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34 A B C NACIONAL- Cerco franco- españoi al terrorismo- DOMINGO 4- 10- 87 TA ya no duerme tranquila en Francia El complicado camino de la cooperación antiterrorista La detención en Francia del cabecilla etarra Santiago Arrrospide Sarasoia, Santi Potros cabeza del aparato militar de ETA y jefe de los denominados comandos ilegales, supone un paso cualitativo en la colaboración antiterrorista franco- española, iniciada con Mitterrand en la presidencia de la República francesa y relanzada con la llegada al Gobierno del actúa! primer ministro, ChiMadrid. S. de D. Desde el 7 de junio de 1968, fecha en que ETA cometió su primer atentado mortal, más de quinientas sesenta personas han sucumbido víctimas de la banda. Pero no siempre la condena de estos hechos fue unánime. Algunos españoles, escudándose en un falso progresismo, mantenían un silencio cómplice anteólas actividades de ETA. Fuera de nuestras fronteras tampoco se enjuiciaba con objetividad el terrorismo etarra. Los sucesivos Gobiernos franceses se ampararon en la ausencia de democracia en España para denegar, una y otra vez, la cooperación exigida en lo concerniente al terrorismo. Los etarras, refugiados en el sur de Francia, cruzaban impunemente la frontera, y una vez cometidos sus crímenes regresaban a su santuario ante la pasividad de las autoridades francesas. No sólo no existía buena disposición por parte de éstas, sino que además se criticaban las decisiones soberanas del Gobierno español, como sucedió con motivó del proceso de Burgos de 1970. Con la restauración de la Monarquía en nuestro país, la excusa francesa para no prestar una mayor colaboración en la lucha contra el terrorismo empezaba a carecer de sentido. Sus Majestades Reyes de España visitaron Francia en 1976 y Giscard d Estaing prometió apoyo incondicional a Don Juan Carlos, pero a pesar de la detención y posterior confinamiento de once etarras en la prisión de Yeu, la clase política francesa seguía renuente a la cooperación. El comienzo de la década de los ochenta resultó especialmente tenso en las relaciones de España y Francia. Las acusaciones eran claras y contundentes. Según el ministro español de Interior, Juan José Rosón: Si Fancia nos ayudara, seríamos más eficaces contra el terrorismo a lo que Barre replicó: Hemos hecho lo que hemos podido. ¿Por qué ustedes, los españoles, no son capaces en territorio español en detener a los miembros de ETA? Noventa y seis personas habían perdido la vida ese año en atentados de la banda de ultraizquierda. El año de máxima tensión entre España y Francia resultó ser 1981, aun cuando el interrae. La captura de Potros se suma a las anteriores detenciones de conocidos cabecillas de la banda como Txiquierdi Antxón y Txomin a la expulsión por el procedimiento de urgencia de más de noventa refugiados y a la operación Sokoa. La dirección de ETA ya no duerme tranquila en Francia. Los papeles ahora incautados son decisivos para ía Sucha contraterrorista. Tras las elecciones legislativas celebradas en 1986. Francia entró en la era de la cohabitación con un socialista como presidente de la República, Mitterrand, y un Gobierno de centro- derecha dirigido por Jacques Chirac. El nuevo primer ministro decidió volcarse en la cooperación antiterrorista con España y para ello preparó ia entrega masiva de refugiados vascos, basándose en el procedimiento de urgencia absoluta que la legislación gala contempla desde 1946 por un decreto del Gabinete de De Gaulle. El 19 de julio de 1986 se produjo la primera entrega mediante este procedimiento. Desde Txema López Varona, primer expulsado, hasta hoy, novneta y dos refugidados han sido puestos en la frontera española. Esa medida se complementa con los extrañamientos de numerosos etarras a otros países. La mayoría de los expulsados por et procedimiento de urgenica absoluta se encuentran ingresados en! a cárceles de Herrera de la Mancha o Alcalá Meco. Más de veinte de los refugiados extraditados por Francia se encuentran actualmente el libertad. Entre los presuntos activistas dé ETA expulsados por Francia destacan Francisco Aya Zulaica, alias Trepa considerado un histórico y antiguo dirigente de ETA militar, recientemente absuelto por la Audiencia Nacional, y Francisco Javier Cervera, acusado de pertenecer al comando Orbea y de haber participado en seis asesinatos. Llama la atención el escaso número de mujeres expulsadas. Una de ellas fue Begoña Lázaro Clemente, hermana del entrenador, de fútbol Javier Clemente, entregada a las autoridades españolas el 11 de junio de 1987 y puesta en libetad al poco tiempo. El apoyo que presta el Gobierno Chirac a España en su lucha contra ETA quedó patente tras la operación policial delante de la Gendarmería francesa en torno a la empresa Sokoa, en Hendaya. No sólo se obtuvieron valiosos documentos sobre la organización terrorista, sino también permitió a las autoridades galas expulsar en los días posterioresa seis refugiados vascos relacionados con Sokoa. cambio de visitas oficiales fuera importante. El Gobierno español solicitó la extradición de Tomás Linaza, extradición concedida en un primer momento por la Magistratura francesa, pero que el recién elegido presidente de la República, Frangois Mitterrand, terminó denegando. Todo parecía indicar que la izquierda gala mantenía su obstrucción. El propio Gastón Deferre declaró que las autoridades francesas estaban dispuestas a cooperar, pero no a conceder extradiciones. El año 1984 quizá fuera el punto de inflexión en e! asunto que nos atañe. Tras un pequeño roce motivado por la emisión en la cadena estatal francesa Antenne 2 de un programa en el que se hacía apología de ETA, Francia comenzó a expulsar terroristas, bien mediante su extradición a España, bien extrañándoles a otros países de África y. América del Sur. Las actividades contraterroristas del GAL en el sur de Francia tal vez precipitaron al Gobierno francés a tomar este tipo de medidas. Pierre. Joxe, nuevo ministro del Interior francés, se mostró más dialogante con José Barrinuevo que sus predecesores en. el cargo. Pero el Gobierno español no se daba por satisfecho y reclamó a Francia mayor presión contra ETA. La respuesta no se hizo esperar y pronto se cancelaron los permisos temporales dé residencia de algunos vascos en el sur de Francia.