Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
XII ABC ABC fITfci atúo Pensamiento y ciencias sociales 10 octubre- 1987 J UAN Sarda es una- Hay que tener en de esas raras cuenta tres hechos. personas capaUno, que el cambio ces de escribir la histo- trascendental desde ria y de protagonizarla. el punto de vista históVista con la perspectirico- no fue completo. Juan Sarda Dexeus, Escritos (1948- 1980) Edición de Raimundo Ortega. Introducción va de hoy, su obra esde Enrique Fuentes Quintana. Banco de España (Madrid, 1987) 710 páginas Incluso, como el propio crita como economista Sarda hizo ver en su y como historiador de momento, se dio marla economía, no sólo cha atrás en el- proceso reviste el mayor interés, sino que resulta de tuaba el Banco de España, puesto al sen icio liberalizador durante te etapa de los planes imprescindible lectura para quien quiera analide las necesidades crediticiass del Gobierno. de desarrollo. Era posiblemente inviable en zar determinados problemas de la sociedad El resultado era la inflación, la ineficacia y el aquel marco político la total flexibilización del española contemporánea. Si se toma como agotamiento- hasta casi cero, Kteralmente- mercado de trabajo o la ausencia dé intervenejemplo un tema de actualidad, en España y de las reservas de divisas. ciones en la industria o el crédito. Entre otras en otros países occidentales, como es la hisEra necesario, por tanto, no un paliativo a razones, porque el criterio de legitimidad que toria monetaria, no habrá ningún especialista estos problemas, sino ún replanteamiento de asumieron los gobernantes del. franquismo de solvencia que pueda omitir la lectura pormenorizada de su excelente libro La política monetaria y las fluctuaciones de la economía española en el siglo XIX, o sus trabajos sobre tos problemas financieros en la Segunda República. Sólo por ello resulta del todo merecido el homenaje que, con la edición de este volumen dedica el Banco de España a quien fue durante muchos años director de su Servicio de Estudios y miembro de sus Consejos general y ejecutivo. La obra de Juan Sarda Pero en estos escritos hay mucho más. Hay una documentación de primer orden, con trabajos inéditos sobre ei proceso que condujo al plan de estabilización de 1959 y sobre sus consecuencias inmediatas en la economía y la sociedad españolas. No es exagerado afirmar que los cambios ocurridos en la política económica en torno a 1960 significan un punto de inflexión en la historia económica del franquismo. Los gobernantes españoles de aquel momento optaron por una transformación en las condiciones de la economía que implicaban una apertura mucho mayor hacia el resto del mundo y una relajación de los controles del Estado sobre la producción y distribución, de. los bienes y servicios. Antes de esa fecha, según él propio Sarda, son apreciables dos etapas en los dos largos decenios que van desde el fin de la guerra al plan de estabilización. En primer lugar, de 1939 a 1953 se asiste aun período de aislamiento económico, motivado por la guerra mundial y por la hostilidad de los vencedores en este conflicto hacia el régimen de Franco. Pero también los principios inspiradores del Estado español de entonces eran inequívocamente contrarios a la libertad de movimientos económicos- y no sólo económicos- con el exterior. -las reglas del juego. Algunos políticos del régimen eran conscientes de que éste sólo sobreviviría con cierta holgura si se modificaban las normas inspiradoras de la actividad económica. Y esos políticos acudieron a los organismos internacionales y a un reducido pero valioso grupo de expertos económicos españoles. Ahí, en lugar relevante, estaba Juan Sarda. Como observa el profesor Fuentes Quintana en su esclarecédor prólogo a este volumen, el papel desempeñado por Sarda fue doblé: emitió diversos informes- ahora publicados- con una impecable lógiEntre. 1951 y 1953 se dieron algunos cam- ca económica y sirvió de hábil enlace con los bios importantes en la economía española. organismos exteriores. Quizá el mérito mayor Las circunstancias de la guerra fría propicia- de la actuación de Sarda fue su lucidez al ron la alianza de España con los Estados concebir el problema económico de España Unidos. Estos pactos representaron una co- como una cuestión global, en la que había rriente de aire vivificador a un organismo ex- que coordinar medidas de política fiscal, mohausto. El flujo de divisas permitió importacio- netaria, crediticia y comercial. El resultado fue nes de equipo capital, aunque fuera en pro- el plan de estabilización, cuya norma más porciones modestas, y con ello se hizo evidente fue el decreto- ley de 21 de julio de posible un incremento de la eficiencia econó- 1959. mica. Sin embargo, hay que recordar que la En síntesis, el plan consistía en una liberaespañola distaba mucho de ser una economía de mercado similar al resto de las occi- lización de la actividad económica, en una dentales. En el sector exterior, por ejemplo, aproximación de la econoía española a las era necesario atravesar barreras costosísi- reglas del mercado y en una apertura a los mas para importar productos o para vender intercambios con el exterior. Todo ello era en otros países los que aquí se obtenían. El congruente. No se podía permitir la normalisector financiero era una pirámide sometida a zación de las relaciones económicas exterioun rígido control- incluso de apertura de su- res sin una adecuación del sistema al modelo cursales bancarias- en cuya cúspide se si- vigente en los demás países occidentales. entre 1960 y 1975 fue el de la eficacia de su protagonismo económico- recuérdese el Estado de las obras -y ése protagonismo no podía ser compartido por un ente anónimo como es el mercado. Algunas de las secuelas de aquel intervencionismo son padecidas todavía hoy por la sociedad española: El segundo hecho a tener en cuenta es el moderado coste social que tuvo aquel cambio decisivo. El tercero, que este éxito económico no fue casual. Sus orígenes están, muy posiblemente, en la existencia de hombres Como Juan Sarda, que supieron con destreza admirable imponer la racionalidad en un mundo ahormado por el dogma y el arbitrismo. No en vano una de las actividades de Sarda en los años cincuenta fue la promoción de Facultades de Economía. Si España no acabó derivando hacia una sociedad de tipo nasserista fue en gran medida por el factor humano que representaban estos científicos, convencidos de que había que aproximarse a un comportamiento colectivo similar al del resto de Europa. En este sentido, Sarda es más afortunado que sus predecesores en el liberalismo económico español, Jovellanos y Figuerola. El sí ha podido ver cómo sus esperanzas han quedado cabalmente cumplidas. Pedro TEDDE DE LORCA