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ABC, pág. 44 CIENCIA -SÁBADO 10- 10- 87 El próximo día 19 se cumplen cincuenta años de la muerte de Rutherford Este físico británico fue el descubridor del átomo Madrid. José María Fernández- Rúa El próximo día 19 se cumplirá el quincuagésimo aniversario del fallecimiento de uno de los más eminentes físicos de principios de este siglo: Ernest Rutherford, que formuló la hipótesis de que el átomo no era indivisible, que constaba de un núcleo y que estaba rodeado de electrones animados de un movimiento orbital. Este eminente investigador británico recibió el Premio Nobel de Química en 1908, cuando tenía treinta y siete años de edad. Emest Rutherford- no confundir con Rutheford (Daniel) también británico, que murió en 1819 y a quien se debe el descubrimiento del nitrógeno por la misma época que Priestley- nació en Nueva Zelanda el 30 de agosto de 1871. Después de trabajar con su padre en la granja de la familia y tras lograr una beca para la Universidad de Nueva Zelanda, donde empezó a interesarse por la Física, el joven Rutherford consiguió desarrollar un detector magnético de ondas de radio. Consiguió otra beca y pudo desplazarse a Ernest Rutherford Inglaterra, ingresando en Cambridge, donde permanecería hasta casi finales del siglo pasado. Fue entonces cuando consiguió una plaza de profesor de Física en la Universidad McGill de Montreal (Canadá) Allí permaneció hasta 1907, año en que volvió a Inglaterra, esta vez a Manchester, como profesor de esa Universidad. Por desarrollar la teoría de la desintegración radiactiva de los elementos, por determinar la naturaleza de las partículas alfa y por concebir el átomo nuclear, Rutherford fue galardonado con el Premio Nobel de Química en I908. El profesor Carlos Sánchez del Río, publicó un artículo en la revista Arbor en 1971, con motivo de cumplirse el centenario del nacimiento de Rutherford, en el que recordaba que este científico llegó a Europa poco antes del descubrimiento de la radiactividad y se incorporó al laboratorio Cavendish, que era entonces el primer centro del mundo en el estudio de ionización de los gases, lo que le permitió adquirir una formación experimental que le sería preciosa en la detección de las radiaciones ionizantes emitidas por las sustancias radiactivas. radiactivo que bombardearan a través de un cilindro dentro del cual había introducido ciertos gases. Cuando introdujo oxígeno, el número de destellos caía, puesto que el gas absorbía algunas de las partículas alfa antes de que pudieran llegar a la pantalla de sulfuro de zinc. Esto era debido a que el núcleo del átomo de hidrógeno consiste en un sólo protón que era empujado hacia delante por las partículas alfa. Cuando los protones chocaban con la pantalla se producían destellos luminosos. Después, cuando se introdujo nitrógeno en el cilindro, a pesar de que los destellos de las partículas alfa se redujeron en número, aparecían ocasionalmente destellos del tipo de los producidos por el hidrógeno. La única conclusión a la que podía llegarse- señala Asimov- era que las partículas alfa estaban produciendo el desprendimiento de los protones fuera del núcleo del átomo de hidrógeno, de modo que los únicos núcleos que quedaban pertenecían a átomos de oxígeno. Esto quiere decir, en pocas palabras, que Emest Rutherford fue el primer ser humano que transformó un elemento en otro, como resultado de las manipulaciones con sus propias manos. Había conseguido demostrar la primera reacción nuclear hecha por el hombre, pero hay que decir que sólo una partícula alfa entre trescientas mil ¡nteraccionaba con el núcleo, de modo que no era una forma de transmutación muy práctica. Ernest Rutherford- que con el tiempo se convirtió en lord Rutherford of Nelson- murió el 19 de octubre de I937 en Londres. Como dice el profesor Sánchez del Río, fue uno de esos hombres que parece que deberían ser abundantes, pero que son rarísimos Jan Talmon: sistemas expertos para ayudar al médico Madrid. J L. F. -Ch. El profesor Jan Talmon, director del departamento de Informática de la Universidad holandesa de Linsburg, considera que la inteligencia artificial, que tiene un campo de actuación muy importante en la práctica médica, en ningún caso puede sustituir al profesional médico. En este sentido, el profesor Talmon, considerado como uno de los principales expertos europeos en la aplicación de la inteligencia artificial a las ciencias de la salud, señala que el médico siempre tendrá la potestad, y la responsabilidad, de seguir o no seguir los consejos facilitados por un sistema experto. No obstante, añade que tampoco puede apartar las posibilidades de ayuda que le facilitan las nuevas tecnologías. Desde el nacimiento de la inteligencia artificial, los profesionales de la medicina buscaron la posibilidad de utilizar estas técnicas en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades. Los logros conseguidos han llevado en los últimos años a considerarlas como una herramienta capaz de sustituir a los médicos. Sin embargo, el profesor Talmon señala que esto queda muy lejos de la realidad. La informática tiene sus limitaciones, importantes en algunos aspectos, y nunca debe tratar de copiar la forma de actuar de los humanos. Así, el profesor Jan Talmon afirma que sólo puede utilizarse como un instrumento de ayuda para el profesional. La eficacia de la inteligencia artificial disminuye cuanto más se aleja de los aspectos técnicos de diagnóstico y tratamiento y se adentra en el campo de las relaciones entre el médico y el paciente, y los beneficios que éstas conllevan. Las primeras aplicaciones de la inteligencia artificial en el campo de la medicina se plasmó en el sistema experto conocido como MYCIN, dedicado al diagnóstico de las enfermedades sanguíneas producidas por bacterias. Este sistema se basaba en la implementación en forma de reglas. De este modo, el sistema respondía con un diagnóstico cuando se le decía qué es lo que ocurría. Sin embargo, el margen de incertidumbre de la ciencia médica impide que su eficacia sea la necesaria, por lo que se pasó a buscar otro tipo de aplicaciones. De este modo se llegó a Oncocín, sistema en el que se recogen todos los protocolos de quimioterapia en el tratamiento de enfermos de cáncer. Estos protocolos son descripciones de cómo deben ser tratados los pacientes que sufren tumores específicos cuando están recibiendo terapia para su enfermedad. El profesor Jan Talmon considera que es en este ámbito en el que los sistemas expertos pueden ser de gran utilidad. Otros campos pueden ser las pruebas de laboratorio, especificando las rutinas que se deben realizar; la decisión sobre tipos de pruebas y test de diagnóstico para enfermos neuromusculares, tal y como se está experimentando en Dinamarca, y las unidades coronarias de vigilancia intensiva, en las que se puede utilizar para recoger toda la información necesaria para realizar un seguimiento de la evolución del paciente. Fundación Areces: Jornadas sobre sinergética, orden y caos Madrid. S. C. Durante los próximos días 13 al 17 tendrán lugar en Madrid unas jornadas internacionales sobre Sinergética, orden y caos (en las Ciencias Naturales, la Matemática y otras Ciencias) organizadas por la Fundación Ramón Areces y la UNED. El coordinador de estas sesiones de trabajo es el profesor Manuel García Valverde. Especialistas españoles y extranjeros- entre los que cabe citar a Aracil, Liñán, López de Haro, Alvarez- Estrada, Velarde, Haken, Arecchi, Krinsky y Szepfalusy- desarrollarán las siguientes ponencias: Fluidos, Biología y láser Fluidos y combustión Procesos estocásticos y transiciones Física, Química y Biología Métodos matemáticos y Biología, Ecología e Informática Fenómenos radiactivos A partir de su época de Montreal- escribía el profesor Sánchez del Río- se dedicó al estudio de los fenómenos radiactivos. En Montreal coincidió con Soddy y allí pasó también un año el entonces joven Otto Hahn, que poco después de la muerte de Rutherford habría de descubrir la fisión del uranio El prestigioso divulgador científico Isaac Asimov, en su Enciclopedia biográfica de Ciencia y Tecnología recuerda que en el año 1917 Rutherford se puso a trabajar activamente en las medidas cuantitativas de la radiactividad. Permitió a partículas alfa producidas por una pequeña cantidad de material