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RELIGION -VIERNES 16- 10- 87 El general de los jesuítas defiende en el Sínodo el papel de los educadores Dramática intervención de un obispo exiliado de Camboya Ciudad del Vaticano. Santiago Martín, enviado especial No todos los padres sinodales quisieron hacer uso de la palabra para dirigirse a la asamblea. Es costumbre que algunos entreguen a la Secretaría su aportación por escrito. En estos días de círculos menores son ofrecidos a los medios de comunicación sus resúmenes. De ellas hay que destacar la dramática solicitud de ayuda hecha por el obispo camboyano y el informe presentado por el general jesuíta sobre la educación católica. Seis han sido las ponencias presentadas por escrito que nos fueron ofrecidas ayer a los medios de comunicación. De ellas, tres son particularmente interesantes. La primera es la de monseñor Ramousse, vicario apostólico de Phnom Penh, Camboya, que vive en el exilio. En Camboya- comienza diciendono se ha celebrado misa desde 1976. Todos los sacerdotes han muerto durante la revolución de Pol Pot. Las iglesias y los otros edificios han sido destruidos o confiscados. Los laicos se encargan ellos mismos de sus comunidades. Ellos nos piden que no les olvidemos, para que no se vean privados para siempre de la eucaristía. Después, el obispo camboyano pide ayuda para los refugiados de aquella nación asiática. La presencia de la Iglesia al lado de estos fieles consiste en darles una acogida amistosa y en ayudarles. Estos deberes son, generalmente, bien comprendidos por las Iglesias locales. Quizá más que otros grupos mejor organizados, los cristianos camboyanos necesitan una particular atención. Ellos necesitan la confianza de la Iglesia. Los tres motivos fundamentales de esta crisis son, para el general jesuíta: Hay, en primer lugar, una especie de rechazo a creer que el Espíritu, que para santificar el mundo inspira muchas y nuevas iniciativas no institucionales, quiera tener necesidad incluso de este cuerpo sin duda pesado y complejo como lo son las instituciones educativas católicas. También las escuelas, los colegios y las Universidades pueden desarrollar una función profética educando a las generaciones futuras, y todos aquéllos que donan lo mejor de sus vidas de fe pueden ser portadores del Espíritu del Señor, especialmente en las regiones en que la Iglesia católica no dispone de otras formas de diálogo y de contacto Existen, además, graves dudas sobre la capacidad que tendría una institución educativa para estar al servicio real de la opción preferencial por los pobres y de la promoción de la justicia en el nombre del Evangelio. Puesto que, por regla general, la enseñanza católica acoje mas bien a los mejores y no sólo a los más miserables de la sociedad, la influencia de la ideología marxista hace creer que la enseñnanza católica no sirve más que a una clase y que contribuye a mantener las estructuras injustas en detrimento de sus buenas intenciones de reformarlas. Si bien es verdad que la doctrina social de la Iglesia no inspira todas las instituciones escolares católicas, este hecho no debería poner en cuestión la capcidad de la escuela, del colegio y sobre todo de la Universidad para formar, en el seguimiento del Señor, mujeres y hombres que encarnen concretamente el mandamiento nuevo. El último punto hace referencia a las dificultades en asegurar un ideario católico, dadas las exigencias de excelencia académica, las obligaciones de los programas y las cargas financieras a las cuales están sometidos los centros educativos Terminó afirmando que renunciar a este ministerio eclesial significa abandonar una parte importante de la evangelización de la humanidad Días Merchán fue elegido relator de uno de los círculos Ciudad del Vaticano. S. M. Los círculos menores han comenzado y están ya en plena actividad. Su misión es reflexionar sobre las dos relaciones presentadas a la asamblea y elaborar nuevas propuestas. Los sinodales se han distribuido en 12 grupos, divididos por grupos idiomáticos: latín, francés, inglés, italiano, español y alemán. Una vez inscritos en un idioma, la presencia en uno u otro de los grupos en que se divide ese idioma se hace por orden alfabético de apellidos. Queda, por lo tanto, al azar y no a la voluntad el estar en un grupo u en otro. Así se han producido situaciones interesantes, como el hecho de que monseñor Lorscheider, de Brasil, esté en el mismo grupo (el español b) que monseñor Primatesta, de Argentina, siendo ambos muy distintos en sus posiciones teológicas. Igual ha ocurrido en el grupo español, al que pertenecen el prelado del Opus Dei, Alvaro del Portillo, y el fundador de los neocatecumenales, Kiko Arguello. En este grupo están también la española Angeles Galino, auditora, el sindicalista venezolano que intervino en el aula para hablar del mundo del trabajo, Enrique Marius, y dos de los obispos de nuestra nación: Díaz Merchán y Fernández. Por cierto, que monseñor Díaz Merchán ha sido elegido relator de su grupo y se habla de él como de un posible miembro de la futura Secretaría del Sínodo. El cardenal de Madrid y el obispo secretario de la Conferencia episcopal, Fernando Sebastián, están, a su vez, en el mismo grupo, el español c. Con ellos está el cardenal Sin, de Manila, y otro español, el general de los marianistas, Salaverri. En los demás grupos también hay notas curiosas. En el latino sólo se han inscrito cinco padres, uno de los cuales es el checoslovaco Hirka, que todavía no ha podido llegar al Sínodo. En el italiano, en cambio, las discusiones prometen ser apasionantes. En este grupo coinciden personajes tan destacados en sus posiciones teológicas como monseñor Martini de Milán y Giussani, de Comunión y liberación. A los grupos franceses han acudido los dos obispos portugueses (los brasileños lo han hecho a los españoles) Por cierto que en la intervención en el aula que tuvo monseñor Ribeiro, de Lisboa, pidió que se creara un grupo de lengua portuguesa, porque era el idioma que más se hablaba en la Iglesia En el grupo inglés b se las prometen felices, porque allí está el cardenal Hume, de Westminster, Inglaterra. Hume tiene fama de disfrutar de un exquisito humor inglés. Por ejemplo, en su intervención en el aula sinodal, ante las reiteradas peticiones en favor del latín, Hume pronunció su discurso en ese idioma. Pero al final, cuando apareció iluminada la palabra stop avisándole de que había concluido su tiempo, Hume añadió, siempre en latín, esa palabra no es latina, no la entiendo Toda la asamblea estalló en una carcajada. La fina ironía del cardenal había estado esperando hasta el final para decir a los organizadores que mucho insistir en el latín pero que, para lo práctico, empleaban una palabra inglesa. La religiosidad popular Otra aportación positiva ha sido la del cardenal Vidal, arzobispo de Cebú, de Filipinas. Se refirió a la religiosidad popular, destacando que la gran mayoría de los cristianos, casi en todo el mundo, no son intelectuales o gente muy culta, sino pueblo sencillo con una fe profunda pero frecuentemente poco instruido Después de pedir que no se menospreciase la piedad del pueblo, la defendió afirmando que es una genuina experiencia de Dios y de la fe. Es el modo concreto en que el cristianismo se ha encarnado en el pueblo, y se ha manifestado en un especial sentido de Dios y de su providencia, en la particular protección de la Virgen María y de los santos, y en algunas actitudes fundamentales ante la vida y ante la muerte. La religiosidad popular- añadió- ha ayudado a innumerables cristianos sencillos a mantener una fe profunda con un denso contenido religioso. Sin embargo, como Pablo VI observaba, no pocas veces abre el camino a muchas formas falsas de cristianismo menos auténtico Por esto último, monseñor Vidal pide al Sínodo que estudie el problema y que elabore algunas orientaciones para la justa formación de la religiosidad popular. Por último, el general de los jesuítas, el holandés Kolvenbach, ha dedicado su aportación a tratar de la grave crisis que afecta a la educación católica, crisis que él considera procedente, en primer lugar, de problemas internos antes que de presiones originadas en la hostilidad de los gobiernos laicos. Monseñor Lefebvre llegará hoy a Roma en son de paz Econe (Suiza) Afp. Monseñor Marcel Lefebvre abandonará hoy, viernes, la fraternidad de Écone (Suiza) para dirigirse a Roma donde debe encontrarse con los delegados de la Santa Sede para llegar a una solución que permita a su movimiento- según declaraciones próximas al prelado- obtener una cierta autonomía en el seno de la Iglesia y evitar así toda ruptura o cisma