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52 A B C INTERNACIONAL -La perestroika en apuros DOMINGO 18- 10- 87 El soviético de a pie mantiene sus recelos ante los cambios de Gorbachov Primeros problemas de los experimentos con el libre mercado Moscú. Alberto Sotillo Gorbachov ha anunciado que su política entra en fase crítica reconociendo ante la población que el camino de la reestructuración (perestroika) es largo y sinuoso. Subidas de precios, cierres de fábricas, pérdidas provisionales de empleo, resistencia de la burocracia, desórdenes laborales, adiós a viejas tutelas y llegada de mayores responsabilidades, son las vistas que ofrece el laberinto que está a punto de pisar Gorbachov. blica tras su reaparición, Gorbachov trajo la buena nueva a la población de que tienen que subir los precios de los productos básicos: ei pan, la leche, la carne, la col- símbolos tradicionales de la economía soviética- cuya subvención le cuesta al Estado soviético unos cinco billones y medio de pesetas al año. El líder soviético dice que los cambios serán para mejorar, porque, si no, no se harían para intentar remediar las angustiosas escaseces, las colas, la deficiente calidad. Pero la población se divide entre la conciencia de que, en efecto, las cosas tienen que cambiar y el recelo ante lo que pudiera venir tras los varios decenios de letargo en los que ha estado dormitando el país. La reestructuración de personal en las empresas va a provocar unas reducciones de plantilla de un 5 a un 7 por 100. Unos dieciocho millones de personas perderán provisionalmente su empleo. ¿Habrá paro entonces? Las a- utoridades lo niegan y aducen para ello, entre otros, un factor demográfico: la caída de la natalidad registrada tras la segunda guerra mundial y el bajón que está provocando en el número de la población activa. Pero si Gorbachov se sale con la suya y consigue introducir las nuevas tecnologías en su país, las racionalizaciones de plantillas van a tener que ir mucho más allá de los ligeros recortes previstos de inmediato. Incluso, a más corto plazo, parece ser que una posible- tal vez la única- solución para evitar el paro va a ser el traslado de masas de trabajadores a las inhóspitas y a menudo semicolonizadas regiones de Siberia, Extremo Oriente y Asia Central, una perspectiva que aterra a los habitantes de las ciudades de Rusia y Ucrania. A tenor de las amenazas, aún puede ser mayor el recorte reestructurador para los burócratas, que en numerosas empresas forman un ejército mucho más numeroso que el de los propios obreros. Pero el burócrata cuenta con una seguridad infinita en su capacidad de resistencia a todos los embates. Desde Gogol hasta nuestros días, el burócrata es el vencedor eterno de todos los dramas planteados por la literatura y la historia rusas. Desde los días de Gogol hasta hoy, por Rusia han pasado zares despóticos, zares liberales, una revolución, purgas masivas, varios intentos de modernización y los más insólitos experimentos de reforma. De todas estas arremetidas, el burócrata ha sabido no sólo vencer, sino multiplicarse en progresión geométrica, causando el pasmo de novelistas e historiadores. El burócrata, en fin, se halla enquistado en el aparato del partido, al cual Gorbachov ha dado garantías de que seguirá siendo no sólo el único sino casi el exclusivo instrumento de la reforma. Y es que, como el propio líder se encarga de subrayar, sus reformas tienen como frontera los límites del sistema. La pregunta ahora es: ¿podrá el sistema contra sí mismo, el burócrata contra el burócrata y el partido contra su inercia? Mijail Gorbachov Son precisamente los trabajadores los que se muestran menos optimistas sobre las posibles ventajas que podrían portarles los cambios a corto plazo. El paso a la autofinanciación de todas las empresas soviéticas a partir del próximo año, en teoría, tendría que hacerlas depender de sus propios resultados, tanto para lo bueno como para lo malo. Pero ellos temen que, en su caso, sea más para lo segunda que para lo primero. Dos recientes huelgas laborales- u n fenómeno no autorizado por la Constitución y antes poco menos que milagroso- han tenido un mismo telón de fondo: con viejas chatarras, materiales desportillados y falta de suministros no se puede rendir lo que se exige, superar los recientemente impuestos controles de calidad y mantener la autofinanciación de la empresa... que temen que termine influyendo negativamente sobre sus bolsillos. Para colmo, en su primera intervención pú- -Con un hacha no se pueden hacer relojes Moscú. A. S. Las decisiones humanas tienen consecuencias imprevisibles. La primera decisión de Gorbachov fue promulgar la ley seca contra los salvajes excesos en el consumo de alcohol. Dos años después ha descendido el consumo oficial de vodka, pero se dispara la ingestión de drogas y sustancias tóxicas: Se cerró el grifo reduciendo la fabricación a los mínimos, pero el bebedor busca remedio a su sed en la ingestión de extraños licores de destilación casera: alcohol puro, agua de colonia, lociones, crecepelos y aerosoles y matamosquitos destilados en el hogar. Hace un año se aprobó una sonada ley que abría la puerta al trabajo particular en forma de cooperativas familiares. Hace unos días, el diario Izvestia afirmaba que el pueblo soviético carece de formación sicológica, legal y teórica para las cooperativas privadas. De los 28 restaurantes cooperativos que aún había en Moscú hace unos meses ya sólo quedan cinco. La carencia de recibos impresos, de cualquier licencia o extraño documentó es causa suficiente para cerrar el negocio. Los inspectores contra los ingresos ¡lícitos contemplan a los nuevos empresarios como a delincuentes. Las cooperativas no pueden abastecerse de materiales si no recurren al mercado paralelo. Y al final, el jefe local del partido decide acabar- con toda Tras el desastre de Chernobyl, Gorbachov lanzó una de sus más clamorosas consignas: Glasnost (transparencia, debate) para la vida pública. Poco después, un grupo de disidentes le tomaba la palabra y editaba por medios caseros una revista titulada Glasnost para participar en el debate. Tras sus misteriosas vacaciones otoñales, las primeras palabras de Gorbachov fueron para subrayar que sus reformas en ningún caso iban a ser una excusa para quienes deseaban dar la vuelta (pirivarot) al régimen. Todos los ejemplares del último numero de Glasnost fueron requisados, dos de sus colaboradores detenidos y el domicilio de su animador, Serguei Grigoriants, permanece estrechamente vigilado por el KGB. Ahora el país anda a la espera de lo que le deparará la nueva ley de autofinanciación empresarial. La necesidad de racionalizar y hacer rentables el mayor número de empresas nadie. lo niega. Pero aun antes de entrar en vigor, ya está dando que hablar. Nadie quiere pagar por los platos que otros han roto. Los conductores de autobuses de la ciudad de Chejov hicieron un paro de media jornada para advertir que no había manera de rendir con unos vehículos que parecían tanques después de la batalla ¿Acaso la culpa era de ios fabricantes? Dos semanas después, una fábrica de autobuses se ponía en huelga para advertir que no había manera de hacer los autobuses que se les exigía (autobuses a los que no se les cayeran las puertas) con los lamentables materiales de que disponían. El inspector de control de calidad resumía la situación: Con un hacha no se pueden fabricar relojes Probablemente, a los fabricantes de accesorios para autobuses tampoco les faltan razones para ponerse en huelga preventiva.