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SÁBADO 10- 10- 87- ESPECTÁCULOS -ABC, pág. 83 Segundo programa y un nuevo éxito del Ballet del Teatro Lírico Nacional Con coreografías de Balanchine, Ray Barra y Nacho Duato servicio coreográfico, en evoluMadrid ciones, actitudes, movimientos y La adscripción al Teatro Lírico Nacional de la Zarzuela, como bacomposición de solistas y figullet titular, del antes Clásico, señala un acierto y un doble benefiras. Por ello, más que citas indicio: para el conjunto y para el teatro que lo acoge. Es indudable, vidualizadas rindo mi aplauso al a juzgar por la velada que comento, la de presentación del sebloque entero de intérpretes. gundo programa de su temporada, que hay un gran progreso. Los resultados que se aplauacierto Ray Barra: quizá convenMuy brillante, con la clausura dieron con verdadero entusiasmo de una polonesa de sumo efecga trabajar, sobre todo, la delec- s i se me permite, hasta un to, participación lucidísima de la tación, el sereno desarrollo pauexcelente pareja solista- Aranpoco desquiciado por parte de sado en evoluciones y movimientxa Arguelles, exquisita, y Antoalgunos, con peligro de envanetos antes que la brillantez, nio Castilla, digno de ella- y de cimiento para los bailarines, que vivacidad y fuerza hacia, la que, los restantes elementos. Lo peor: pueden creerlo todo ya logradode por sí, tienden los bisónos el color tan chillón del vestuario. son más que notables, dignos de danzarines, que piensan llegar así mejor al público. loa sin considerandos ni relativiUna romanza sin palabras y dades y más de realzar por trauna hoja de álbum pianísticas de En el programa, el buen proMendelssohn, presentadas con tarse de una compañía joven, grama presentado, los puntos de con elementos jovencísimos. partida y arranque se rindieron a el título Romanza dieron oportunidad de lucir su armonio ¿Estamos en el camino de lograr dos coreografías del gran maessa técnica y compenetración a un buen ballet clásico español, tro George Balanchine. Muy emCarmen Molina y Raúl Tino, con de signo permanente y profesiopleada la de Los cuatro tempecoreografía muy lograda, lírica y ramentos con partitura de Paul nal? Insisto: lo que ocurra depoética, sin desmesuramientos ni Hindemith para orquesta, cuerda penderá de las rectorías, ya y piano. Mucho, más infrecuente alardes, de Ray Barra. próxima la de Maya Plisetskaia, el Tema y variaciones con de los apoyos y medios, ahora La de Nacho Duato para la música del cuarto movimiento de muy generosos en el presupues Sinfonía india de Carlos Chála Tercera suite para orquesta to de la Zarzuela, incluso del cavez, responde a la vitalidad, el de Tchaikowsky. riño oficial que se advierte; pero exotismo, el color, la riqueza rítantes, sobre odo, del espíritu de Siempre que veo y escucho mica tan sugerente de la partitudisciplina, de ilusión, de labor en Los cuatro temperamentos ra del compositor mexicano. Fue equipo y la ausencia de pruritos pienso en la relatividad de los tíuna demostración alegre, de estelares de quienes tienen mutulos- Melancólico Sanguícontagioso impulso, muy bien cho, mucho tiempo frente a sí neo Flemático y Colérirealizada por todos, la de esta co -que califican cada parte, para conquistar las más altas cidanza ritual que consagra un codespués de presentar el tema. mas. razón al sol. Creo que importa el todo: una Una impresión personal y no buena música, tan sólida como concreta, sobre determinado arPárrafo aparte para la contries proverbial en el autor germatista o momento, sino aplicable a bución sonora. Con la colaborano, dominador de la forma y la la generalidad del trabajo de las ción correcta, segura, un poco orquestación y muy apta para el huestes que hoy gobierna con escasa de vuelo y sensibilidad Ray Barra en sonido y matices de Agustín Serrano, siempre experto pianista que resuelve papeletas no fáciles- tocó él solo en las páginas de Mendelssohn y participó en Hindemith- la Orquesta Sinfónica de Madrid, llevada con brillantez, soltura y precisión por Miguel Roa, prestó un concurso magnífico: completa la cuerda en Hindemith, espléndido el viola solista en Tchaikowsky, intencionado y con acento en el juego rítmico el ballet de Chávez. ¡Qué distinto, qué enorme diferencia ver bailar con apoyo de música viva que enlatada! El foso que vacio crea distanciamiento y frialdad, cuando está bien poblado imoulsa y anima. Justo que en las largas ovaciones finales, en escena el maestro entre los bailarines, levantase a los profesores, particularmente ovacionados. Antonio FERNANDEZ- CID Carlos Kleiber, por fin en Madrid fin, los deseos tantas veces formulados de una visita de quien, con el apellido, heredó, quizá superó, la excepcional talla artística paterna. Viene Carlos Kleiber en eí, para mí, acontecimiento máximo del Festival de Otoño, con la Sinfónica de Baviera, y quienes aún no han tenido la ocasión de gustar directamente sus versiones- ningún buen aficionado es presumible que desconozca las discográficas- podrán comprobar que los fervorosos términos en los que sobre él se expresan cuantos sí lo vieron actuar no son sino reflejo de una calidad extraordinaria. Es- significativo, y no es la primera vez que lo subrayo, que tenores tan distintos como Luciano Pavarotti o Plácido Domingo se identifiquen al juzgar excepcional su batuta. Lo es que todo un Leonard Bernstein escriba que procura no dirigir a conjuntos y en ciudades donde las ofreció Kleiber las obras por él recientemente interpretadas, ya que es tal la fuerza de su personalidad que deja huella profunda en los profesores que han sido gobernados por él. Pero hay más. Después de oír su Carmen inolvidable de Viena, con los filarmónicos en el foso de la Staatsoper; de asistir con asombro al Otello conmemorativo del centenario del estreno en la Scala de Milán, en ambos casos con Plácido Do- mingo encabezando el cuadro de cantantes; cuando hemos gustado la auténtica transfiguración de Mirella Freni- Luciano Pavarotti en La boneme obra que tantas veces les vimos, dentro del Festival de Munich, o el prodigioso Caballero de la rosa del mismo teatro, no hay lugar más que para la convicción: nos hallamos ante un grandísimo director- ¿el mejor? -del momento actual. Que su repertorio sea voluntariamente limitado, que tenga fama de exigente, incluso con exceso, y temible en sus reacciones, sin duda es otro cantar. Lo que importa son los resultados. Y quien logra en disco un memorable Tristán no es menos deslumbrador en las sinfonías de Beethpven o Brahms grabadas. Queda, claro, la incógnita de todo concierto vivo, lo que tiene de riesgo, lo que añade o quita. Pero nadie puede restarnos la ilusión e interés previos. Carlos Kleiber en Madrid justifica las expectaciones todas. A. F. -C. Carlos Kleiber Si un día ya lejano- han pasado bastante más de cincuenta años- constituyó sensacional descubrimiento, base largo tiempo de encendidos comentarios, la presentación madrileña del maestro Erich Kleiber, uno de los más grandes directores de su generación, hoy se cumplen, al