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72 A B C CAMPEÓN LUNES 5- 10- 87 3 En el segundo tiempo se jugadas, deseando hacerse notar en el reparto de cartulinas. Pes Pérez es de los jueces partidarios de enseñar tarjetas, seguido de un acto de contrición público del amonestado. Y eso es demasiado para un señor que empieza por dirigir un partido sin correr... Pero, no; no había en las primeras de cambio ninguna causa justa a la que agarrarse para justificar la ventaja del Sevilla en el asentamiento sobre el campo y en el marcador. Estaba el Madrid como dormido y se hacía un monte llegar con el balón limpio a las cercanías del capitán Alvarez. La causa de tantas dificultades para encarrilar el partido tiene varias raíces. Y la primera, en el tiempo y en el infortunio, hay que buscarla en la ausencia de Gallego, lesionado en la batalla de Ñapóles. Se echa mucho de menos a Gallego, ya se ve. Sus arrancadas, aunque juegue a rachas, arman mucho jaleo en la zona de peligros... La segunda raíz de los males que se vieron en el Bemabéu corresponde a la virtud propia de los sevillistas, que han sabido marcar los pasillos por donde Gordillo y Míchei nacen daño. El Madrid puede jugar sin extremos, porque sus nombres de centrocampo hacen de tales y se encargan de abrir el juego y también las atenciones de los defensas... La tercera raíz debe apuntarse a la lentitud con que el Real Madrid ha encauzado el juego. Jankovic no está fino y los demás se contagian... Un cuarto motivo se centra en los nervios que nunca aconsejar bien. No sé por qué este año anda tan nervioso el campeón, desde Buyo, el meteprisas, a los portadores de las reclamaciones y protestas al arbitro. No es ese el camino. Durante mucho tiempo estuvo el conjunto de Beenhakker intentando romper la bien distribuida muralla andaluza, por diferentes sistemas que nada tenían que ver con el buen fútbol y con las capacidades que para la práctica de este deporte tienen sus jugadores. Es muy posible que de todo ello se dialogara en la caseta. Los cambios se hicieron sentir, desde luego. El concurso de Gallego no era posible, y como estaba claro que Jankovic no estaba adaptado a las circunstancias de este compromiso, y mucho menos con el marcador en contra, lo primero que hizo el entrenador fue ordenar el relevo- y poner en servicio a Paco Llórente. Será preciso volver a recordar que un equipo necesita equilibrio en sus líneas y la presencia del sobrino de Gento venía a presionar el área de Villalba, en tanto Butragueño arrancaba desde más atrás, lo mismo que Hugo Sán- Durante media hora larga- justo desde el minuto diecinueve, cuando marcó Ramón, hasta el minuto cincuenta y cinco, cuando empató Tendillo- e! Sevilla fue por delante en el marcador de Chamartín. La meditación del descanso, el cambio de Jankovic por Llórente y el sentido común del equipo que no ha cedido ningún punto en seis partidos de Liga hicieron que la autopista Madrid- ViilaSba abnera tres carriles en el segundo tiempo, uno por cada gol. La autopista no creo que sea necesario aclararlo, pero lo aclaro- es el terreno de juego. El Madrid es e! Madrid. Y Villalba es el portero del Sevilla que no consintió que su puerta fuera perforada durante toda la primera parte. Para un equipo como el Real Madrid, acostumbrado a ganar con cierta comodidad tanto fuera como dentro de casa, este partido contra el Sevilla y su reflejo en el marcador- que daba ventaja durante tanto tiempo a los de Azcargorta- no deja de ser extraño, sobre todo para la mentalidad de los aficionados que llenan el campo todos los domingos. No están acostumbrados. El año pasado, todavía. Pero esta temporada, no. Algo raro estaba sucediendo, y no era sólo un exceso de confianza. El reloj avanzaba, primero sin goles y luego con el sorprendente de Ramón- e n el que posiblemente colaboró Solana- sin que el Sevilla mostrara la rendija por donde saltara la cerradura del portal de Villalba. Ni con el túnel de Guadarrama veían los delanteros y medios blancos la manera de traspasar un cordón ordenado, que jugaba además el balón en corto y con un control que sacaba de quicio a los hombres del Real Madrid. Ni siquiera existía la posibilidad de echarle la culpa al arbitro, falto de fuerzas para llegar a tiempo en las Ficha técnica Rea! Madrid: Buyo, Chendo, Solana, Tendillo, Sanchis, Gordiilo, Butragueño, Míchei, Hugo Sánchez, Jankovic (Paco Llorenie, m. 46) Martín Vázquez. Sevilla: Villalba, Rafa Paz, Jiménez, Serna, Alvarez, Francisco, Choya (Moisés, m. 68) Salguero, Ramón, De la Fuente (José Luis. m. 23) y Cholo. Arbitro: Pes Pérez, falto de facultades y demasiado protagonista a la hora de mostrar tarjetas, que repartió entre Míchei, Villalba, Hugo Sánchez, José Luis y Rafa Paz. Goles: 0- 1, minuto 19, Ramón, de cabeza, entrando en plancha a un servicio de Francisco. 1- 1, minuto 55, córner, que cabecea Tendillo en salto impresionante. 2- 1, minuto 68, penalty sin apelación de Villalba a Llorente, que transforma Hugo Sánchez. 31, minuto 85, Butragueño, con su habilidad propia, después de un pase largo de Martín Vázquez. chez, al que debieran enviarle recado de que en el Real no precisan un delantero con tanta marrullería en la recámara. Los cambios constantes de los tres puntas obligaron a sus marcadores a un mayor gasto en su disciplina. Ahora se hacía más agotador su trabajo. De este primer acierto madridista se dedujo el apuro defensivo del Sevilla, que ya no pudo defenderse con tanta comodidad. Salguero se encargó de Llórente y el escalón central perdió un peón. En esa zona tenía mayor movilidad Martín Vázquez, y lo mismo Tendillo que Sanchis podían incorporarse al ataque con el césped menos poblado de jugadores contrarios. Si se añade que el Real Madrid introdujo la velocidad en sus Vestuarios Gallego: Pes Pérez sale a provocar y a hacer el tonto en los estadios El protagonista del partido no fue Butragueño. Ni Francisco Llórente. Ni Tendillo. Ellos debieron serlo. Pero siempre que en un campo arbitra el colegiado aragonés Pésimo Pérez, ya puede marcar cien goles Hugo Sánchez en noventa minutos, que la estrella principal del espectáculo continuará siendo Pésimo Pérez ¡No faltaría más! Todos, dirigentes, técnicos y jugadores, opinan así del arbitrario aragonés cuando hablamos en privado. Pero casi ninguno se atreve a decir las verdades públicamente. Por fin, dos profesionales le pitan las cuarenta al Pésimo señor de barba negra y atuendo a juego: Leo Beenhakker y Ricardo Gallego. Las críticas de estos dos hombres son todavía más objetivas por ser componentes del equipo que venció en el espectáculo en el que Pésimo Pérez les quitó el papel de primer actor. En el caso de Gallego no puede decirse que estaba caliente tras el esfuerzo, porque observó la actuación de Pésimo desde la grada y con muletas. Ricardo Gallego es el único futbolista que ya ha criticado con anterioridad la falta de respeto que Pésimo Pérez tiene con los jugadores en los encuentros. Ahora, con la serenidad que otorga el palco, afirma con rotundidad que la labor de Pes Pérez es siempre nefasta por su actitud hacia los profesionales. Es un provocador que sale al campo a hacer el tonto y no se como se puede permitir que siga haciéndolo. Los jugadores no son personas ante él. No tienen personalidad. Deben arrugarse ante sus caprichos y sus arrogantes desplantes Leo Beenhakker ironiza sobre el colegiado sin querer criticar su sapiencia arbitral, pero sus aseguraciones son toda una definición de su Pésima calidad: De verdad que con Pes Pérez siempre aprendo cosas nuevas del fútbol. Ahora resulta que el Reglamento, según Pes, prohibe que un delantero salte al borde del área grande cuando el portero saca de puerta desde el área pequeña. Hugo, que conoce el Reglamento, sabe que puede saltar y estar al borde del área, porque la línea se encuentra a diez metros y medio de distancia del área pequeña y la diferencia mínima permitida para un atacante ante un saque de meta debe ser nueve metros. Como Hugo conoce la ley. el arbitro le castiga con tarjeta y le reta a que le 7 mire mal para expulsarle. Quizá Pes sepa que I área del Bernabéu es más pequeña. La mediremos esta semana. La jugada es motivo de estudio y conflicto, porque Vitlalba sacó de puerta y pegó un balonazo en la cabeza del mexicano que salió despedido hada su portería y pudo significar un gol que Pésimo Pérez habría anulado. Rafael Gordillo sólo comenta de Pésimo una frase que resume toda la verdad: Es malo para los dos equipos que se enfrenten con él como colegiado. Javier Azcargorta no quiere hablar con nitidez sobre el starring del espectáculo, pero también le define bien: Un arbitraje de Pes es como aquella frase de que si mi abuela tuviera aquello, sería abuelo. No nos pitó un penalti á favor, aunque no decidió el resultado. Pero me dolió la derrota porque teníamos los dp s puntos a huevo. Ramón Mendoza sí que no habla nada de Pes. No sea que le pese... Tomás GONZÁLEZ