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34 ABC INTERNACIONAL DOMINGO 11- 10- 87 Bork, decidido a luchar por su puesto en el Supremo Nueva York. J. M. C. Los que daban por seguro que el juez Bork abandonaría su empeño de alcanzar un puesto en el Tribunal Supremo norteamericano se han llevado un buen chasco. Tras hablar con su familia y consultar con el presidente, el juez ha decidido continuar la lucha, pese a tenerla a todos los efectos perdida. Hay cosas más importantes dice Bork. Por ejemplo, los principios. Luego, el precedente que se establecería, si cediera a unas presiones políticas. Algo que podría poner en entredicho el conRobert Bork cepto de la independencia judicial añade. El caso Bork lo conocen, pues ha sobrepasado las fronteras norteamericanas: con un Tribunal Supremo dividido en cuatro liberales y cuatro conservadores, Reagan se encontró con la oportunidad de mantener su filosofía más alia de su mandato cuando el magistrado que venía haciendo de comodín se retiró a principios de verano. Nombrando un hombre de su línea, el actual presidente se aseguraba la continuidad de la misma desde el más alto Tribunal de la nación, que aquí hace también las veces de Tribunal Constitucional. Eligió a Robert Bork, un hombre que a lo largo de su carrera había demostrado dos cosas: una mente jurídica de primera y un fuerte apego a la línea conservadora. Pueden imaginarse que, nada más anunciarse su nombramiento, se movilizaran todos los grupos archiliberales, desde los feministas a los de color, dispuestos a impedir que fuera confirmado. Pero Bork, como digo, ha dicho que continúa hasta el final. Y el presidente le apoya. Esta actitud de librar una batalla perdida ha galvanizado a sus seguidores, que se disponen a apiñarse en torno a él. Dar la vuelta a la situación es poco menos que imposible. Si un senador, después de haber anunciado su no sale con un sí habrá perdido el escaño en la próxima elección, porque reconocería que, o se equivocó al principio o no supo resistir las presiones luego. O sea, que Bork será rechazado. Pero como él dice, está en juego algo más importante que su puesto en el Tribunal Supremo. Ante todo, su carácter, que ha sido presentado con las tintas más negras y él quiere, reivindicar en el Pleno del Senado, demostrando que no es el ogro que dicen sus enemigos, que no han dudado en echar mano de las mayores exageraciones. Luego, quiere demostrar que un juez como él no se retira ante una multitud con ánimo de linchamiento como con la que se enfrenta. Y por último, quiere que todos esos senadores conservadores que van a votar contra él se retracten ante sus electores, votando contra un juez conservador. En una palabra, Bork no cree que va a ser una batalla del todo perdida. Horizonte: CLARA, LA EMBAJADORA Muy fuera de su estilo, se ha ido discretamente del mundo Clara Boothe Luce, a la edad de ochenta y cuatro años. Y digo fuera de su estilo porque mientras fue una mujer activa, o casi diría superactiva, no hubo cosa que no hiciese y con frecuencia con estrépito. Ninguna mujer como ella representó a aquella América de los primeros años de la posguerra, cuando el resto del mundo apenas tenía otra cosa que hacer que admirar a los norteamericanos. Esta mujer extraordinariamente bella, neoyorquina, millonaria, esposa de uno de los hombres más influyentes del país, fundador o cófundador de Time- Life fue periodista, escritora, conferenciante, comediógrafa, política y diplomática, embajadora y actriz de cine. Como dirían sus compatriotas, Clara fue la darling de su tiempo. Republicana y superconservadora, aunque primero fue demócrata, que hoy pasaría inadvertida por ello en Washington, pero que en los años cincuenta detonaba un poco, Eisenhower la nombró embajadora en Roma en 1953. Era Clara una ferviente católica, con un espíritu militante, y por aquel tiempo Italia estaba indecisa sobre si dejarse gobernar por los demócratas cristianos o por los comunistas. Clara no dejó dudas sobre lo que harían los Estados Unidos en el caso de que los comunistas conquistaáen el Poder. Los italianos estaban fascinados por ella, medio temerosos y medio divertidos. Era una de esas mujeres de las que se enamora todo el mundo, sobre todo políticos maduros y play- boys Lo mismo ocurría con la bellísima esposa de Chiang- Kai- Shek, May Lin, que tenía encandilado a medio Washington. Clara era, la verdad, una rubia preciosa, aunque repipi, y digan lo que quieran los obituarios, muy inteligentes. Quizá ahora, después de la liberación de la mujer (en los Estados Unidos la mujer siempre estuvo liberada, cosa que no me atrevería a decir del varón americano) Clara Boothe Luce no habría brillado tanto, pero cuando ella era joven y la mujer no se dedicaba a la política, representó en el Congreso, por dos veces, a Connecticut. De su etapa como embajadora en Roma se contaban infinidad de anécdotas. Según una de ellas, durante una recepción en el Vaticano la embajadora arrinconó al Papa de tal manera y le habló con tanto fervor religioso que Su Santidad tuvo que decirle: Pero, señora Luce, yo ya soy católico. Curiosamente no era, en cambio, una mujer pacata, ni mucho menos meliflua. Su éxito teatral más grande fue su comedia Las mujeres en la que ponía a bajar de un burro a las historiadas señoronas de Nueva York. Fue una venganza, porque la que entonces llamaban café society nunca fue generosa con Clara. Seguramente le tenían envidia. Además de dinero, poseía todo lo demás que no tenían ellas, incluida belleza, juventud y celebridad. Tampoco fueron generosos con ella los políticos de Washington. Cuando de nuevo Eisenhower la propuso como. embajadora en Brasil es cierto que obtuvo la aprobación del Senado, pero no sin oír desagradables opiniones sobre sus méritos y capacidades para desempeñar el cargo, cuando todo el mundo sabía que su gestión diplomática en Roma había sido un éxito. Como Clara era una mujer orgullosa, renunció a la Embajada en Brasil, y poco a poco fue deslizándose fuera de la atención pública hasta que murió ayer. Siempre había tenido poca salud, hasta el punto de que el puesto de Roma lo dejó por enfermedad. Pero ya ven ustedes que llegó a los ochenta y cuatro años. Habrá sido un día de nostalgias para los buenos mozos supervivientes de la América de los años treinta. Manuel BLANCO TOBIO Obiang Nguema elogia la ayuda francesa y critica celadamente la cooperación española Riaba (Guinea Ecuatorial) Efe El presidente ecuatoguineano, Teodoro Obiang Nguema, criticó ayer las muchas cooperaciones (de ayuda a su país) que se presentan sin plan en lo que observadores periodísticos y diplomáticos consideran una referencia a España. Obiang, en cambio, elogió la ayuda económica y técnica prestada a su país por la República Francesa. El presidente guineano hizo el comentario sentan sin plan Diversos representantes del en el marco de un discurso que pronunció Cuerpo diplomático y de organismos internacon motivo de la colocación de la primera cionales asistentes al acto interpretaron estas piedra de la central de Riaba, que proporcio- palabras de Obiang como un crítica, entre nará energía eléctrica a Malabo y al resto de otras, a la cooperación española. La central hidroeléctrica de Riaba, cuyo la isla de Bioko (antiguo Fernando Poo) No podemos dejar de agradecer al país presupuesto rebasa los veinte millones de dólares, ha sido financiada en un veinticinco por amigo, ia República Francesa, que ha hecho posible ia realización de esta obra manifes- ciento por la Comunidad Económica Europea tó en otro pasaje de su discurso el presidente y en un setenta y cinco por ciento por la Caja central de Cooperación Económica Francesa. de Guinea Ecuatorial. Obiang también agradeció genéricamente En la construcción de la central y del tendido la cooperación internacional antes de cen- eléctrico participan cuatro empresas francesurar las muchas cooperaciones que se pre- sas y una empresa hispano- guineana.