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Í 8 ABC OPINIÓN LUNES 5- 10- 87 Planetario ARTE DE DUDAR OS no juega a los dados dijo hace muchos años Albert Einstein en defensa de la causalidad. Todo efecto es hijo de una causa. No hay azar. Dios no juega a los dados. El físico danés Niels Bohr le contestó inmediatamente: Deja de decirle a Dios lo que tiene que hacer. Algún tiempo después, el gran semiótico norteamericano Thomas Sebeok decidió: Dios no es necesario para explicar la física actual. Ahora, en Madrid, ese sabio patético, ese poderoso cerebro Instalado en la cúpula de invalidez que es su cuerpo, Stéphen W. Hawkin, nos recuerda que una vez corrigió, amplió la frase einsteniana diciendo que Dios no sólo juega a los dados, sino que a veces los arroja donde no pueden verse Estamos lucidos los hombres de andar por la regla de tres. No podemos decidir si el azar asiste o no asiste a nuestras vidas, duda que tiene la ventaja de conducirnos, si nos dejamos, a la sabiduría de los gallegos, que manifiestan que no creen en las meigas, pero que haberlas hailas. Probablemente, la única forma de sabiduría verdadera asequible al hombre consiste en la duda. De eso habría mucho que hablar y se ha hablado mucho siglo tras siglo. Aquel gran escéptico que fue Renán, al que cuando adolescentes nos presentaban en el Instituto junto a Rousseau como ser nefasto, condenado, rezaba así: Oh, Señor, sí hay un Señor; salva mi alma, si tengo un alma. La Ciencia todavía no ha pasado de ahí. La presencia conmovedora de Hawking en Madrid viene a regar suavemente el pensamiento de todos aquellos que son capaces de dudar. ¿Juega o no juega Dios a los dados? Dicho de otro modo, ¿somos prisioneros de una férrea casualidad? Es decir, ¿existe el destino o nosotros podemos hacer nuestro destino? Cuando Heisenberg, otro sabio, estableció el principio de incertidumbre, éste era aplicable a la observación de lo microscópico. La incertidumbre de Hawking se refiere a lo macroscópico, al Universo. Por eso el sabio se contradice. Es la segunda gran lección de este hombre. La primera consiste en la ejemplaridad con la que supera sus trágicas invalideces físicas. Cuando minusválidos arriscados se aplican a juegos deportivos superadores de su deficiencia física, Hawking se entrega a esas acrobacias inmensas de la mente en las que el pensamiento salta de un trapecio- idea a otro trapecio- idea bajo la carpa infinita de las estrellas. Asistimos pasivamente a trastrueque de todos o casi todos los principios que parecían inconmovibles al empezar el siglo. Se decía que la materia era de condición ondulatoria o de condición corpuscular. Ahora, admitido el principio de dualidad, sabemos que puede ser las dos cosas al mismo tiempo. Tal vez eso, rebajado de tono, explica por qué el PSOE puede hacer política de derechas y por qué Barreiro en Galicia, elegido por AP, puede votar contra AP. Hay qué iniciarse en los secretos de la mecánica cuántica y de la relatividad para entender los sucesos de nuestro pequeño orbe político. Lorenzo LÓPEZ SANCHO Escenas políticas LAS FUENTES STÁN profundizando en las libertades, el manantial inagotable de mi suegra, y las y profundizando, profundizando, han suyas se pierden en el interior inexplorable llegado a la libertad de expresión y de infor- de sus relaciones. O sea, una concuñada mación, o sea, que ya nos tienen de ojo a de la prima de una vecina, y el sobrino de los periodistas. Ya han dado los la consuegra de su comadre la gorriones en el trigo. del pueblo. Al juez que le toque Han metido en el horno una descubrir a los informadores seley que obliga a los periodistas a cretos de mi suegra, va listo. Ya revelar sus fuentes de informaf. puede, ir pidiendo socorro a la ción, aunque sólo ante el juez. CÍA y al KGB. Además, mi sue ¡Toma! ¿Pues, a quién otro íbagra confunde los apellidos, no mos a revelar nuestras fuentes adrede, sino influida por la última sino al juez? ¿A don Javier Solanovela que está leyendo, y así, a na o a don Boy Doré, o sea, don un colaborador mío que se llama Roberto Dorado? ¿A don Alfonso Multigner, le llamaba Mórtimer, y Guerra para que saque de la a mi entrañable Juan José Rofoto al informador? En cuanto los són le llamó durante algunos periodistas tengamos que soplarmeses, flónson, osea, como el le al juez el nombre de nuestros encendedor. Total, que cuando a informadores confidenciales, se jni suegra la llame el juez, amia acabó lo que se daba. Revelas las fuentes, una de Agatha Christie, de Simenon o de pues se ciegan las fuentes. ¿Qué secreto John Le Carré. podrá prometer el periodista a su fuente El deber del periodista consiste en dar la si está obligado a chivateársela a la jueza Huerta, pongo por caso, en cuanto te lo pre- información que obtenga, mientras que la gunte? ¿Nos van a llamar en rueda, como a del funcionario será la de guardar el sigilo sobre materia reseryada. Pues que investilos guardias civiles del País Vasco? Presumo una resistencia numantina de guen al indiscreto, en vez de interrogar al mis colegas a entrar por ese aro, aunque informador. O sea, que hagan lo que hizo corran el riesgo de quedar como cabeza de don Manuel García Pelayo en aquel caso turco y de nuevo se caiga la testa del men- de filtración a la Prensa de una primicia del sajero. Periodistas habrá, y si no, al tiempo, Tribunal Constitucional: carpetazo, y a otra que defenderán el secreto profesional con la cosa. ¡Y vaya usted ahora a echarle un galmisma heroicidad que algunos curas defen- go a don Manuel, que anda por Venezuela! dieron el secreto de confesión. Esa ley de Los periodistas tenemos la buena costumahora, que es mucho más atentatoria contra bre de callar nuestras fuentes y si alel derecho que el periodista tiene a reservar guien nos pregunta acerca de ellas, recosus fuentes que el propio Estatuto del Perio- miendo una vieja práctica. Se sonríe enigdista de los años de la oprobiosa está mática y misteriosamente y se responde: destinada a acrecer las páginas del martiro- ¿Que quién me ha informado? Pues mis logio profesional. espías paraguayos. Por mi parte, yo no tengo problemas. En Jaime CAMPMANY realidad, mis fuentes habituales nacen en E