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DOMINGO 11- 10- 87 RELIGIÓN ABC 65 para prueban los debates del actual Sínodo que quieren sacar todo ei jugo al replanteamiento de la función del seglar lanzada por el Vaticano II. El segundo rostro del Vaticano II fue la apertura de la Iglesia al mundo actual con un texto fundamental, la Constitución sobre la Iglesia y el mundo, y cuatro fundamentales declaraciones: la referida a la libertad religiosa, la del ecumenismo, la de los judíos y la dedicada a las religiones no cristianas. La Constitución sobre la Iglesia y el mundo fue el más novedoso- -e inesperado, porque el tema ni aparecía en los esquemas preparatorios- de los documentos conciliares. En ella se pasaba de la visión de una Iglesia encerrada en sí misma, puramente a la espectativa de que el mundo viniera a su regazo, decidida a descalificar y condenar casi todo lo que de nuevo aportaba el siglo XX, a una Iglesia que se sentía parte del mundo, que se abría a él y a sus problemas, que compartía sus angustias y sus esperanzas y que a la tradición de las excomuniones prefería hoy la medicina de la misericordia En este documento se reconocía la autonomía de las realidades terrenas y se daba un gran paso para la nueva postura de la Iglesia en el mundo: la de buscar una Iglesia libre en el una aventura cuyas dimensiones y cuya misma duración- cuatro años de trabajos- no sospechaban ni los propios padres conciliares. Ni siquiera Juan XXÍII llegaría a ver su final. Como Moisés, se limitaría a ver la tierra prometida desde la esperanza, y sería Pablo VI quien tuviera que pilotar la mayor parte de la asamblea y concluirla u apertura, su tarea a les del sacrificio de la misa y del resto de la liturgia, se acentuasen los aspectos comunitarios, el carácter de asamblea viva en la que todos, sacerdotes y fieles, participaran activamente. Para ello el cambio más v i s i b l e fue el de la adaptación de la liturgia a las lenguas vernáculas, para que los fieles hablasen a Dios con el mismo lenguaje con el que habitualmente hablan entre ellos. Pero no menos importante fue la reforma de todos los textos litúrgicos con un acercamiento mucho más vivo de los fieles a la Palabra de Dios. Menos visible, pero de mucho más calado a la larga, fue la importancia de la Constitución sobre la Iglesia y la serie de decretos sobre los diversos estamentos del Pueblo de Dios: obispos, sacerdotes, religiosos y seglares. En todos ellos se registra un salto gigantesco: de una Iglesia predominantemente jurídica, como sociedad perfecta, se pasa a una visión más bíblica de la Iglesia entendida como Pueblo de Dios. Un replanteamiento ideológico llamado a reformar y vitalizar toda la pastoral de la Iglesia en los próximos siglos. Es esta una reforma que aún está a medio camino como lo com. V Pablo VI conciliar le diciembre de 1963) as sobre los obispos y el gobierno ecumenismo. final y promulgación de la constiturgia y del decreto sobre los me: ial. leí Concilio para facilitar los deba- conciliar ie noviembre de 1964) sobre escatología y la Virgen, el ispos, la libertad religiosa, los ju: ristianas, la revelación, el apostoisbíteros, las iglesias orientales, la erno, las misiones, los religiosos, ion cristiana y tos sacramentos, ipa del Concilio. Estado libre, sin teocracias ni cesa- que el hombre de buena conciencia tiene un real derecho a vivir y prac ropapismos. ticar aquello que le dicta su conEl tema más discutido, pero tal ciencia sin imposiciones legales. vez el más vital, fue la promulgaComplemento de este planteación de la libertad religiosa. A la miento eran las otras tres declaraIglesia que en las encíclicas de Pió ciones que hacían también girar la IX y de León XIII proponía a la ver- postura de la Iglesia ante el mundo dad católica como la única mereceComo es lógico toda esta refordora de libertad, sucedía una Iglesia ma, que no tenía en algunos aspecque, aunque reivindica su verdad tos menos profundidad que la miscomo auténtica y única, renuncia a ma del siglo XVI, sólo que en este imponerla a los demás y reconoce caso promovida y dirigida desde las alturas del Pontificado, no podía realizarse ni aplicarse sin dificultades. Y a los años creadores del Vaticano II sucedieron los mucho más. Cuarta etapa, final del Concilio difíciles del primer postconcilio, en (del 14 de septiembre al 8 de diciembre de 1965) el que muchas de las renovaciones del Concilio fueron confundidas por 14- IX- 1965 Misa concelebrada de apertura y discurso de Pablo VI. algunos con el capricho sin funda 15- IX al Discusión de los esquemas sobre la libertad religiosa, mento, provocando una crisis que 16- X- 1965 la iglesia en el mundo moderno, las misiones y los obligó no pocas veces a Pablo VI y presbíteros. después a Juan Pablo II a tirar del 28- X- 1965 Voto final y promulgación de los decretos, sobre el ofifreno de la prudencia. Esto no obscio pastoral de los obispos, la renovación de la vida retante la bandera del Concilio no ha ligiosa, la formación sacerdotal y de las declaraciones sido arriada. sobre la educación cristiana y sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas. La gran aventura que Juan XXIII 18- XI- 1965 Voto final y promulgación de ¡a constitución sobre la reempezó hace ahora XXV años tuvo velación divina y del decreto sobre el apostolado de los que ser concluida por Pablo VI al laicos. arrebatar la muerte al Papa Roncalli 7- XII- 1965 La última sesión publica. Voto final y promulgación de entre la primera y la segunda selos decretos sobre la libertad religiosa, los presbíteros, sión. Y veinticinco años después silas misiones y la constitución pastoral sobre la Iglesia gue siendo la tarea fundamental de en el mundo moderno, la Iglesia de hoy. Una tarea que ha 8- XII- 1965 Acto solemne de clausura del Concilio ecuménico, al de llenar aún la vida de toda la acaire libre, en la Plaza de San Pedro. tual generación de cristianos. J. L. M. D.