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6 de octubre de 1987 Núm. 151 N O hace falta hacer especial hincapié en ciertas noticias para poner en conocimiento de la opinión pública la situación por la que está pasando la enseñanza en España. Son continuas y acaloradas las protestas hacia la política educativa que está siguiendo el Ministerio de Educación y Ciencia Visto el problema desde la Universidad, el panorama es auténticamente desolador, ya que, por un lado, la confusión es máxima, y por otro, el desánimo se ha generalizado. CONFUSIÓN Y DESANIMO Julio R. VILLANUEVA Las deficiencias puestas en evidencia por los sistemas impuestos de selección del profesorado, junto con la falta de recursos humanos de cierta altura y las deficiencias materiales, pueden ¡levar a la Universidad a un auténtico desastre al emprender la reforma de planes de estudios que se trata de introducir afirma el catedrático de la Universidad de Salamanca Julio Rodríguez Villanueva en este artículo. La docencia y la investigación demandan una dedicación del profesorado y un ambiente académico que actualmente no existen, y tenemos, dolorosamente, que reconocer que los equipos de trabajo que mediante grandes esfuerzos a lo largo de varios años habían logrado conseguir un ambiente científico ven cómo por momentos este ambiente se degrada y difumina. Observar el estado de ánimo y cómo se expresan un buen número de nuestros mejores profesoresinvestigadores universitarios es algo absolutamente deprimente y que nos llena de preocupación El fracaso de la reforma universitaria es lamentable, ya que está todo el mundo descontento. Las deficiencias puestas en evidencia por los sistemas impuestos de selección del profesorado, junto con la falta de recursos humanos de cierta altura y las deficiencias materiales, pueden llevar a la Universidad a un auténtico desastre al emprender la reforma de planes de estudios que se trata de introducir. Estos, al igual que la reforma del tercer ciclo, es obvio que se han de basar necesariamente en la calidad de un profesorado que escasea, sobre todo en algunos campos, y cuya formación habría que forzar. En lugar de esto, de la noche a la mañana se introducen sistemas de incorporación de profesores en los que la mediocridad y la falta de formación esla nota dominante. No hay nada más que ver con mediana actitud crítica los títulos de los cursos de doctorado que se anuncian y el nivel científico de muchos de los profesores para comprender de inmediato hacia dónde nos lleva la reforma, así como las señaladas mejoras que de forma un tanto engañosa y absurda se pretenden conseguir. Pocas veces la precipitación legislativa y, sobre todo, la aplicación de las leyes habrán trastornado tanto las estructuras universitarias conduciéndonos a una situación compleja y sin salida, en la que antes ó después, pero sin tardar mucho, habrá que retroceder e intentar corregir los principales defectos. Se atraviesa sin duda un mal momento, dominado por unos reformadores dispuestos a reformar por el mero hecho de hacerlo. Todo ello, aunque en muchos casos no esté en modo alguno justificado, nos conduce irremisiblemente hacia una Universidad considerablemente peor que la que encontramos, y además justo cuando necesitamos estar en condiciones de homologación con quienes han tenido la fortuna de superar demagogias y concesiones espectacularmente vacías de contenido. Es un hecho que en la Universidad se impone, con gran, rapidez y autoridad, la mediocridad junto a la masificación, el desinterés por las enseñanzas de altura y exigentes y el mal ejemplo; y que todo esto conduce a una total confusión y da pie al desánimo más generalizado. Y todo esto, lo confesamos, nos duele más cuando el equipo en el Gobierno ha dispuesto de unas condiciones y de un poder realmente únicos para haber hecho precisamente lo contrario; es decir, una auténtica imposición de sistemas de selección de alumnos y profesores basados en la valía personal, en la vocación y en la voluntad de entrega a la docencia y a la investigación, dando pasos decisivos hacia una Universidad de excelencia, que es la que se persigue en las naciones avanzadas. En medio de esta maraña de confusión que crece y tiende a absorber y ahogar todo, de nada servirá que se genere más dinero para investigación mediante el Plan Nacional de Investigación que provee la ley de la Ciencia. Todo será inútil y en el fondo no se hará más que derrochar y tirar millones y millones prácticamente para nada, al faltar los hombres clave y los equipos medianamente ilusionados para llevar adelante esas empresas que, por ejemplo, alientan los programas Comett o Eureka, por no mencionar otros. Para responsabilizarse de estos proyectos bien -SUMARIO Aún no se sabe cuándo comenzará el curso en el Conservatorio de Música de Madrid. Maravall considera que los presupuestos de Educación son suficientes para la reforma educativa. Elisa Pérez Vera: Creo en la política universitaria del Gobierno, pero siempre he intentado ser neutral Las actividades extraescolares podrían desaparecer de los centros este curso preparados, y con los que hay que competir a nivel europeo, hace falta tener la mente despejada, el ánimo adecuado y contar con un ambiente docente y científico medianamente propicio que hoy no vemos por ninguna parte. Yo invitaría a los altos responsables a que salieran un poco de su encasquiliamiento ministerial, visitaran las Universidades autonómicas y celebraran algunas reuniones con los profesores para así ver el ambiente tan desolador que se respira y la realidad auténtica en la que se pretende llevar a cabo la reforma. Los desafueros planteados en los sistemas de selección del profesorado, primero mediante las pruebas de idoneidad y ahora con el funcionamiento de las comisiones de selección, que favorecen y dan como producto la más absurda endogamia provinciana, amigable y paleta, son ahora seguidos por la destrucción injustificada e igualmente absurda de lo que hasta ahora denominábamos Facultades para sustituirlas por unos ambiguos macrodepartamentos absolutamente artificiales, sin sentido, y en la práctica sin posibilidades de futuro. El nuevo desarrollo hará que todo tienda a seguir igual, pero peor; no hay más que vivirlo. Y lo que sí logrará es contribuir a destruir los equipos de docencia y sobre todo de. investigación que ya se habían conseguido en los departamentos actuales. La tranquilidad existente en no pocas islas universitarias capitalinas o de provincias en donde se. respiraba un excelente ambiente de investigación, ahora, de la noche a la mañana, puede ser interferida por los innecesarios Consejos de departamento, enormemente heterogéneos y complejos, que lo único que van a traer es confusión, destrucción y más desánimo. ¡Con la oportunidad única que el señor Maravall y sus colaboradores habían tenido de apuntarse un tanto al tratar de fortalecer y potenciar poco a poco los departamentos de excelencia, ya existentes en buen número, para que, sirviendo de ejemplo, marcasen una pauta y lo más rápidamente posible se fueran desarrollando otros que les emulasen y siguieran! Difícil, muy difícil y preocupante se presenta el futuro de la Universidad española, actualmente desorientada, o, mejor dicho, cayendo en picado, en unos momentos en que España tiene forzosamente que competir y dar pasos hacia adelante