Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC, pág. 48- LA FIESTA NACIONAL -Sexta corrida de la feria del Pilar de Zaragoza -SÁBADO 10- 10- 87 Las viejas heridas de los toros y del teatro Niño de la Capea toreó para aficionados Zaragoza. Vicente Zabala, enviado especial Vivimos la última feria de la temporada española con mentalidad de balance, de recuento final, de cómputo de una campaña que hace la 27- ¡veintisiete años ya, Dios mío! -de mi carrera profesional, trotando por ésas ferias, contrastando modos y modas, estilos y maneras, y no sólo de los toreros, sino del comportamiento de los diferentes públicos, que reflejan la indiscutible diversidad, terriblemente variopinta, de las diferentes regiones de España. Me encanta la feria del Pilar, entre otras cosas, por lo pronto que comienzan las corridas, que me permite ir al teatro por la noche. He hecho a lo largo de los años grandes amigos entre esa gente deliciosa que son los cómicos. Lo que me duele es que hayan desaparecido compañías enteras y actores entrañables ¡cómo recuerdo a don Paco Martínez Soria! tertulias nocturnas inol vidables en cualquier café, conversando de toros y de teatro; el inolvidable ventrílocuo Balder, los últimos años de Celia Gámez, los primeros de una Lina Niño de la Capea Morgan, tan encantadora, tan traviesa, tan divertida, tan castiza, hambrienta de palmas y de chipirones de anzuelo (ahora hay que insistiría para que tome cuatro gambas seguidas... el éxito de los entonces Chicos Zori y Santos antes de divorciarse de Manolita Codeso, el romance real de mi entrañable Analía Gadé con Fernando Fernán- Gómez, tras bordar el pelirrojo y excepcional actor su papel en La pereza una Alicia Tomás antes de ser torera, cenando a las tres de la madrugada en cualquier cafetín detrás del teatro Arriaga, de Bilbao, habiéndome de toros y de toreros sin parar, recordando antiguos amoríos con el Rey Hussein de Jordania, en París, y, como buena catalana, echando las cuentas de la marcha del teatro, pues había montado compañía y andaba dándole siempre vueltas al duro. Todo este rollo del teatro viene a cuento de algo que yo relaciono íntimamente con los toros. Anocne me llevaron unos amigos a conocer el viejo recinto del Oasis, que equivale al Molino de Barcelona o a El Alcázar de Valencia. Aquí actúa una aragonesa que lleva muchos años triunfando en la Ciudad Condal. Se llama Lita Claver y se apoda La Maña Se trata de un personaje desgarrado, que conecta con el público con una comicidad y un tem- peramento tan fuerte que sus paisanos se la comen literalmente en cada una de las funciones (hace tres al día) Interviene también el público. Pide voluntarios para que canten jotas, cuenta mi! chistes subidos de tono y, al final, cuando el achacoso teatro se cae de ovaciones, se dirige al público. Y pide con sinceras lágrimas en los ojos por la continuidad del viejo teatro, por unas subvenciones que se van a eso que llaman cultura representado por actores (siempre los mismos... que muy poco o nada le dicen al verdadero pueblo. La Maña pide subvenciones para lo que genera diversión, esparcimiento, risa, alegría del pueblo. También la fiesta de los toros necesita otro tipo de ayuda. La plaza de Zaragoza debe cubrir su hermoso coso taurómaco por los modernos sistemas, que no la dejarían sin sol los días de corrida. Se habla del despilfarro de no sé cuántos cientos de millones para hacer un recinto donde juegue el gran equipo de baloncesto que hoy tiene Zaragoza. Y no se dan cuenta de que ya lo tienen. Que hay que gastarse mucho menos dinero en cubrir la plaza, que es de la Diputación, para que resulte útil y rentable, además de confortable, durante todo el año. Es preciso remozar el Oasis, simpatiquísima Maña, y también poner ¡a plaza de toros al día, verla libre de los soplidos del Moncayo, que impiden el lucimiento de los toreros, y, sobre todo, las amenazas de lluvia en esta época tan insegura del año, a un paso ya dei invierno. La corrida de hoy ha transcurrido en medio de un auténtico vendaval. No se podía torear en ningún lugar de la plaza. Por si fuera poca desgracia, la corrida de Manolo González ha salido mala. Sólo ef gran momento del Niño de la Capea, frente al lote más potable, ha hecho posible que la tarde no se hundiera, porque el salmantino, seguro, reposado, poderosísimo, sometía a los toros de la única manera que se puede reducir su aspereza: bajando la mano. Es que una cosa es torear y otra diferente acompañar las embestidas de los toros. Eso lo entienden bien los buenos profesionales del toreo, porque saben lo difícil que es torear por delante y llevar a los toros hasta detrás de la cadera con la mano baja. No se torea de abajo hacia arriba, porque desde los años treinta, cuando se perfecciona la revolución de! Terromoto de Triana, ya no se puede torear auténticamente bien si no es de arriba abajo. Sólo es permisible el toreo con la mano alta cuando el toro es un inválido. Las dos faenas del Niño de la Capea, mejor en la que mató mal que la segunda, pese a que ésta fuera premiada con la oreja, tuvieron el denominador común del engaño a rastras. Era hermoso contemplar cómo el toro de Manolo González, que se lo pensaba unos instantes, acababa por hundir al final los pitones en la muTeta. Pedro despegaba el brazo en el primer natural. En el remate del pase, lejos de deshacerse la reunión, se estrechaba un poco más el grupo que forman la fiera y el torero. Un instante, y la mano adelantándose -Ficha de la corrida Plaza de Zaragoza. Sexta corrida de feria. Lleno. Seis toros de Manolo González, difíciles. Sólo se salvaron los del lote del Niño de la Capea. Ruiz Miguel, de grana y oro. Cinco pinchazos, estocada y descabello (silencio) En el cuarto, metisaca, tres pinchazos y estocada (dos avisos y división de opiniones) Niño de la Capea, de verde y oro. Dos pinchazos, metisaca y un descabello (ovación y vuelta al ruedo) En el quinto, estocada (ovación, oreja y vuelta al ruedo) Joselito, de rosa y oro. Bajonazo (pitos) En el sexto, pinchazo y estocada (aviso y palmas) El rubio de Quismondo pico superiormente y fue muy ovacionado. hasta los ojos del toro andaluz, como para cegarle, y vuelve a tirar de él... y, como embelesado, sigue el animal por la curv que se cierra más y más en cada pase, hasta que en el punto inverosímil del cuarto natural nace como solución el pase de pecho, en el que la mano, ya vuelta, barre los lomos y vacía limpiamente a la res. Los pies estaban siempre atornillados en el suelo, con el sitio y espacio suficientes para girar sobre los talones y volver á aprisionar al toro en el engaño. El toro, éste su primer toro, que no era malo, tampoco lo era de carril, pero fue el Niño de la Capea quien lo encarriló en el toreo al natural, atrayendo las miradas del público hacia el trapo y hacia ¡a cabeza de la fiera, que, al final, iba completamente convencida de que no le quedaba otro camino que el de seguir el mando de) maestro salmantino, que, rico y en plenitud de facultades, a los muchos años de alternativa, rebosa afición, mientras su toreo ha adquirido lo que antes no tenía: un ritmo, un reposo y un señorío realmente admirable. Y eso fue la corrida. Ruiz Miguel, con un lote imposible, puso corazón, pero no le acompañó la suerte. Pinchó mucho ai primero y escuchó dos avisos en su segundo, después de estar valentísimo. Joselito, también con un mal lote, no pudo hacer n áda con su primero. Escuchó muchos pitos. En el sexto, que tampoco se dejó torear, porfió lo indecible. Sonaría un aviso y muchas palmas cuando abandonó la plaza. Los del tiempo anuncian agua, mucha agua, para los días más importantes de la feria del Pilar. Posibles diluvios y la plaza de Zaragoza todavía sin cubrir. El teatro y los toros no cuentan con la ayuda de las alturas. No creo en la mala fe, pero sí en las torpezas, en los errores, en la falta de visión y de previsión del futuro. Pero estoy seguro de que al final caerán en la cuenta, porque todo en último extremo acaba teniendo solución. Un día aparecerá un rayo de luz que ilumine las mentes, un jirón entre las nubes, como clara y dulce mirada de mujer, que sirva de bálsamo a tantas heridas como tienen el teatro y la fiesta nacional. D Con motivo de la celebración de la feria del Pilar, la Diputación Provincial de Zaragoza ha editado un folleto, en el que Benjamín Ventura y Pepe García resumen, con acierto y profusión de datos, lo que fueron las sucesivas ferias de los años cincuenta. La publicación incluye también una guía de la feria y los carteles premiados en el concurso Feria del Pilar 87.