad. No quise porque. mire usled, el dincTD no lo es todo en ia vida. Yo n c? hitaba un descanso, una tregua b lenMÓn uue el fútbol pro luce. -Y algún club le Tentó umbien. ¡Y de quú forma! Recuerdo q uc el Barcelona, en znil novccicníos susenU y uno, me ofreció die millones de pesetas úc Uchaje y cien mil al mes. Oiga u lcd, y eran pesetas de aquella época. -U s t e d fue. pues, uno üc los primeros craeks del halún. -H o m b r e además me ofrecían un piso en la Ciudad Condal y un coche... -Pero usted prefirió el periodismo. -Yo nunca he vivido del fútb o l Yo he sido un jm! ticur puro- Si. preferí el periodusmo y algunas rep e cnt c ones comerciales que me ayudaron en el aspecto económico. Yo no he dejado de trabajar jamás, Fsc trabajo convierTe a Escartín en el aulor de uno de los más es pe clac ü la res hest- sKllcr deportivos. Escribe el- íReglamento de Fútbol comentado y consigue superar treinta ediciones y míis de Sl O.OOO ejemplares vendidos, Técnica y eslrategia H- LO de Brasil fue asi -Sueda, íipoieosis de Bra. siU. Chile y su Mundjali- -íEl Mundial defensivo ck- ítera, son oirás íanlas cieritaa de un Eseaitín- cspeclador que analiza, critica y sugiere. No se puede encontrar ninguno de estos libros, agotados a las pocas fechas de su aparición. Escartin pasa ya a la categoría de mito. Nombies como los de Kubala, Gaínza, Basora. Di Slff no, Suárcz. I el Sol... marcan a doble etapa selecciona dora. Es casi inevitable hacerle comparar: -M i r e usted, aquéllos son jugadores irrepetiblesY cuando w le pide un ejcm- nestó cuando tertta que amonestar V expulsó cuando tuvo que expulsar. Perfecto. -Este mundo del fútbol parece encontrarse en una encrucijada de jurisdicciones. ¿O u i í n debe imponerse, la normativa iegal de un pais o las normas de la fíFA? Pcrmiíame un eiemplo: el jugador del Redi Maorid Jorpe Valdano se encuentra enire la espada de la FIFA y la pared de la Constitución. -Sí, use es un supuesto que está aiJn por resolver, pero mi opinión es que las normas de la F I F A d e b e n p r e v a i t c c r en su mundo; es decir, el mundo del fútbol. P o r q u e mire usted, la Constitución obliga n todos los españoles, pero su míindato acaba en las fronteras. IM F Í F A en cambio, es un ojganismo supranacional. De manera que, en el fútbol, deben imperar los criterios de la FIFA. -i E s usted partidüfio de las duras sanciones que iuctc impon e r t a n t o la F I F A c o m o la UEFA? -Lo ideal seria que no fuesen necesarias, pero, dcsgtíciadámenle, hay que erradicar de este de Sólo las g u e r r a s me porte la tiolencia, ouc viene inimpidieron arbitrar crementándose desde hace unos años y que produce consecuencias mÁs ele cien partidos como las de aquella trágica larde internacionales del estadio Heysell. -Oí ted tiene verdadera obsesión con H las buenas maneras con la exquisita corrección en los campos de juego. -E s cierto, Y mire usted, los pío concreto, por ejemplo, su tos, tas protestas, Y todo eso grandes jugadores, los jugadores preferencia entre Pcl í y Di Siéfa- tiene la compensación de una exi- verdaderamente geniales, no han gua d i e r a N a d i e como usted recurrido nunca a la violencia m np, Escartin dice: a lo método. í antirrcj: lumentasabe, puede vivir del arbitraje. -L o he dicho algunas veces. -P o r cierto. ¿Ouú tal son los rios. y de esto p o d r u ponerle Eran totalmente dUerentes. Es muchos ejemplos. como comparjr a Goya con Ve- arbitros en España? -C o m o Ilutraj; ucno. lázqupz... Y o p e r s o n a l m e n t e -P u e s excelentes, buenos y prefiero a Di Stéíano. -C o m o Butragueño y, ya le menos buenos. En el arbitraje, ¿Y hoy cómo está nuestro como en lodon hay diversos nive- digo, muchos otros. les. -Volvamos a su experiencia fútbol? -l i c s mire usted, cslü mejor a nivel de clubs, porque la selección ha encontrado últimamente dificultades de continuidad, -H e seguido pcriódicamcnic sus crónicas y me asombra su capacidad de acierto en los pronósticos or poner un ejemplo, usted n d u d ó nunca de que el Real Madnd eliminase ni Ñapóles. ¿Cual es su íónnula? -N o hay fórmulas m ¿igicas, como usted puede suponer. Es sólo el conocimiento que dan los muchos años de fútbol, unido a una pequeña dosis de sentido común. -H a b r á observado usted una tremenda evolución en el prolcsionalismo del balón. -E r a inevitable en un deporteespccíSculo donde se mueve tanto dinerOs Pero es triste que se hable más de millones que de goles, Y aerega; -Mire usted, el fútbol, y otros deportes, está desfasado. Marea ver las cifras que giran en torno a lo que debiera ser un d e p o r t e mis puro. -H a b l a n d o de cifras, Cuál es su opinión sobre el controvertido asunto de los seguros? -P u e s creo que es lójíico que el futbolista, al correr un riesgo busque estai asegurado. Lo que ya no me parece tan justo es ciue se olviden los intereses de los clubs, que han hecho unas íortisimas inversiones para contar con los servidos del jugador. El club debe ver también protegido ese posible riesgo. -Pcrmiíame volver al arbitraje. Ahí no hay tanto dinero. Don Pedro sueita una breve carcajada: -Fíjese usted, Santamarina, el trabajo y la responsabilidad de cualquier arbitro. Se tiene que decidir en fracciones de segundo. El arbitro soporta lodi los n- ¿P o d r í a citarme un ejemplo de arbitraje perfecto? -Muchos. Mire, un caso reciente fue el del alemán Pauly en la climinatüíiii NapolesRcal Madrid j u d o en Italia, Tue aufonlano sin gesticular, firme en sus decisione. s. correcto en su posición en el campo. Diu una verdadera lección ÚC arbitraje. Amo- personal. Usted ha sido presidcikIc del Colegio Nacion. il de Arbitros y ha dedicado muchas horas a la enseñanza y divulgación de las rpglas de juego en un obsesivo nilAn de lograr la unificaaóo de criterios. Sigue usted con la docencia? -N o tengo tiempo ya. Mire usted, sigo sm parar. Voy do má- Los jugadores geniales no lian necesitado nunca ser violentos ij quina de escribir a máquina de escribir. -Haciendo una pequeña escala en los campos de fútbol. -C l a r o Sigo siendo un fijo espettador. entre otras razones porque eso es la parle principal de mi trabajo periodístico. -Y ha estado usted presente en todos los Campeonatos -E n t o d o s m e n o s en el d e Uruguay de 1 30. Mi ida ha estadü indisolublemente unida al fútbol, salvo los obbjíados paréntesis de las contiendas bélicas. Porque ia guerra civil española y la segunda guerra i undial me impidieron sobrepasar la cifra de los cien arbitrajes internacionales. -Ya es v o c a c i ó n P o r q u e aquello no era ni es una profesión, a tenor de lo que me dijo antes, -Qaro- Es algo vckcadonal. Es esa especie de vcnenillo del que es di cil prescindir- j De dónde puede surgir esa vitalidad a los ochenta y cinco años? ¿Q u í hace iLsled para mantener esa perfecta forma? P u e s mire usted, t r a b a j a r Eso es lo que hago. No fumo, ni bebo, ni paro un solo minuto. Abo ja he perdido algunos Was que me sobraban. -N o sú si alguna de mis preguntas- -por mi condición de sumo ignorante- habrii merecido a tarjeta amarilla, y ídiora le rueo que no me muestre la roja si e supongo un jugador de ventaja en Lis rípitas porras- -pro nórtico, Don redro sonrie con cierta p ¡cardia- e s juvenil esa sonrisa y dictf: -Pues ya he ganado un par de ellas, si señor. Eso no lo puedo negai. Tampoco puede negar, ni t ni nadie, que ha sido y sigue siendo el mis virtuoso solislü en ese inefable concierto de balón y silbato. í