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ABC de ía arfes La plaza de la fachada principal del Centro Reina Sofía (a la izquierda) se convertirá en una imitación de la que se encuentra frente al Centro Pompidou, de París (a la derecha) Urbanismo Cómo amenizar la austeridad (A propósito de los proyectos del Reina Sofía) L A noticia aparecida en la Prensa hace unos días de que se iba a modificar el exterior del Centro de Arte Reina Sofía, con el fin de hacer su imagen más atractiva para el público vuelve a actualizar la polémica cuestión de si el antiguo hospital de San Carlos es un edificio adecuado o no para la función que últimamente se le ha asignado. Construido por Carlos III a finales del siglo XVIII en una de las entradas de la ciudad, la plaza de Atocha, que con su dinámico tráfago urbano se ha calificado de puerto de Madrid el que hasta no hace mucho fue Hospital Provincial es edificio un tanto desabrido. De carácter severo, es la expresión misma de la arquitectura utilitaria de su época. Para el madrileño de la calle es un edificio público más, con recuerdos tristes y dolorosos para los de edad e indiferente para los más jóvenes, que no lo conocieron como hospital. Es indudable que la rehabilitación, o más bien la restauración realizada por el arquitecto Antonio Fernández Alba con el fin de dar nueva vida al edificio, ha sido acertada y conducida con buen criterio. Basta visitar el patio, recorrer los pasillos y las distintas plantas de JUEVES 1- 10- 87 cómodas y sus imponentes y rígidas salas, es todo lo contrario del espacio versátil y polivalente que se requiere para exponer obras experimentales y de acusada modernidad. El visitante, abrumado por la arquitectura que se ve obligado a recorrer para llegar hasta el lugar donde se encuentra la obra de arte actual, se siente impregnado por el espíritu de una monumentalidad retrospectiva. Con dificultad, una obra moderna, si no es de primerísimo orden, se puede imponer a un marco tan rígido y de tanta categoSin caer en las exageradas des- ría arquitectónica. Sólo Chillida, Tacalificaciones del arquitecto catalán pies y pocos más artistas contemOriol Boñigas, para quien lo mejor poráneos pueden aguantar el peso que se hubiera podido hacer con el de un entorno tan prestigioso. antiguo hospital hubiese sido derriDe la nota de Prensa dada acerbarlo, nosotros sí opinamos que lo ca de las reformas exteriores que oportuno hubiera sido dedicarlo a comentamos se deduce que las una función distinta de la actual. El propias autoridades competentes edificio, con valores históricos dig- son conscientes de las limitaciones nos de ser conservados, hubiera que presenta el edificio para deprestado gran servicio como biblio- sempeñar la función a la cual le teca, archivos y centro de semina- han destinado. No solo reconocen rios para estudiosos e investigado- los problemas de circulación en su res. Lo que no le va es ser fa sede interior, con recorridos interminade un activo centro de Arte Con- bles y de intrincada o poca clara temporáneo. Aparte de que su ima- localización y con salas sin un gen extema nada tiene que ver con buen acondicionamiento térmico, un museo o centro artístico, su in- sino también que se ven ahora terior no resulta adecuado al uso obligados a modificar su exterior. que ahora se le da. Con sus enor- Los arquitectos que han escogido, mes corredores, sus escaleras in- Antonio Vázquez de Castro y José salas para darse cuenta del esmerado cuidado con que se ha tratado su fábrica, tanto en su conjunto como en sus más pequeños detalles. Los trabajos fueron de restitución de lo esencial. El mismo arquitecto confesó en su día que su principal preocupación era dejar el edificio en un estado perfecto, delvolviéndole en principio su diseño original, sin preocuparle su ulterior utilización. De ahí que respetando el carácter histórico del recinto no alterase en lo más mínimo el espíritu de su época. Luis Iñiguez de Ozoto, tienen sobrada categoría para intervenir en cualquier edificio de la ciudad. Esto no obsta para que la decisión tomada sea oportuna y sobre todo conveniente. Es lo mismo que sucedió antes con la elección del edificio. En el fondo, ante la falta de una sede adecuada, se trata de una operación de maquillaje arquitectónico, no exento de mimetismo. Además de vestir a lo moderno la construcción existente, se mencionan unas escaleras exteriores- nos imaginamos de materiales y diseño actuales- los responsables del Centro se verán obligados a tener que modificar el uso del entorno urbano. Así, la plaza de la fachada principal, hoy terminal de autobuses de la periferia, transformada en foro cívico similar al que da frente al Centro Pompidou, en París, cambiará de función y forma. De realizarse, tal como parece, el proyecto, una vez más la solución vendrá de fuera, será un remedo, un añadido y una imitación a medias, un querer y no poder, una nueva prueba de las dificultades que existen para lograr un verdadero centro original creado ex profeso y de acuerdo con un criterio propio y oportuno. Antonio BONET CORREA ABC 25