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ABC, pog 74 TRIBUNA ABIERTA DOMINGO 4- 10- 87 D URANTE mi año vivido en Key Biscayne fui enviando artículos a este periódico y contando cosas de allá, grandes y pequeñas, serias. y frivolas, curiosas y quizá desconocidas para muchos. Ahora, ya en España, reviso mis notas y mis papeles y. veo que se me han quedado en el tintero algunos temas que debieron haber, sido artículo en su momento. Uno de ellos me parece lo suficientemente importante como para no dejar de escribirlo: es el de dos inventos que con enorme frecuencia anunciaba la televisión allá, en los canales norteamericanos y en los latinos. Vean su extraordinaria utilidad. La imagen nos muestra a una señora muy mayor, sentada frente a su televisor. De pronto oye unos ruidos extraños. Se da cuenta de que alguien intenta forzar la puerta, de que hay ladrones... Ni corta ni perezosa aprieta un diminuto timbre que lleva colgado a su cuello, como si se tratase de una medalla. El mismo anuncio nos muestra a un hombre mayor que se da cuenta de que hay fuego en la casa. Inmediatamente aprieta su pequeño timbre. Otro de los personajes del spot televisivo se siente repentinamente enfermo. Y pulsa el timbre. Una voz en off nos explica que esas personas mayores- que son tantas- que deben quedarse absolutamente solas en sus apartamentos o en sus casas durante las horas de día deben permanecer solas. O que viven solas. Ei segundo de los pequeños inventos maPor Natalia FIGUEROA ravillosos, también trabajo de sus hijos o familiares, están siem- anunciadísimo en la televisión norteamericapre acompañadas y protegidas con ese nue- na, consiste en un aparatito semejante al que vo sistema de alarma: el timbre, conectado emplean quienes padecen sordera. Se coloca no sé. si a la Policía o a una compañía de se- en el oído y va destinado a los conductores guridad, surge un efecto rapidísique tienen por delante un largo mo y extraordinario. Acudirán inviaje, o que, simplemente, deben mediatamente en su auxilio. De ponerse al volante y se sienten esta forma, la persona sola, incansados. Las carreteras ameriválida a veces, enferma o muy canas son fantásticas autopistas mayor, no tiene necesidad de lede cuatro y cinco carriles a cada vantarse de su butaca o de su lado, y en el Estado de Florida cama, de gritar a los vecinos, de no existen curvas ni montañas. intentar marcar un número de teDe modo que el gran peligro léfono, de alargar un brazo... Llepara el conductor es el aburriva, colgado al cuello, su medio miento, el sueño... Como solude salvación. Así de fácil. ción, el invento cuando se produce la fatídica cabezada Cada vez que admiraba este suena una alarma en el oído de anuncio durante mi estancia en quien la padece. InmediatamenEstados Unidos, me repetía: Tengo que escribirlo El tiemte, nuestro protagonista se espapo pasaba y ahora me encuentro bila y sigue su camino con los de regreso. No importa. Se lo ojos bien abiertos y los cinco Natalia Figueroa cuento a ustedes desde aquí sentidos puestos en el volante, como si estuviese aún en aquel teniendo ante él la fantástica aupaisaje de Key Biscayne, frente al mar y en topista ancha, anchísima, recta, rectísima... un clima tropical, viendo saltar a los delfines tan cerca... ¿No les parecen dos grandes descubriMe parece, este invento, algo importantísi- mientos dignos de tenerse en cuenta? Me pamo si tenemos en cuenta la cantidad de per- recía casi una obligación dar testimonio de sonas mayores que durante varias horas al ello. He cumplido. Ya me quedo tranquila. R A N dos los m u e r t o s un obrero y un estudiante. Y en el anfiteatro, donde se hizo la autopsia, sólo había una caja. Año de 1923, en Lima. La orden del presidente Leguía era fulminante: del anfiteatro al cementerio Víctor Raúl tenía alertados a obrero y estudiantes: al cementerio no: a la Universidad. Se colocó el cadáver del obrero en la caja, y el estudiante sobre la tapa. Con los dos muertos así, a la vista de todos, se ligaron las dos federaciones hasta más allá de este mundo. Si hubiera insistido el dictador en su orden, Lima habría quedado con la sangre a los tobillos... La capilla ardiente fue en San Marcos. El aire estaba cargado con las palabras que pronunció el estudiante Haya de la Torre: el quinto, no matarás. La revolución universitaria, que en Argentina había sido académica, en el Perú, antes del aprismo, tomaba un sesgo social. Se habló de instaban un soviet en el Peres Era lo contrario. En las Universidades Populares González Prada lo que se buscaba era un liderazgo universitario. En el gran funeral del estudiante y el obrero que habían caído bajo el fuego del dictador no se cantó la Internacional, sino el himno de los estudiantes: Juventud, Juventud, torbellino- soplo eterno de eterna ilusión... E 1 LAS CITAS DE VÍCTOR RAÚL Después de la revolución universitaria argentina de Córdoba- 1 9 1 8- las relaciones entre las federaciones de estudiantes de toda esta para mí l a r g a amistad está en el momento de su llegada a Panamá. Era obvio que Por Germán ARCINIEGAS Leguía habría de poner de la Academia Colombiana de la Lengua el más estrecho cuidado en este viaje que entevió como mortal América Latina se hicieron íntimas, y así viene a ser amigo de Víctor Raúl desde enton- para su prestigio internacional, y Víctor Raúl ces. De su enfrentamiento con Leguía tuve podía dar por descontado que toda carta información constante. En mayo fue el funeral suya para los amigos de Lima sería intercepdel estudiante y el obrero, y en. agosto Víctor tada. Para algo han de servir los correos en Raúl cayó en manos de la Policía y deporta- estos casos, y V. R. lo sabía tanto como su do a la isla de San Lorenzo. Entre nuestros li- adversario. Listo y astuto tuvo una ocurrenbros de cabecera estaba la vida del Gandhi cia: me enviaba el paquete de cartas a Bogode Romaín Rolland, y sus huelgas del ham- tá, yo tomaba una a una y en sobres inocenbre llenaban nuestra romántica imaginación. tísimos la distribuía desde acá. Nunca se El prisionero de San Lorenzo la declaró, y el supo en el Perú de aquellos tiempos cómo dictador tuvo miedo de que muriera en la cár- llegaban a su destino las cartas. V. R. escricel el estudiante que había dominado a las bía a todo el mundo: obreros, estudiantes, muchedumbres en Lima, y tenía ya un presti- pastores, protestantes, masones, espiritistas, gio nacional. No habían pasado ocho días peluqueros, comerciantes, periodistas, teósocuando lo embarcaba con destino a Panamá. fos, señores y señoras... De Panamá pasaría a La Habana, de La Habana a México y en México fundaría él aprisAsí se leyó en la ciudad que le estaba promo. Lo que había sido un movimiento universitario y obrero en Perú iba a convertirse en hibida lo que publicó la Prensa de Panamá. Circularon fotografías de las asambleas que vasta organización continental. lo recibían y clamaban, editoriales y comentarios de los diarios. Y era una dicha y lindura esta burla que nos entusiasmaba a quienes Era desde entonces, y lo fue toda su vida, Víctor Raúl empedernido usuario del correo. dábamos curso libre a las cartas prohibidas y divulgábamos cuanta noticia hubiera querido A su paso por los puertos de tránsito, donde detener la censura impotente. Lo. recuerdo paraba el buque llevaba al correo cantidades ahora con fruición en el momento en que ds postales que enviaba a los amigos y que yo mismo recibí sin perder punto de su itine- Juan Gustavo Cobo Borda lanza un libro formado con cartas y papeles sacados de mi arrario. Esta experiencia me duró poco más de medio siglo, y. no fui el único. Lo más ¡indo en chivO; donde no. falia el testimonio de A? R.