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VIII ABC Lo que ahora vamos a ver es cómo la forma épica evoluciona, se desprende su piel métrica y le salen pezuñas en los pies, cómo se transforma de pronto en un cruce fecundo entre el monstruo alado de la epopeya y la prosa especializada de la narración de entretenimiento, un mamífero más o menos domesticado, si se me permite completar pobremente la metáfora. El resultado es un híbrido fecundo, una nueva especie, la noveia europea. De modo que el ijyár es España y la fecha entre 16 G 5 y 1615, una década muy cómoda y fácil dé conservar en el boísüio. Florece la literatura española, y Lope de Vega escribe quinientas comedias que hoy día están muertas como las pocas que escribiera su contemporáneo Miguel de Cavantes Saavedra. Nuestro hombre saie de su rincón de la manera más discreta. Yo sólo puedo echar una mirada de reojo a su vida, que ustedes, sin embargo, encontrarán fácilmente en diversas introducciones a su obra. Aquí lo que nos interesa son ios los libros, no las personas. Lo de la mano tullida de Cervantes no lo sabrán ustedes por mí; ABC Miremos hacia Inglaterra. En el tremendo ocaso del período isabelino, se estrenaban o se habían estrenado poco antes las incomparables tragedias de Shakespeare, el gran desfile de Hamlet (1601) Ótelo (1604) Macbeth (1605) (Es muy posible que, mientras Cervantes inventaba a su loco caballero, Shakespeare estuviera inventando a su rey loco. Y a la sombra del roble de Shakespeare crecían Ben Jonson, Fletcher y muchos otros dramaturgos, un espeso sotobosque de talentos. Los sonetos de Shakespeare, la cumbre más alta de ese tipo de cosa, se publicaron en 1609, y ese influyente monumento de la prosa que es la versión de la Biblia del rey Jacobo salió en 1611. Milton nació en 1608, entre las fechas de la primera y la segunda parte del Quijote. En la colonia inglesa de Virginia, el capitán John Smith daba 10 octubre- 1987 Nuestro hombre sale de su rincón (echar una mirada de reojo a su vida, las personas. Lo de la mano tullida d a la luz su Revelación cierta en 1608, y su Mapa de Virginia en 1612. Fue el primer escritor de la frontera que tuvo este país. Francia e Italia Para Francia esta década, significó una breve depresión entre dos épocas grandes, inmediatamente siguiente a la era admirable y vistosa del poeta Ronsard y el ensayista Montaigne. La poesía moría de muerte decorosa a manos de pálidos perfeccionistas, rimadores perfectos pero visionarios impotentes, como el famoso e influyente Malherbe. Estaban de moda novelas sentimentales tan malas como la Astrea, de Honoré d Urfé. El siguiente poeta verdaderamente grande, La Fontaine. aún no había nacido, ni habían hecho aparición los dramaturgos, Racine y Moliere. El Imperio español Miguel de Cervantes Saavedra (1547- 1616) William Shakespeare (1564- 1616) El. Imperio español se hallaba, en la cima de su poderío y de su fama cuantío nació Cervantes. Sus peores males y su mejor literatura comenzaron a finales del siglo. Madrid, en tiempos del aprendizaje literario de Cervantes, en los años siguientes a 1583, era un hervidero de versificadores, menesterosos y fabricantes de prosa castellana más o menos pulida. Estaba, como ya he dicho, Lope de Vega, que como dramaturgo eclipsaba totalmente a Cervantes y era capaz de escribir una comedia en veinticuatro horas, con todos los chistes y las muertes que hicieran falta. Estaba el propio Cervantes, un fracasado como soldado, como poeta, como dramaturgo, como funcionario (le pagaban sesenta centavos al día por requisar trigo con destino a la desdichada Armada Invencible) y que, en 1605, publica la primera parte del Quijote. Vale la pena, quizá, que echemos una rápida ojeada al mundo de las letras entre 1605 y 1615, los años de publicación de ias dos partes del Quijote. Una cosa atrae mucho la atención de este observador: esa manía casi patológica de hacer sonetos qué se da en toda Europa, en Italia, España, Inglaterra, Polonia, Francia; ese frenesí extraño, aunque no del todo despreciable, por aprisionar una emoción, una imagen o una idea en una celda de catorce versos, tras los áureos barrotes de cinco o siete rimas, cinco en los países latinos, siete en Inglaterra. grande de los escritores moscovitas (antes del Renacimiento del siglo XIX) el protopope Avvakum (16201681) lo único que se distingue dentro de una larga época de opresión y aislamiento son cuentos de hadas anónimos, poemas narrativos sin rima que declamaban los recitadores y en donde se cantaban las hazañas de héroes legendarios (la colección más antigua de esta byliny fue puesta por escrito en 1620 para un inglés llamado Richard James) En Rusia, como en Alemania, En. Italia, en medio de una era de la literatura estaba todavía en estaopresión y tiranía que había comen- do fetal. zado a mediados del siglo XVI, en la que todo pensamiento era sospeComentarios críticos choso y toda expresión del pensamiento era reprimida, la década que Algunos críticos, una minoría muy estamos comentando es un período difusa y desaparecida largo tiempo de poesía altisonante, sin otra cosa ha, han intentado demostrar que el digna de mención que las metáforas Quijote no es más que una farsa extravagantes y los conceptos re- tonta. Otros han sostenido que el buscados de Giovanni Marini y sus Quijote es la mejor novela de todos seguidores. El poeta Tprquato Tas- ios tiempos. Hace cien años ur enso había acabado diez años antes, tusiasta crítico francés, Sainteel trágico desastre que fue su vida; Beuve, lo calificó de la Biblia de la y Giordano Bruno, gran pensador Humanidad No caigamos bajo el independiente, moría en la hoguera hechizo de estos encantadores. (1600) El traductor de la edición Viking, En cuanto a. Alemania, no hay Samuel Putnarri, recomienda a prograndes escritores en la década pósito del Quijote los libros de Bell que estamos viendo, y que corres y Krutch. Yo discrepo enérgicamenponde al umbral del llamado Rena- te de muchas de las cosas que se cimiento alemán (1600- 1740) La li- dicen en esos libros. Discrepo de teratura francesa ejercía una in- afirmaciones como lá de que lá fluencia poderosa sobre varios percepción de Cervantes era tan poetas menores, y había numero- sensible, su inteligencia tan flexible, sas saciedades literarias a imagen su imaginación tan activa y su hude las italianas. mor tan sutil como los de ShakesEn Rusia, entre los fogosos pan- peare No, por. favor: aunque redufletos de Iván el Terrible (finales del. jéramos a. Shakespeare a sus cosiglo XVI) y el nacimiento del más rnediá Cervantes seguiría yendo a la zaga en todas esas cosas. Del Rey Lear, el Quijote sólo puede ser escudero. Lo único en que Cervantes y Shakespeare son iguales es en influencia, en difusión espiritual: estoy pensando en la larga sombra arrojada sobre la posteridad receptiva por una imagen creada que pueden seguir viviendo con. independencia, del propio libro. Las obras de Shakespeare, sin embargo, seguirán viviendo aparte de la sombra que proyecten. Se ha señalado que ambos escritores fallecieron el día de San Jorge de 1616, tras haber dado muerte entre los dos al dragón de las falsas apariencias como dice Bell con frase caprichosa pero incorrecta: le- jos de dar muerte al dragón, tanto Cervantes como Shakespeare, cada uno a su modo, pasearon; a la hermosa bestia atada de una correa, para que de sus escamas irisadas y de su ojo melancólico se disfrutara para toda la eternidad de las letras. (Por cierto que, aunque se cite el 23 de abril como fecha de la muerte de ambos- y es mí cumpleaños- Cervantes y Shakespeare murieron bajo distintos calendarios; hay una diferencia dé diez días entre una fecha y otra. En torno al Quijote oímos un estridente choque de opiniones, que a veces tienen el timbre de la mente firme pero pedestre de Sancho y otras veces nos recuerdan la furia de don Quijote contra los molinos. Católicos y protestantes, místicos flacos y estadistas gordos, críticos bienintencionados pero verbosos y periclitados, de la cuerda de un