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VIERNES 16- 10- 87 ESPECTÁCULOS Crítica de teatro A B C 93 Pequeña pantalla ESPAÑA EN GUERRA Para completa confusión de quienes no la vivieron, Televisión Española repite la serie dedicada a nuestra última guerra civil. Y hay que reconocer que difícilmente podrían reunirse tantos supuestos historiadores para conseguir un producto tan deleznable, mentiroso y partidista. Bien es verdad que la inmensa mayoría de estos historiadores sólo saben de nuestra contienda lo que leyeron en los libros. Y es verdad también que el bando de los vencedores decuidó la publicación de los oportunos testimonios, mientras que los derrotados han invadido las bibliotecas con relatos que cuentan la historia a su manera. El documento audio- visual de TVE no es un intento respetable de estudio y análisis de aquel sangriento conflicto, sino un parcialísimo afán de justificación y defensa de los vencidos. Cosa que sería perfectamente comprensible si se condujera con honestidad. Pero las falsedades son tan evidentes que descalifican el propósito desde su comienzo. Ya en la denominación de los contendientes existe un grave olvido de la realidad. Nunca se llamaron republicanos y franquistas sino rojos y nacionales El aparato legal de la República fue en seguida suplantado por las organizaciones marxistas. Los milicianos eran la única autoridad verdadera y el embajador soviético Rosemberg formaba parte del Consejo de Ministros, dato importantísimo que nadie parece recordar. Se miente respecto a la intervención extranjera y a los suministros de material bélico. Se pretende ignorar que la casi totalidad de la industria quedó- con la mayoría del territorio- del lado del Gobierno republicano, así como gran parte de la flota y todo el oro del Banco de España. Fueron la desorganización, la anarquía y la torpeza de los dirigentes las causantes de su derrota. Se destruyó la ganadería, se paralizó la agricultura y el hambre atormentó a millones de seres que no podían recurrir al floreciente mercado negro Justificar ahora aquella escasez de alimentos con los bombardeos de los nacionales en el Mediterráneo- como se hace en el último capítulo de la serie- no pasa de ser una invención a posteriori tan falsa como la cómica afirmación de que era el propio Mussolini quien ordenaba las agresiones aéreas. Podía haberse conformado TVE con la primera proyección de esta desdichada serie. La segunda pasada demuestra que se pretende lavar el cerebro de los españoles que tuvieron la suerte de no presenciar la terrible experiencia. Pero todavía quedamos algunos que la vivimos en todo su horror y la guardamos fresca en la memoria y que podemos protestar de que se utilice la única Televisión que tenemos para falsear nuestra Historia y envenenar nuestra convivencia. El santo JOB Hamletmachine enigma escénico de Wilson en el Festival de Otoño Título: Hamletmachine Autor: Heiner Müller. Director: Roben Wilson. Versión inglesa: Cari Weber. Montaje del Almeida Theatre de Londres. Festival de Otoño. Teatro Albéniz. Con inocultable voluntad didáctica, el Festival de Otoño presenta a un autor, el alemán del Este Heiner Müller, según un típico montaje de ensayo muy vanguardista, muy minoritario, de Robert Wilson, realizador ya conocido aquí, pues el Festival de 1985 presentó una de sus creaciones (ver ABC 9- X- 85) Hamletmachine es un texto oscuro, airado, lleno de frenesí poético y político, cuyo epicentro podría ser un monólogo de Hamlet envuelto en una espesa onda de irrisión al que acompañan otras voces, otros ecos, instalados en referencias remotas al drama de Shakespeare. El escritor germano hace estallar el concreto mundo hamletiano y transporta sus esquirlas llenas de violencia a la turbulencia moral del mundo de hoy, gritado, denunciado, escupido violentamente por el poeta. El texto, oscuro de por sí, acentúa su oscuridad natural al ser transportado a un lenguaje inglés que Wilson se encarga de desmenuzar del mismo modo que desmenuza, estiliza, ridiculiza, mineraliza a los personajes y revuelve seres y cosas, sentimientos e ideas, en una especie de mayonesa plástica en que se organiza un nuevo mundo expresivo. Agrava esas oscuridades la utilización de sólo fragmentos de la obra y del montaje de Wilson. El espectáculo no es tal, sino un digest del espectáculo. Desdichado el espectador que lea previamente el texto traducido que aparece en el programa. Ya no podrá entender nada. Ni aparecen neveras sangrientas, ni mujeres desnudas, ni hay streptease alguno ni hablan de Marx, Lenin y Mao, a no ser que lo hagan brevísimamente en los cortísimos instantes en que el crítico, abrumado, dejó caer los párpados y la cabeza sobre el pecho. Hay un escenario. Wilson dispone sabiamente sus elementos en un ámbito de penumbra propicio a las iluminaciones súbitas y sucesivas que irán modificando sus aspectos, sus profundidades, sus apariencias alusivas a los distintos panoramas que el texto esboza. La belleza plástica es indudable. El juego quiere que este escenario vaya girando sobre sí mismo para presentarse al espectador, por cada una de sus cuatro caras, en una reduplicación espacial y temporal de la obra. Wilson rompe así vigorosas unidades del poema. En su esfuerzo por crear un mundo mágico donde el hombre se expresa a la par por su presencia corporal, su animalidad y por la alocución verbal o plástica de sus pensamientos o sueños. El juego es sumamente complicado y no absolutamente nuevo. Artaud ya preconizaba esta vuelta del lenguaje a sus fases respiratorias y plásticas; Ken Dewey, hace muchos años, sustituía ya las frases de Camus por músicas e imágenes dinámicas, y no se puede por menos de evocar ciertos montajes de Savis donde se identificaban la electrónica y la fuerza musical de las palabras. Wilson lleva esas maneras a sus últimas consecuencias. Los textos son jugados por trozos de frases, por palabras sueltas entre- -silencios, en juegos declamatorios cargados de modulaciones artificiales, más allá de los ensayos, hace veinte años, de Claude Regy con textos de Pinter y de P. Handke, entre otros. Manejados como marionetas, los personajes no se comunican entre sí. Es difícil su comunicación con los espectadores. Repiten cíclicamente los mecánicos sucesos de la primera visión, y al cambiar la perspectiva del escenario, las repeticiones van matizándose con textos sonambúlicos, como si los seres metalizados, casi esculpidos en el vano de sombras de la escena, fueran fantasmas de fantasmas, corpúsculos de seres anteriores condenados a repetirse en el vacío para los siglos de los siglos. Con la abolición, el repudio de todo realismo inmediato, el mensaje revolucionario se esencializa y se hace misterioso, difícilmente comprensible. Hamletmachine tal y como se ofrece en Madrid, es una figura demasiado mutilada para ser aprehendida y dilucidada. Como esta agrupación londinense llevará su espectáculo al festival con el que la Comedie de Saint- Etienne celebra su cuadragésimo aniversario, al que he sido invitado por su director, M. Daniel Benoin, me prometo aguantar el hermoso tostón otra vez, allí, y si con sus lógicas diferencias de presentación lo entiendo del todo, lo contaré a mis curiosos lectores cuando vuelva de Francia. Lorenzo LÓPEZ SANCHO D Misa funeral por Mompou. Hoy, a la una de la tarde, en la Encarnación y en ofrenda que la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando rinde en memoria a quien fue su académico de honor y compositor admirable Federico Mompou, se oficiará una misa en la que el Coro de RTVE, dirigido por Jordi Casas, interpretará- rezará- dos de las más bellas páginas del gran músico: su Cantar del alma y la Cantiga Al acto se une Música en Compostela después de los homenajes santiagueses de este verano, y contará, sin duda, con la asistencia de tantos amigos del entrañable artista, que nos dijo adiós para- siempre en junio último. F. -C. ¿BUSCA TRABAJO? Encuéntrelo en la sección de Anuncios pof palabras