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22 ABC OPINIÓN Panorama VfERNES 16- 10- 87 NDAN revueltos Prensa y periodistas, políticos y juristas, alrededor del proyecto de ley que el Gobierno ha preparado y que- d i c e n- está en trance de ser enviado a las Cortes. Se trata de los límites del secreto profesional del periodista para revelar sus fuentes de información si un juez se lo demanda. Soy defensor acérrimo de ese secreto porque me parece de elemental sentido común que si el periodista revela sus canales de información se le cerrarán para siempre. Y si coincide que en unas cuantas ocasiones la Justicia le obliga a desvelar el origen de las filtraciones que haya obtenido, se quedará ayuno de material para los restos. Esto sería atentatorio a la esencia del periodismo. Sin ceder de este principio, hay, sin embargo, dos casos en que debe quebrar. Uno, en los asuntos que afecten a la defensa nacional. No sólo porque puede poner en peligro intereses más excelsos, sino porque la exigencia acallaría al infidente informante y al imprudente transcriptor. La otra excepción, que no sé si estará contemplada en el proyecto, se presenta cuando i la información recibida por el profesional y i publicada por él se revela falsa, inexacta o I maliciosamente manipulada, produciendo injusto daño a terceros. En estos casos, la obligación de revelar la fuente sólo produciría be- neficios: eximiría de pecado al periodista eng a ñ a d o o b l i g a r í a a p e c h a r con sui responsabilidad al informante atrevido y beneficiaría la higiene social. ¡De no ser así, las más dolosas informaciones, las calumnias o las venganzas estarían B la orden del día. El periodista no responde porque se lo ha dicho otro y ha creído en él; el otro queda en el anonimato y, consiguientemente, en la impunidad. Cuando alguien acuda al juez aportando pruebas o indicios racionales de que la información es falsa y que ha producido daño en su imagen, en su honor o en su intimidad, el periodista debe colaborar a poner en la picota al cobarde informante que se ha servido de un honesto profesional para saciar un interés malsano. Defensa nacional y mentira; esas dos excepciones no sólo no perturban, sino que afianzan la difícil y digna tarea del periodista. Juan Manuel FANJUL SEDEÑO EXCEPCIONES AL SECRETO PROFESIONAL A El recuadro APAGÓN OE ESCÁNDALO E S una lástima que tengamos una derecha imposible. Llega un momento en que piensas muy seriamente y no sin fundamento si la derecha que padecemos no será un submarino del PSOE. Hay que darle la vuelta a la frase que dice la gente: Aquí tenemos PSOE para rato... y decir: Aquí no tendremos derecha durante mucho tiempo... Porque izquierda sí que tenemos, izquierda como Dios manda. Esa izquierda se llama Izquierda Unida. Estaba ayer tarde viendo el Telediario y vi que ponían con mucho rataplán una cuestión del Congreso sobre la eliminación en el Código Penal de la figura delictiva del escándalo público. Cicdolina no ha llegado a tanto en Italia. ¿Quién era el Chicholino que pronunciaba un discurso a lo Cela en el Parlamento, diciendo que enseñar las tetas, con perdón, no sólo no es pecado, sino que encima no es delito, que lo que no castiga el cielo no puede ser castigado en la tierra? ¿Era un moderno, un progresista, un socialista? No, era la izquierda de toda la vida, representada por un apellido de derechas de toda la vida. Era don Nicolás Sartorius y Alvarez de las Asturias. El nieto del conde de San Luis defendía la relatividad de conceptos que su abuelo tenía tan claros como la moral o las buenas costumbres. Sartorius seguía demostrándonos que la izquierda tiene el patrimonio de la demagogia cuando afirmaba: Para mí es más moral y escandaloso ver a los niños de ocho a diez años pidiendo limosna o limpiando cristales de coches, que ver a dos mujeres desnudas en una playa o a una pareja metiéndose mano en un bar. Aparte de que no sabía yo estas aficiones de voyeur de don Nicolás en cuestión de parejitas en los bares, el muy pillín, tiene el hombre toda la razón. La sociedad española le ha quitado el chandal al juez de Chidana y Sartorius no hacía más que ofrecer una percha legal para guardarlo en el baúl de los recuerdos, junto al uniforme de maestrante de su señor abuelo. Fue entonces que no ocurrió lo que debió ocurrir. Lo que debió ocurrir, si aquí tuviéramos una derecha como Dios manda, es que se hubiera levantado un señor de Alianza Popular más joven que Nicolás Sartorius, que es ya una vieja gloria, y hubiera dicho, más ácrata y más revisionista todavía: -Sí, señor Sartorius, tiene usted toda la razón. Es más moral y escandaloso que ver un par de buenas tetas ver a un parado vendiendo pañuelitos en un semáforo. Es más escandaloso ver al señor Cisneros llevándose para Venezuela las plusvalías del negocio que ha hecho, puesto en bandeja por el Gobierno espa- ñol. Es más escandaloso ver la lista de los sueldos de los altos cargos en la España de los tres millones de parados... (Luego, a la mañana, el otro escándalo. La radio dice que aunque el apagón afectó a media Cataluña y que ocho millones de españoles estuvieron a oscuras, todo estuvo bajo control. Que no hubo que lamentar un solo robo, ni un solo saqueo, una sola violación. Un apagón de escándalo. Aquí no hace falta que haya un apagón para que ocurran esas cosas. Esas cosas son las que ocurren cada lunes y cada martes, a plena luz. Por la ley natural de los contrarios, cuando hay un apagón, la gente hace algo distinto a cuando hay luz. De aquí que en el apagón de Cataluña los ladrones no robaran, los asaltantes no asaltaran, los descuideros no afanaran, los violadores no violaran... El verdadero escándalo es que, a estos efectos, España entera está en un continuo apagón, que ríase usted del de Nueva York... Antonio BURGOS OFICINAS EN ALQUILER Zona: glorieta de Cuatro Caminos, número 6, esq. a la calle Bravo Murillo EDIFICIO EXCLUSIVO DE 2 OFICINAS 2 2 Superficies: 71 m 142 m 234 m 420 m 2 y 725 m 2 Oficinas totalmente acondicionadas, con plazas de garaje en el mismo edificio Directametne propiedad Teléfono 446 58 54