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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 16 DE OCTUBRE 1987 ABC andantes fueron adiestrados por las asombrosas y sagaces lecciones de lasnovelas de caballería. Estas novelas sellan en su raíz el acuerdo hispanofrancés, en que no han reparado, en su mayoría, los especialistas. Las novelas de caballería españolas son el fruto de un largo itinerario. Por Roncesvalles entraron en España romeros y juglares franceses, que, camino de Santiago, entonaron variantes de la Chanson de Roland La Orlandina Los familiares de la curia afrancesada instalada en Santiago forjaron La crónica fabulosa del arzobispo Turpin que cuenta la venida de Carlomagno a España tras habérsele aparecido el Apóstol Santiago, Patrón de España. Los poemas bretones y carolingios serán traducidos o imitados en España con los relucientes antorchones de nuestro genio. El ciclo de la Mesa Redonda La vida del sabio Merlín Los hechos del rey Artús de Bretaña Las hazañas de Lanzarote del Lago etcétera) tras varios siglos de transcripciones y lecturas apasionadas, dará origen a la primera novela de caballería española: El Amadís de Gaula La búsqueda de la piedra filosofal y del Toisón de Oro, y el anhelo de aventuras agarran al vuelo la idiosincrasia española. Contrariamente a lo que se cree, el número de novelas de caballería españolas no fue superior a unas decenas de libros. Sin embargo, el género triunfó prodigiosamente entre 1514 y 1547, fecha del nacimiento de Cervantes. Entre sus fervientes admiradores, amén de Carlos V, Santa Teresa o San Ignacio, figuran los conquistadores. Este puñado de caballeros andantes con visos de alquimistas y perspectivas de adeptos de la panacea universal, conquistaron REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA RREGLANDO alabanzas y predicando c u l t u r a hoy será abierto de nuevo, con pompa y etiqueta, al educando patrio y al empollón oriundo, el Colegio de España de la Cité Universitaire; mansión que había permanecido cerrada (en pleno París) casi veinte años, para desconcierto de propios y asombro de extraños. Durante cuatro lustros, parando todo su ingenio en discurrir extravagancias, el Colegio de la Cité se alzaba deshabitado, rodeado de un corsé de alambradas y de una roñosa valla meada. Era un insólito castillo encantado, donde sólo correteaban los fantasmas de los caballeros andantes y que únicamente se dejaba penetrar por la hiedra. A DON QUIJOTE, EN PARÍS En mayo de 1968 concebí la aventura quijotesca de desencadenar a los galeotes encerrados en aquel castillo. Con dos amigos y en dos minutos ocupamos el Colegio. Al día siguiente, al fin liberada la Residencia, la entregamos al pueblo que, por cierto, vino con niños, tortillas y estampas de otro caballero que acababa de morir en los Andes. Revuelto en mis quimeras no me había dado cuenta de que conjuntamente estaba haciendo la revolución de propina. Dos semanas más tarde, la Policía, inquieta por este plus, con la misma sencillez con la que se ocupó la morada, desalojó a sus invasores hasta hoy. Juan Carlos I, con su Toisón de Oro al cuello, puede patrocinar esta reinauguración que tantas carnes hizo temblar. Un duende invisible preside, complica y ajusta las relaciones entre Francia y España. A banderas desplegadas en esta última década, el Rey de España ha puesto de manifiesto, rastreando las almas de los dos pueblos, sus afinidades herméticas. El gesto mágico más significativo ha sido el de incorporar en sellos, monedas, billetes y blasones el collar que orna su guión real: el Toisón de Oro. La Orden de Caballería del Toisón de Oro fue creada en 1429, por un alquimista borgoñón, Felipe el Bueno, padre de Carlos el Temerario. El primer capítulo español de la Orden se celebró en Barcelona, en 1519. Años después, en Amberes, y en francés, Carlos V abdicaría la Corona de España en su hijo Felipe II, cediéndole el cabalístico collar. España, tierra de heterodoxos, de anarquistas, de caballeros aventureros, de conquistadores y de místicos, honra y magnifica el Toisón. Nuestros caballeros VIII EXPOSICIÓN MARFILES ARTESANÍA Hasta d 30 de Octubre Una selección única en Madrid. Apresúrese Duran JayaxP Serrano. 30. Td. 435 29 80.28001 Madrid América con la ilusión de topar con las tierras míticas de sus novelas: Florida, Patagonia, Amazonas... La mitad de los libros de caballería se escribieron en Ciudad Rodrigo. Los dos ciclos más célebres fueron compuestos por un judío converso, Feliciano de Silva Los Amadises y por una clarividente dama que sólo gastó una coquetería en su vida, la de ocultar su nombre Los Palmerines Con gusto y con cachaza, el Arco dei Triunfo de París ha inscrito con letras de caja alta el nombre de Ciudad Rodrigo- l a ciudad donde aprendí a leer y a escribir- Que nadie tome por desatino de Napoleón lo que es un cumplido de la memoria. Felipe II, arrimado a la sombra del concilio de Trento, trata de enterrar aquella literatura cabalística que no lograba enchufar con su dentera de modernizar a España. Por eso, por esotro y por lo de más allá, y a hurto de la grandeza, pronto no dispondrá nuestra idolatrada tierruca de más caballero que de Don Dinero Cervantes, medio siglo después de que los índices, la censura y la fuerza hayan dado la puntilla a la novela de caballería, comenzará a escribir en una cárcel de Sevilla, donde le han enceldado los modernistas trentinos la última y mejor novela del género: El Quijote Las relaciones entre estos dos reinos caldeos que son España y Francia serán siempre excesivas o irracionales. Felipe II, orgulloso de haber ganado a su entrañable rival una batalla menor (San Quintín) desmirriado trozo de una guerra perdida por recuperar su dilecta Borgoña, construye la octava maravilla del mundo, El Escorial, y sus tataranietos, Falla, Picasso, Dalí, irán en peregrinación a París, como San Ignacio en su día, para conquistar gloria. En el Toisón figura un vellocino de oro pendido de un árbol. Según nos cuentan nuestros maestros del pasado, este tesoro estaba guardado por un dragón; animal fabuloso que tenía la fuerza de un león y la habilidad de la serpiente. Los caballeros andantes afrontaron el dragón para conseguir el precioso vellocino. El Toisón de Oro representa (como la piedra filosofal) la lucidez, el amor, la armonía y el conocimiento. Con este aguacero de símbolos y significados se abre hoy de nuevo el Colegio de España de París... esperando a Don Quijote. Fernando ARRABAL