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100 ABC ESPECTÁCULOS Crítica de cine DOMINGO 4- 10- 87 Los intocables de Elliot Ness de Briande Palma Producción: Art Linson para Paramount Pictures (USA) 1987. Director: Brtan de Palma. Guión: David Mamet. Fotografía: Stephen H. Burum. Color Música: Ennio Morricone. Duración: Ciento quince minutos. Principales intérpretes: Robert de Niro, Sean Connery, Kevin Costner, Charles Martin Smith, Andy García, Billy Drago y Patricia Clarkson. Salas de estreno: Gran Vía, Palafox, Peñalver, La Vaguada y El Españoleto (V. O. inglesa) Comunica a sus distinguidos clientes que a partir del próximo imprescindible el uso de chaqueta americana como vestimenta adecuada para entrar en las -serias de juego. Torrelodones, Octubre 1987 IA DIRECCIÓN Hace seis lustros, las andanzas de Elliot Ness y sus intocables en el Chicago de Al Capone y la ley seca ocupaban buena parte de la atención y emociones semanales de los espectadores de televisión, en España y en otros muchos países, La serie acabó, después de innumerables capítulos, encumbrando al estréllate a su protagonista, Robert Stack. Ahora, el guionista David Mamet, dramaturgo apreciado en su país, Norteamérica, y cineasta reciente además, ha escrito uri guión habilidoso e inteligente, que el superficial, espectacular y violento Brian de Palma se ha encargado de realizar. El resultado es una película vistosa, llena de; trucos y de guiños al espectador, que sé sigue con interés y que está perfectamente interpretada. De Palma, siguiendo el precepto de que lo que no es tradición es plagio, se ha sabido adaptar miméticamente al ritmo de los telefilmes, rodando con una abundada de medios notable y recurriendo como en él es habitual- recuérdese, sin ir más lejos, su Vestida para matar y a Psicosis de Hitchcock- al homenaje en esta ocasión, llevado á cabo con sutil y emocionante ironía, a Eisenstein y el Acorazado Potemkin en una larguísima, tensa y bien cronometrada secuencia. Mamet, al pergeñar su historia, ha situado a su Elliot Ness enmedio de dos representaciones del bien y del mal. De la parte del bien está. Malone, un viejo policía de origen irlandés, desilusionado, escéptico y honesto, excepción dentro de la corrupción policial de Chicago. De la del mal se encuentra Alfonso Capone, capo de la mafia y rey de la ciudad, de sus altos y bajos fondos, tan capaz de asesinar a sangre fría como de llorar con la interpretación de un aria de Verdi. Ness es la encarnación de un joven San Jorge frente al dragón italiano; y sus escuderos vienen a serlo desde la escuela de Policía, para evitar la contaminación y desde las áreas de los inspectores fiscales. Kevin Costner- e l pistolero de Silverad o -encarna con propiedad y suficiente convicción a Ness, recordando incluso físicamente al Ness televisivo. A su lado, Charles Martin Smith logra una, creación convincente CURSOS INTENSIVOS Teléfonos 402 63 45- 401 50 16 -Colocación propia- para administrativos, secretarias, grabadores, operadores, etcétera TRATAMIENTO DE TEXTOS WANG. MECANOGRAFÍA, MAQUINA ELÉCTRICA. Ofiser S. COOP Sean Connery y Kevin Costner como el intocable que, armado de libros de contabilidad, se lanza a la lucha, cambiando finalmente asientos de caja por disparos- de ametralladora. Andy García, el policía novato, lleva a cabo asimismo un trabajo apreciable. Pero en el capítulo de la interpretación, el auténtico recital, por separado, lo ofrecen los veteranos, y espléndidos, Sean Connery- Malone- y Robert de Niro- Capone- que arman con su expresión y diálogos ta estructura dramática más consistente de la película. De Niro ha vuelto a engordar, adaptándose a la en tiempos conocida imagen, carirredonda y brillante, del gángster más famoso de todos los tiempos. A Gonnery, sin modelo conocido, le basta su propio físico para conceder verosimilitud y cercanía al honesto Malone. Los intocables de Elliot Ness goza de una magnífica fotografía, de una música sugerente, debida a Ennio Morricone, y de un montaje preciso y eficaz, que colabora al ritmo vivo de la narración. De Palma, frenados sus habituales excesos sanguinolentos hasta unos términos más aceptables, ha conseguido una buena película de aventuras de buenos y malos, con momentos especialmente logrados, que se deja ver con agrado, aunque peque de una cierta superficialidad. Con De Palma, el mido suele ser superior a las nueces. Así sucede también en esta ocasión, pero con las nuaces suficientes para dejar satisfecho a los amantes del cine de acción. Pedro CRESPO III I II II 0 i 11 T ÜRÓ: