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86 ABC CAMPEÓN LUNES 5- 10- 87 Fernando Martín: No creo que ser un buen baloncestísta sea tan importante Cuando deje esto, quiero descansar treinta o cuarenta años Madrid. Ignacio Torrijos Fernando Martín, hombre acostumbrado a que sus manos vivieran en las eminencias del aro, marchó a Estados Unidos pese a que allí estaban condenadas a vivir en las infamias del banquillo. Un año después, este famoso pivot aitón en España y bajuelo en Estados Unidos, ha vuelto al Real muy satisfecho de su trayectoria de bumerán: Madrid- PortlandMadrid, porque allá, en América, no fue un españoíito solo, sino un aprendiz libre. El nombre de Fernando Martín sugiere dos imágenes antagónicas. Una imagen- despectiva, hosca, postinera- es la que surge del prejuicio popular o del corrillo sentencioso. La otra- afable, sobria, recatada- se perfila en sus respuestas, ahuyentadoras de los fastos de la fama, esquivas a la vanagloria. Algunas de sus actitudes- d i c e n- le desvelan como un tipo fachendoso y perdonavidas. Pero algunas de sus palabras le reivindican como hombre solícito y juicioso. Esas dos imágenes se marcan recíprocamente, en Fernando Martín, con una contumacia similar a la que usa un pivot frente a otro. -Y o sé que tengo fama de irascible, de agresivo, de antipático. Y la verdad es que no soy muy sociable. No me gusta que vengan a hablarme como si me conocieran de toda ¡a vida. Algunos creen que formo parte de la familia porque salgo en la tele y no es eso... No puedes abrirle el corazón a cada uno que viene a decirte: ¡Qué bien juegas, Femanditol Pero con mi familia y mis amigos soy cariñoso, muy afectuoso. ¿Qué sentimiento dominaba en usted cuando llegó a América: la amargura de ser allí uno más, y no de los mejores, o el orgullc de ser el número uno español, el primero de nuestro país en la NBA? -Esto último dejó de ser relevante para mí enseguida. El primero, el primero... Eso no es decir gran cosa. ¿Es tan importante eso, de verdad? ¿No era más importante sentirse allí un poco mejor cada día, aunque fuera peor que otros, que seguir siendo el mejor aquí unos cuantos días más? Además, todo esto depende un poco de la mentalidad de cada uno. No creo que ser un buen baloncestista sea tan importante. Seguro que hay mucha gente que en su trabajo, menos llamativo, es tan buena como yo en el mío, o mejor. Fernando Martín considera que esta temporada en Estados Unidos ha sido un triunfo para mí, de ninguna manera un fracaso. Volvería a repetir cada segundo, a pesar de las lesiones, de la soledad, del ambiente duro y adverso al que tuve que adaptarme. El jugar sólo dos minutos por partido compensaba por poder entrenarme toda la semana con ellos -S u marcha provocó dos bandos opuestos entre la gente. Algunos le criticaron con tanto ahínco, que parecían desear su fracaso... -Sólo los envidiosos, los fanáticos o los desinformados no comprendieron mi decisión entonces. Nadie que sepa lo que es la NBA podía estar en contra. -A l decir envidiosos, ¿se refiere a aigún compañero? -No, al revés; mis compañeros me animaron siempre y estaban orgullosos, porque era lo que les hubiera gustado hacer a todos. En cierto modo, participaban de esa aventura y de ese reto que yo tenía conmigo mismo. Fernando Martín ha vuelto de Estados Unidos con la convicción de que todos ios sacrificios y minutos de banquillo han sido compensados por el aprendizaje que es de verdad ser un profesional del baloncesto. ¿Y qué piensa hacer cuando ya no tenga nada que aprender, o cuando se haya hartado de ese eterno aprendizaje? -Cuando deje esto, lo que quiero es... descansar treinta o cuarenta años. Ahora vivo casi exclusivamente para el baloncesto, y me siento como un robotito. Pero no sé exactamente en qué emplearé ese tiempo de descanso. No me gustan las previsiones rígidas. La principal idea motriz, para él, es que hay que disfrutar de la vida, aprovechar el tiempo. Yo estoy contento de lo que he hecho con el mío, aunque siempre hay equivocaciones y errores. Otra cosa fundamental, lo que más me llena, es tener unas buenas relaciones humanas, aunque ahora es difícil encontrarlas. La vida parece estar sistematizada, con demasiadas cosas establecidas. Sobre todo en las grandes ciudades, como ésta. En Portland todo era tranquilo, y ahora me cuesta acostumbrarme otra vez a las prisas que lleva aquí todo el mundo... para mal vivir: se ve en las caras de la gente. Han dejado de disfrutar de las cosas pequeñas. Todo es trabajo, dinero, proyección social. Quizá tenemos un poco equivocada la escala de valores Para predicar con el ejemplo, Fernando asegura: Me niego a ser demasiado triunfador, a vivir excesivamente de la fama Sin embargo, deberá resignarse a ese sacrificio. De lo contrario, tendría que pasar por el aro, como los héroes anónimos, en vez de descansar treinta o cuarenta años... Los planes del aprendiz La palabra más repetida por Martín es aprender Cuando deje de aprender- d i c e- me retiraré del baloncesto. A eso fui a Estados Unidos, a aprender. Aprendí a vivir alejado de mis raíces, desde luego. Y técnicamente... en fin, son una máquina de hacer jugadores. Es duro, porque allí lo que cuenta no es el cariño. Si tú no estás, habrá otro. Yo estuve diez días con la nariz rota, casualmente por un golpe que me dio uno de mi propio equipo, que entraba gracias a mi lesión. Son tan buenos, que sólo de intentar seguirles ya mejoras en todo. Ese ritmo te obliga a ser más rápido, más agresivo, más fuerte. En pocas palabras: he descubierto lo El primer español en la NBA Fernando Martín Espina. Nacido en Madrid el 25 de marzo de 1962. 2,05, 105 kilos. Hijo de Ricardo y Carmen. Tres hermanos: Ricardo (veintiocho años) Pedro (veintiséis) y Antonio (veintiuno) Antonio juega también como pivot en el Real Madrid. Pedro, que juega en el SEK (San Estanislao de Kotska) de Segunda División y es veterinario, fue subcampeón de España de taekwondo. Ricardo es ingeniero agrónomo. Natación, balonmano y judo fueron los otros deportes que practicó. Los dejó al comenzar su dedicación al baloncesto, a los quince años. También le gusta e! montañismo. Fichó por el Real Madrid en 1981, después de haber estado una temporada en el Estudiantes, donde se estrenó en la Liga de Primera División a los diecisiete años, siendo entrenador Jesús Codina. Antes había jugado en el colegio San José del Parque (Maristas) donde le descubrió Mariano Bartivas, que le llevó al Estudiantes. En este equipo fue subcampeón de Liga en la temporada 80- 81. Antes de ir al Madrid, pujaron también por él el Barcelona y el Juventud. Ka ganado cuatro Ligas con el Real Madrid. Además, una Recopa, un Mundial de clubes y dos Copas del Rey. Con la selección jugó su primer partido el 13 de mayo de 1981, en Burdeos. Fue un amistoso contra Francia, con victoria de España por 109- 106. Fernando Martín logró 2 puntos. Ha logrado con la selección un subcampeonato europeo y una medalla de plata olímpica (Juegos de los Angeles- 84) o El Portland Trail Blazers, equipo de la NBA estadounidense, le fichó en la temporada 8687. Martín rechazó, para ir a la NBA, una oferta económica mejor del Real Madrid. Se convirtió así en el primer español que jugaba en la Liga profesional de Estados Unidos. Una lesión le tuvo inactivo en el Portland durante dos meses y medio. Tuvo que operarse de menisco, aunque no le fue extirpado, sino reformado. Su entrenamiento es de mañana y tarde. Por la mañana va al INEF y, posteriormente, a la Ciudad Deportiva del Real Madrid, hasta la hora de comer. Después, por la tarde, vuelve a la Ciudad Deportiva a tirar y a la sesión de trabajo del equipo. Su contrato con el Real Madrid expirará a! final de esta temporada. Asegura que no sabe aún si lo renovará o no: Dependerá de cómo me sienta este año Después- las dos opciones más probables- podría seguir en el Madrid o ir a Italia.