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Lolita Luca Levi no tenía que nacer. Pero es un niño feliz con sus padres. El, Simone, evitó que su mujer, Ana Capuano, abortara. No dudó en disparar un tiro al aire en el quirófano. La Justicia italiana reconoció que actuó por motivos de especial valor social y moral El niño que no tenía que nacer L UCA Levi, tres kilos y medio, ojos azules, sereno y tranquilísimo, bajo la mirada protectora de sus padres. Un parto perfectamente normal. Pero es noticia porque ese niño no tenía que nacer. Su cabecita, cubierta ahora de un vello suave tirando a rubio, estuvo a menos de un segundo de distancia del horrible instrumento que la iba a aferrar y reventar, para ser arrojada con el cuerpecito estrujado a un saco de plástico. La madre, Ana Capuano, de veintisiete años, estudiante de Medicina como su novio, ya estaba anestesiada. Para los abortistas, un caso sin problema. Madre y padres sanísimos, pero en conflicto con sus respectivas familias, que no querían que los chicos se casaran. El parto podía producir graves trastornos psicológicos en la pobre madre Solución: lanzar al saco de plástico al futuro Luca Levi- tres kilos y medio- ojos azules Símone Levi, como estudiante de Medicina, podía asistir al aborto de su novia, y ya le habían puesto la bata reglamentaria sin que nadie se diera cuenta de que llevaba una pistola. En sus oídos resonaban aún los sollozos de Ana, profundamente desmoralizada, que no se resignaba ante la idea de tener que renunciar a su criatura. En el quirófano parpadeaban lucecitas rojas y verdes. Todo aséptico, todo fríamente silencioso. Los ciruja- nos se acercaban al cuerpo inerte de Ana con un extraño aparato en la mano... En el cerebro de Simone golpeteaba el recuerdo de una voz metálica: menos cuatro, menos tres, menos dos... Faltaban unas décimas de segundo cuando el joven sacó de repente la pistola y disparó un tiro hacia el techo del quirófano: ¡No vais a matar a mi criatura- g r i t ó- Yo os detesto, porque hacéis un trabajo de m... Pánico general y fuga de cirujanos y enfermeras. Aborto suspendido y detención de Simone Levi, contra el cual la Prensa filo- abortista se desencadenó enseguida, presentándole como un monstruo de la violencia Proceso sumarísimo al monstruo y- ¡gracias a Dios! -juicio sereno del Tribunal: libertad inmediata, habiéndose reconocido que actuó por motivos de especial valor social y moral Ana y Simone se casaron en la catedral de Ivrea (Turín) El trabaja, de momento, en una casa de seguros, pero Ana ha reanudado sus estudios de Medicina: será ginecóloga, porque quiere ayudar a los niños a nacer, y no a morir. Simone, que alternaba la Facultad con el Conservatorio y tiene aprobados ya diez años de piano, tomará el título. Cuando Luca sea mayor, conocerá su extraordinaria aventura. Alejandro PISTOLESI 134 ABC JUEVES 1- 10- 87