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DOMINGO 4- 10- 87 NACIONAL -Cerco franco- español al terrorismo- A B C 35 La amenaza en su propio territorio obligó a París a actuar contra ETA Un gendarme muerto influyó más que seiscientos españoles asesinados París. Juan Pedro Quiñonero El análisis histórico de la detención de Santiago Arrospide, Santi Potros parece confirmar que Francia ha sido mucho más sensible a las presiones indirectas de carácter veladamente parapolicial que a las presiones directas de carácter diplomático, extendiendo una presión policial sin precedentes sólo cuando el terrorismo vasco- francés se ha convertido en una amenaza real que reclama una inmersión policial masiva. Entre 1977 (primeras elecciones democráticas) y el invierno de 1983, los sucesivos Gobiernos franceses manifestaron a los sucesivos Gobiernos españoles un desinterés profundo con respecto al terrorismo vasco. Marcelino Oreja consiguió (enero de 1979) que el Gobierno francés acabase con la noción de derecho de asilo destinada a presuntos refugiados políticos; pero, en términos policiales y jurídicos, Francia ofrecía a ETA unas posibilidades de residencia más que considerables. Prolongación de las actividades de diversos gropúsculos e iniciativas aisladas muy anteriores, el Grupo Antiterrorista de Liberación (GAL) hizo su irrupción sangrienta en territorio vasco- francés el otoño- invierno de 1983, coincidiendo con una visita oficiosa de Felipe González a París. Durante unos meses, los asesinatos del GAL desencadenaron violentísimas reservas y reproches apenas velados entre París y Madrid. Apenas once meses más tarde, el gobierno socialista presidido por Laurent Fabius concedió las siete primeras extradiciones. En menos de dos años, los sucesivos gobiernos socialistas se adaptaron a sucesivos cambios de doctrina Entre 1978 y 1981, Robert Badinter (ex ministro de Justicia) fue el abogado defensor de varios líderes de ETA. En 1981, Gastón Deferre (ex ministro del Interior) comparaba a ETA con la resistencia antinazi. En 1984, Laurent Fabius concedía las primeras extradiciones, consiguiendo, en contrapartida, que el Gobierno español no volviese a reclamar nuevas extradiciones, que Francia había concedido con el más extremo dolor de corazón La sucesión de expulsiones de diversa envergadura, a partir de esa fecha, hasta el mes de marzo de 1986, estuvo complementada por las estimaciones francesas sugiriendo en Madrid algún tipo de medidas próximas al diálogo político El embajador de Francia en Madrid, Pierre Guidoni, fue protagonista de algunas operaciones de puenteo y propuestas de diálogo El mes de marzo de 1986 Francia cambiaba de Gobierno. Semanas más tarde era detenido, por última vez, un dirigente mítico de ETA, Txomin. España no pidió su extradición. Txomin fue condenado a varios meses de cárcel, para ser expulsado a Argelia, donde murió víctima de un oscuro accidente. El mes de julio del 86, respondiendo a una pregunta de ABC, Jacques Chirac anunció una nueva doctrina policial, que cambió radicalmente la situación táctica y estratégica del país vascofrancés. París inició el verano del 86 un política de expulsiones sumarias extremadamente controvertida. Francois Mitterrand ha expresado sus reservas veladas con respecto al método de expulsiones puesto en práctica por el Ministerio del Interior. La oposición socialista, Le Monde y Liberation han criticado esas expulsiones considerándolas ilegales Catorce meses después, Francia ha expulsado a más de noventa activistas y simpatizantes de ETA. Ese incremento considerable de la presión policial provocó, automáticamente, un acontecimiento históricamente sensible: la aproximación de ETA e Iparretarrak, que, desde hacia quince años, habían estado enfrentadas de modo muy abrupto. Las detenciones de los últimos quince días han probado de modo irrefutable que, durante los últimos meses, ETA e Iparretarrak han compartido recursos logísticos de diversa índole. El renacimiento de Iparretarrak tuvo una consecuencia policial inmediata: Francia comenzó a percibir los perfiles amenazantes de un terrorismo estrictamente vasco- francés. Durante el último Tour de Francia, el Gobierno se vio forzado a recurrir a las movilizaciones policiales más espectaculares de la historia reciente en la frontera franco- española. El 24 de agosto pasado, el líder histórico e lpa- v rretarrak, Philippe Bidart, asesinaba a un policía francés: ese crimen provocó la ultima escalada policial francesa. Santi Potros sólo ha sido detenido gracias al peinado y espectacular aparato policial desplegado por Francia para yugular físicamente a Iparretarrak. Durante quince años, España había reclamado a Francia una presión policial que sólo se ha manifestado con una amplitud considerable cuando Francia ha comenzado a ser víctima de la amenaza terrorista. Seiscientos muertos españoles habían influido menos en la determinación policial francesa que el asesinato de un solo policía francés. Hoy, Madrid y París intentan concertar de alguna manera, las ramificaciones políticas y diplomáticas de las últimas redadas. INNEGABLES ÉXITOS DE BARRIONUEVO Hay entusiasmo y preocupación en el rostro de piel accidentada y un poco caótico de José Barrionuevo, cuya voz es levemente nasal. La superficie de sus ojos chispea, sustentada en un ligero movimiento como de quien no sabe muy bien dónde debe fijar la atención. Su seriedad no es solemne, y tiene algo de futbolista veterano en tareas de entrenador. De sus, gestos uno saca la impresión de que hay en el sótano una lucha entre el hombre de decisiones rápidas y el político con cicatrices Aunque resulte paradójico, el principal problema del Ministerio del Interior tiene su solución confiada, en buena parte, a la colaboración exterior. Algunas veces, Barrionuevo, agobiado, hubo de recordar que él era ministro del Bidasoa hacia abajo, aunque la nueva actitud del Gobierno francés, que parece ser la de la colaboración, ha roto los prejuicios geográficos. La mayoría de los españoles piensan que la cartera de Interior es la más difícil, la más dura, la más pesada, y eso confirma el pesimismo antropológico que algún día el propio Barrionuevo planteó como característica de nuestro pueblo. Basta con que una persona sepa manejar una pistola, para que se pueda matar ha dicho alguna vez. Tantos asuntos residen sobre su mesa- residen y parece que no se quieren marchar- que en más de una ocasión ha tenido que ir a la Moncloa a llorar o a pedir ayuda, como un peregrino, y nunca lo ha ocultado. Se viste de romero y se echa a andar hacia el camino de Presidencia cuando los jueces no lo entienden, cuando la Prensa aprieta, cuando los sindicatos policiales le hablan claro. Y sobre todo cuando ETA, rompiendo todos los pronósticos de los expertos, da un zarpazo seco y horrible. Tiene buena madera este hombre, que aprendió mucho y que ya colecciona innegables éxitos antiterroristas. Faustino F. ALVAREZ CERRADURA DE SEGURIDAD PUERTA NUEVA CON DOS BLINDAJES CERCO BLINDADO MIRILLA POMO Y RETENEDOR: FICHE! DESDE 75.000 otas. CAJAS FUERTES SISTEMAS DE ALARMAS CIERRES METÁLICOS Presupuestos sin compromiso Infanta Mercedes, 55. Teléf. 270 6013