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SÁBADO 10- 10- 87- RELÍGION -ABC, póg. 37 Tensión en el Sínodo tras la crítica de algunos aspectos de los movimientos Cerrada defensa de la Acción Católica por los obispos italianos Ciudad del Vaticano. Santiago Martín, enviado especial Mañana tranquila, de transición quizá, la de ayer en el aula sinodal. Los padres que intervinieron no hicieron aportaciones especialmente originales y se limitaron a insistir en argumentos ya tratados. Merece la pena destacar el discurso de Forrest, el representante de los carismáticos, que planteó el tema de la escasez de hombres en las iglesias y del peligro de que la religión termine convirtiéndose en algo sólo para mujeres Mientras crece la expectación ante la intervención de los pesos pesados de la Iglesia italiana- Martini y Ballestrero- y de los líderes de dos grandes movimientos- Opus Dei y Comunión y Liberación- la mañana de ayer fue tranquila. Incluso los padres pudieron recrearse viendo una breve película. Efectivamente, la aportación del Episcopado hondureno estuvo acompañada por un corto sobre la evangelizacíón entre los campesinos en aquella nación iberoamericana. Entre pasillos, sin embargo, se comentaban los incidentes de los días precedentes: el deseo del Papa, expresado al cardenal Obando, de que los obispos aporten criterios de discernimiento sobre los movimientos eclesiales, el malestar que creó en los prelados afines a estos movimientos la intervención del cardenal Lorscheider, de Brasil; el intento de formar un grupo de presión que neutralice esa crítica. Sin duda que los próximos días se van a clarificar enormemente las posiciones en la asamblea y se va a llegar a la formación de los círculos menores con mucho material para elaborar. rirse también a la situación de la mujer y del hombre en la Iglesia. Se esperaba que se pronunciase sobre los movimientos y, en cambio, prefirió dedicar su ponencia a subrayar que uno de los problemas más graves en este momento es la escasez de hombres en las iglesias. Mientras trabajamos por una justa promoción de la mujer- d i j o- es necesario desarrollar programas dinámicos que permitan a los hombres sentirse a gusto y activos en la Iglesia. Es preciso y urgente crear actividades pastorales dirigidas específicamente y explícitamente a atraer a los hombres. Debemos empeñarnos seriamente por conservar una imagen viril del sacerdocio. Mientras extendemos- el papel de la mujer en la iglesia, debemos garantizar, en cierto modo, que la iglesia de Cristo permanezca abierta y sea atractiva para los hombres. Comunión y Liberación planta cara a los obispos Roma. S. M. En medio de una gran expectación, el fundador del Movimiento italiano Comunión y Liberación realizó ayer por la tarde su intervención en el aula sinodal. Giussani, que es sacerdote diocesano, figura entre los obispos sinodales como miembro de pleno derecho por deseo expreso del Papa. En su misma situación está el padre Forres, de los Carismálicos, y monseñor Del Portillo, del Opus Dei. Comunión y Liberación es uno de los grupos laicales con mayor vitalidad en Italia y está cada vez más presente en otros paises. En los últimos meses, sin embargo, se han producido algunos roces entre este movimiento y otras asociaciones italianas, como la Acción Católica. Por esto, y porque el problema de los movimientos es candente ahora en el Sínodo, la intervención de Giussani era esperada con atención. El fundador italiano comenzó preguntándose por la Naturaleza y misión del cristianismo, y dentro de él, por la función del laico. El hombre de hoy- afirmó- dotado de posibilidades operativas como nunca en la Historia, no es capaz de percibir a Cristo como respuesta clara y cierta al significado de su mismo ingenio. Las instituciones, con frecuencia, no ofrecen vitalmente esa respuesta Esta manifestación de Giussani, aunque no hace referencia directa a las instituciones de la Iglesia, va a escocer seguramente a todos aquellos que se sienten criticados y juzgados como cristianos menos comprometidos por la actuación más decidida. Giussani continuó en esta misma línea veladamente acusatoria al afirmar á continua- ción que lo que falta no es tanto la repeti- ción literal del anuncio sino la experiencia de un encuentro. Es un impacto humano que debe acontecer: con una persona, con un grupo, con una realidad social. De este: modo- continuó diciendo- el misterio de la Iglesia debe resultar presencia que mueve, es decir, movimiento. Así han surgido los movimientos eclesiales. Ellos son formas históricas con las que el esíritu ayuda a la misión de la Iglesia hoy También quiso el fundador de Comunión y Liberación marcar algunas condiciones que deben cumplir los movimientos para ser eclesiales: la primera, la apertura total del carísima a la institución eclesial y, por consiguiente, la obediencia al obispo La segunda, la libertad, por la cual la paternidad del obispo, más allá de sus opiniones personales, sepa respetar la identidad del carisma y acoger como factor constructivo hasta en el plano pastoral la concreción de formas que el carisma mismo va tomando en su diócesis Cuanto más esté un carisma- añadióreferido y alineado con la Iglesia universal a través de los instrumentos adecuados, tanto más intensifica su fuerza edificadora de la Iglesia particular Por lo tanto, para Giussani, el acento, aún aceptando la inserción en la Iglesia diocesana y el respeto al obispo, no está tanto en esa comunión con la Iglesia local cuanto en la unión a la Iglesia universal. De esta unión de la cual nacerá para él la vitalidad y la eficacia en el trabajo concreto en las diócesis particulares. Defensa de la Acción Católica El obispo de Viterbo, monseñor Tagliaferri, en representación de la Conferencia Episcopal italiana, habló de la Acción Católica. En el fondo de su discurso está la polémica, aún no cerrada, entre la Acción Católica italiana y Comunión y Liberación. Muchos temen que este conflicto, propio de un país determinado, salpique por un lado a los demás movimientos y por otro a las relaciones entre éstos y la jerarquía, que no son en la mayoría de las naciones tan conflictivas como lo han sido en Italia en ios últimos años. Tagliaferri citó a la Acción Católica con palabras de Juan Pablo II y la definió como singular forma de actividad laical en estrecha unión con los sacerdotes y obispos Y la experiencia- añadió- confirma la verdad y eficacia de esta identificación. El resto de su discurso fue destinado a ensalzar la unión que la Acción Católica tiene con los obispos diocesanos y cómo ha conseguido introducirse en las parroquias sin crear conflictos con los sacerdotes. A la vez resaltó que es escuela de formación para los laicos y que ha sido y es un verdadero semillero de santos, como hace unos días se puso de manifiesto con la beatificación de un francés y dos italianas, todos de Acción Católica. Terminó diciendo que está abierta a todos y procura favorecer la complementariedad y la comunión con las otras formas asociativas, respetando a cada una de ellas, en vistas a la unidad de la Iglesia Sin decirlo expresamente, Tagliaferri ha manifestado el deseo de buena parte del Episcopado italiano: que los movimientos se conviertan en lo que fue y sigue siendo la Acción Católica: asociaciones laicales en estrecha dependencia y. relación con los obispos. Laicos y elección de obispos De las dieciséis intervenciones de ayer merece la pena destacar la del cardenal Gantin, prefecto de la Congregación para los Obispos. Recordó que en el canon 377 está previsto que los laicos puedan intervenir en la elección de los obispos de sus diócesis. Esta intervención se realizaría cuando el nuncio tuviera a bien consultar a algunos seglares que el considerara suficientemente prudentes e informados y, por supuesto, bajo total secreto. Sobre la mujer se pronunciaron dos padres sinodales. El obispo de Rouyn (Canadá) volvió a insistir en la necesidad urgente de que la mujer se incorpore plenamente a la vida de la Iglesia, para lo cual es imprescindible remover los obstáculos canónicos que bloquean el acceso de los laicos- hombres y mujeres- a los puestos que no necesiten la ordenación sacerdotal, tales como los Tribunales eclesiásticos o los Consejos pastorales Pidió también que se abrogasen las reglas que prohiben a las mujeres ayudar en la eucaristía y que se abriese el Ministerio del acolitado y del lectorado a las mujeres También pidió que se volviese a estudiar el problema teológico que impide el acceso femenino al diaconado y al sacerdocio. Por su parte, Thomas Forrest, sacerdote redentorista de Estados Unidos, que ha sido invitado al Sínodo como padre y no como auditor y que representa en la Iglesia al movimiento c arismático, tomó la palabra para refe-